Bueno, pues ya estamos de vuelta con el blog. ¡Qué ganas teníamos!. Pero antes de nada pediros disculpas por no indicar en la página nada de nuestras vacaciones durante toda la semana, ni haberos podido contestar a vuestros posts todo lo rápido que queríamos pero de verdad, no hemos podido. ¿Por qué? pues porque estas vacaciones han sido quizás las más desafortunadas que recordemos, y es que justo antes de rebasar el ecuador de las mismas caímos enfermos por una intoxicación alimentaria a más de 500 kilómetros de nuestro Madrid, y en un apartamento que aunque nuestro, os podréis imaginar que no teníamos apaño alguno.
Bueno, y os preguntaréis ¿de qué nos intoxicamos? pues aún sabemos con exactitud el origen, pero todo apunta a que probablemente fuera una maldita tortilla de patatas casera que comimos en un bar nuevo de Almuñecar (no vamos a decir el nombre porque evidentemente no lo tenemos claro) y claro, si estaba en mal estado, aunque no nos supo mal en absoluto, caímos redondos a las horas.
Pero insistimos, como no lo sabemos con certeza todo son conjeturas. Además, como fuimos de tapas, con lo que esto conlleva, es decir, picas un montón de aquí y de allí, y al final no sabes qué podía estar en mal estado, puede haber varios candidatos en toda nuestra ruta. Veréis, el fatídico Lunes tomamos frituras variadas tanto de pescado como de verduras, también salsas, pulpo, carnes incluso dulces, y aunque todo nos supo bueno, está claro que algo estaba caduco. Y aparte de la tortilla, nos pusieron en el mismo sitio una gran tapa de berenjena frita en tempura, muy típica de esta zona como ya sabéis, y la verdad, no nos supo especialmente buena. Resultaba en boca amarga, algo que no es desagradable del todo, y algo ácida, algo que nos mosqueó.
Entonces uno pese a no ser médico hace cábalas, como no hubo reacción alérgica alguna y también, al contagiarnos los dos en el mismo momento virus no podía ser, nuestro cuadro sintomático sólo podía ser debido a la ingestión de una bacteria (gastroenteritis bacteriana) o de una sustancia tóxica natural (o química). Las bacterias sabemos que suelen ser los clásicos estafilococos dorado, o una costridium perfringens, salmonela (descartada), escherichia coli etc; y en cuanto a sustancias tóxicas, aquí es más complicado, pero consultando un poco por Internet, y retomando el mal sabor de la berenjena, nos podría cuadrar la intoxicación por solanina, aunque por otro lado esta idea pierde peso al estar la berenjena cocinada, pero vete tú a saber. Es que chicos, es curioso pero tuvimos los mismos síntomas que los cuadros de intoxicación por esta sustancia. Si alguno puede decirnos algo al respecto que se anime a comentarnos algo a pie de post.

Pues os podréis imaginar el panorama, uno llega contentísimo de Granada capital de pasar un fin de semana muy agradable con los amigos, y aterrizas en el pueblo de Almuñecar para desconectar unos días... y ¡plas! batacazo que se lleva tu salud en cuestión de horas. A todo esto, y antes de comentaros toda la película, qué verde que está todo ¡madre mía!, qué cantidad tan ingente de agua que tienen las presas, los ríos, el agua que caía de los frutales de esta zona tan maravillosa, las alcantarillas de las calles rebosando agua... Estaremos hartos ya de este tiempo, unos más que otros, pero que falta qué hacía. Y el parque natural de Despeñaperros, ¿qué nos decís? ¡sí parecía Asturias!. La foto de abajo es de la presa de Rules en Granada.

Pues a lo que vamos, empezamos a encontrarnos mal el Lunes de madrugada, bueno Lola un poco antes, y una vez que empezamos a expulsar el 'alien' que se nos había metido dentro, sobran detalles por supuesto, empezamos a vivir este horrible calvario de fiebre, tiritonas, dolores musculares y carreras al baño. Para que os hagáis una idea del estado en el que se te queda el cuerpo, y por si alguien no lo ha vivido nunca o sencillamente no se acuerda, el simple hecho de ir a comprar algo de beber, o de dieta blanda para poder subsistir sin haber dormido apenas fue para nosotros uno de los mayores esfuerzos que recordamos en años. Y es que nos encontrábamos a primera hora de la mañana con 38º de fiebre (que ya es fiebre), destempladísimos, con nauseas, y claro, había que coger el coche para ir a comprar, caminar erguido un buen rato, aguantarte las ganas de ir al baño, a todo esto lloviendo, y lo peor, ¡había que entrar en un supermercado repleto de comida!. Uffff era lo último que queríamos ver. ¡¡Madre mía!!, qué momento tan angustioso y desagradable, cómo queríamos salir de allí cuanto antes. ¡Horrible!.

Ya en la tarde del Martes la mejoría fue llegando, y a lo largo del día logramos levantar cabeza. Al final del día pudimos ver algo la TV aunque nos seguía doliendo todo el cuerpo. El Miércoles por la mañana nos levantamos y ya pudimos desayunar y comer algo sólido, compramos jamón york y un poco de jamón serrano poco curado, yogures, pan, caldo con arroz, algo de fruta y algo de pechuga de pollo a la plancha. Pero os podréis imaginar, la cita con el baño era constante y este sencillo detalle, nos recluía en casa sin contemplación. Ya el Jueves a primera hora amanecimos bastante mejor, recogimos y nos vinimos muy tristes para Madrid dejando atrás un día soleado y con muchas posibilidades. Una pena, pero así fue. Hasta el Sábado no hemos comido nada dentro de una dieta normal.
Pues el mensaje final de todo esto, es que hay que andarse con extremo cuidado con lo que uno come por ahí, sobre todo si te lo dan gratis o ya lo tienen cocinado desde vete tú a saber cuando. Ya os lo hemos comentado en otras ocasiones, y aún teniendo muchas precauciones, fijaros lo que nos ha pasado. A mí no es la primera vez que me pasa algo parecido, ya tuve un cuadro más grave en el año 90 con otra maldita tortilla de patatas casera que nos sirvieron unos amigos que vivían en un camping. Aquello fue terrible y se hubiera solucionado si hubiera dicho que no cuando pusieron la mesa, porque lo pensé. En definitiva, hay que tener mucho cuidado, apostar duramente por la calidad y extremar la precaución con los alimentos perecederos tipo huevo, pescado, salsas, carnes picadas, pasteles, aves etc, ¡y con lo que bebemos!, porque cuando en el ambiente se alcanzan temperaturas superiores a 25º, ya sea por las estaciones del año con más riesgo o por las temperaturas que alcanzan las cocinas, el caldo de cultivo está servido. Siempre será mejor prescindir de ciertas comidas, o si no prepararlas en las condiciones correctas y si sobra tirarlo.
Pues esto fue todo. Disculparnos de nuevo por olvidarnos de vosotros, aunque si no nos hubiéramos intoxicado ya Orange ADSL se había encargado de echarnos por tierra la idea de conectarnos a diario desde casa por ese jaleo que tienen con las tarjetas de datos de prepago. Madre mía que buena idea que han tenido y qué buenos precios, pero que desastre de servicio de atención al cliente, la cara opuesta a su servicio de voz.
Y perdonar, antes de despedirnos queremos dar unas gracias sinceras a varios de los protagonistas de estos días de postramiento en cama. En primer lugar, al gran ibuprofeno, bendito invento que te hace recobrar tu temperatura normal y ponerte derecho. En segundo lugar al socorrido caldo Aneto de pollo, de verdad que no será nunca un caldo casero, pero caray, es el mejor caldo industrial que hay en este país (y sienta muy bien). Por último al gran Aquarius que tanto nos ayuda en estos momentos de deshidratación aguda, porque señores agua, lo que se dice agua (y no digamos sueros) no nos apetecían nada de nada. Y sólo mencionar por último a los increíbles limones de aquella zona, que para estos casos (a mí) me parecen imprescindibles, y a unas mandarinas/clementinas tardías maravillosas que pueblan las verdulerías de aquella zona y que no acertamos a adivinar la variedad (¿oroval? ¿clemenules? ¿ellendale?). Si alguien lo sabe que nos lo haga saber, serán quizás feas pero ¡qué dulces y qué zumo tienen! (y sin semillas).



Salud, siempre salud.
* Los ganadores del foro 'Mis mejores utensilios, mis peores cacharros' patrocinado por El Amasadero ¡se darán a conocer esta misma semana!.





























