09 julio 2009

COCINA CERRADA POR VACACIONES

Y llegó el esperado descanso estival. Ya tenemos las maletas hechas y nos queda por delante un mes para disfrutar. Ya sabéis que las vacaciones siempre se pasan volando, pero no nos digáis que este día no es muy especial ¿verdad?. Por delante 30 días sin madrugar y con eso es casi suficiente. Necesitamos descansar como el comer, y aunque tenemos algunos planes interesantes en la cabeza, os aseguramos que el resto del tiempo sólo va a consistir en bajar la tensión a golpe de dormir, leer, comer, hacer sudokus, cine, tomar el sol, bañarse, y vuelta a empezar ¿se puede pedir algo más a unas vacaciones en verano?. Quizás sí, aunque nosotros llegados a estas fechas, siempre nos apetece tirarnos a la bartola(*) y más con estos calores y estos cuerpos exhaustos. ¡Ay madre! ¡qué mes de Junio hemos pasado!.


Esperamos a la vuelta contaros muchas cosas, y como no, enseñároslas.

Podéis encontrar amplia información sobre cocina en el blogroll de la derecha.

¡FELICES VACACIONES A TODOS!

El blog permanecerá cerrado hasta el 10 de Agosto de 2009.

(*) Extraído de Jose Luis C. de yahoo respuestas "Esta locución de Bartola -que también se oye como echarse a la bartola o tirarse a la bartola- expresa el hecho de holgazanear, de descuidar el trabajo y despreocuparse de todo.Algunos autores creen que Bartolo es un personaje proverbial, que pudo haber sido protagonista de algún cuento popular y al que se asocia con la vagancia, lo mismo que Abundio con la necedad o Picio con la fealdad.En cambio, otros autores -entre ellos Sbarbi y Joan Corominas- afirman que bartola era el nombre popular con el que se designaba la barriga, buche, vientre o panza. Así pues, tumbarse a la bartola sería tumbarse panza arriba -en posición supina- en actitud holgazana y perezosa.La razón de que la tripa recibiese el apelativo popular de bartola bien podría encontrarse en la festividad de San Bartolomé, que se celebra el 24 de agosto y que señalaba en muchos pueblos de España el final de la cosecha. Por ello se tomaba a San Bartolomé como un santo propicio para la fiesta, el jolgorio y el descanso. Siendo entonces fácil ver a más de un agricultor echando un sueño con la panza al aire.Durante los siglos XV y XVI, San Bartolomé fue uno de los santos más populares y al que se dedicaron más fiestas, al señalar su llegada el inicio de un merecido descanso. No obstante, la frase conserva un cierto deje de reproche si el holgazán aún tiene trabajo pendiente.Y no es extraño el apelativo de Bartolo para referirse a una persona despreocupada y perezosa".

PIMIENTOS DEL PIQUILLO CONFITADOS

Muchos de vosotros conoceréis está sencilla técnica de caramelización o confitado de unos pimientos del piquillo envasados, pero la vamos a postear para los que no la conozcan, porque es una guarnición extraordinaria que nadie se debería de perder. Además está al alcance de todos los bolsillos, y es sencillísima de realizar. Hay que tener en cuenta que siempre que se haga algo con pimientos del piquillo, cuanta más calidad tengan mucho mejor, y qué duda cabe que los de la denominación de origen de Lodosa son los mejores (si queréis saber algo más sobre esta variedad de pimiento, os invitamos a leer un antiguo post). Aunque este caso es una excepción. Con este post queremos dejar constancia que para hacer una buena guarnición de pimientos del piquillo confitados, podría servir cualquier pimiento del piquillo envasado ya sea nacional o importado. Pero las diferencias pueden legar a ser notables entre unas marcas u otras. Estos del Corte inglés para ser importados están muy buenos, pero como los de Viuda de Cayo, Navarrico o los Rosara no hay comparación. Sólo es cuestión de probar qué marca nos convence más, o con qué marca blanca nos apañamos mejor.


Pues la última pregunta que queda es ¿es mejor usar pimientos del piquillo al ajillo o pimientos del piquillo normales?, pues eso como veáis. Según esta técnica que (a todo esto) nos envía mi hermano, el ajillo le debe de dar un punto interesante. Esto lo tenemos que probar.

Pues nada, os dejamos con el paso a paso de la elaboración que mi hermano y mi cuñada hicieron hace poco. Sólo invitaros a que toméis buena nota de la técnica por si no la conocíais, porque si esto es así, la repetiréis hasta la saciedad. Ideal tanto con carnes como con pescados.

Ábrase un bote de pimientos asados del piquillo.


Dispóngase de una sartén de teflón y un poco de aceite de oliva.


Colocar los pimientos en la misma y a fuego lento empezar a rehogarlos por unos minutos.


Échese un poco de sal...


..y unas dos ó tres veces el azúcar que aparece en la foto (véase la cuchara).


Una vez transcurridos unos minutos, echar el jugo propio de los pimientos. Ahora sí, confitar a fuego lento quince o veinte minutos.


Después de ese tiempo darles la vuelta. El jugo que en principio es líquido, se va transformando en un extraordinario confitado meloso que mejora muchísimo unos pimientos que además se vuelven mucho más tiernos y deliciosos.


Combinaron a la perfección con unas albóndigas de carne.

Esperamos os sirva.

Salud.

08 julio 2009

COCA DE TRAMPÓ MALLORQUINA

La famosa coca de trampó era una de las asignaturas pendientes que teníamos desde hacía mucho tiempo en nuestra casa. Siempre nos había seducido hacer esta receta dónde se mezcla las verduras con el pimentón servidas sobre una crujiente y genuina coca de Mallorca. Ya en otro post os contábamos cosas sobre la coca mallorquina y todo el arraigo que existe por el Levante, Cataluña e Islas Baleares con sus típicas variedades dulces y saladas. Esta quizás sea una de las cocas grandes, esa que todo el mundo conoce, así que para el que nunca la había hecho o no sepa aún qué es, os lo advertimos, es una receta fácil, económica, sana y está riquísima.


Hemos comprobado (como siempre) que existen distintas puntualizaciones con la elaboración de la masa y el recubrimiento, aunque en todas las cocas de trampó la base y el topping es más o menos el mismo. No hay que confundirla con la coca de recapte, que lleva otras viandas vegetales también excelentes pero diferentes. Trampó es el nombre que se le otorga en las islas, a la veraniega mezcla aliñada de pimiento verde, tomate y cebolla. Antaño esta coca era típica comerla en verano, cuando los ingredientes se encontraban en temporada, ahora como es lógico se disfruta todo el año y de verdad que crea pasiones allá por dónde se sirve. Nosotros fuimos testigos.


Queríamos destacar de su aspecto el uso de masa fina y su forma rectangular final. Hemos visto varias formas de elaborarla en la red, pero sin tomarlo a rajatabla creemos que la coca fina queda más apetecible. Y en cuanto a su elaboración destacamos el uso de manteca y la yema de huevo. Pese a que accedemos normalmente a mantecas de mala calidad, la manteca por muy comercial que sea aporta matices diferentes. No brinda olor y sí sabor, y usada en las masas hace que en boca y nariz no se confunda con una elaboración dulce (como pasaría con la mantequilla) o con una pizza (si fuera aceite de oliva sólo), aunque está claro que la elaboración es muy parecida a esta última. Si queréis hacer manteca de cerdo ibérico casera, nada mejor que la elaboración que proponen los chicos de gastronomiaycia. Esto sí que es otro cantar. De todas formas, si no se tiene ni la una ni la otra, se puede hacer con aove como una pizza.


Por último comentaros que la función principal de la yema es teñir la masa de un dorado más atractivo a la vista a la vez que le aporta algo de sabor, pero hay gente que no la echa. Nosotros le echamos una pequeñita.

Los ingredientes para 3-4 personas serían, 1 pimiento y medio italiano, 2 tomates pera, 1 cebolleta, un manojito de perejil fresco, 1 cucharada sopera colmada de manteca, 9gr de levadura, 250gr de harina de fuerza, 100-120ml de agua templada, pimentón de la Vera, 1 yema de huevo, AOVE y sal.


Se friega la encimera y se hace el clásico montón de harina, huevo, levadura, 1 cucharada rasa de aceite de oliva, la manteca derretida y sal. Luego el agua.


Se amasa sin piedad...


Así se obtiene una bola algo grasa y húmeda la cuál dejaremos reposar durante una hora y media en un sitio cálido. Ahora en verano, cualquier sitio vale. Meterla eso sí en un bol filmado con algo de AOVE por las paredes.


Mientras reposa iremos haciendo el trampó. Todo bien troceado, y siempre ingredientes de primera.


Aquí aliñándolo con el AOVE, la sal, el pimentón y el perejil...


Se mezcla bien.


Una vez reposada la masa la extenderemos con un rodillo sobre la encimera con algo más de harina. Esta es la única situación más complicada.


Una vez lisa la enrollaremos en el propio rodillo ligeramente enharinado y la desenrollaremos y extenderemos en una bandeja de horno con algo de aceite de oliva en su base


Extenderemos las verduras... Y al horno a 180º y 20 minutos, al final 10 minutos a 220º.


Así quedaría nuestra coca de trampó.


¡No quedó nada!.


Salud.