De nuevo hemos ido a la carga con un nuevo y diferente pan de tomate. Hace unos meses lo intentamos con un pan de tomate que llevaba en su composición tomate natural y aunque el pan quedó bueno, el sabor final a tomate brillaba por su ausencia. Tras esto, y tras releer lo que nos recomendaban otras cocinas, decidimos hacerlo con otro ingrediente, el concentrado de tomate. Pero para poneros en antecedentes, tras el primer intento la gente nos recomendó tres formas diferentes de prepararlo, la primera era hacerlo con polvo de tomate deshidratado (de venta en algunas tiendas), la segunda el uso de una pasta realizada con tomates secos hechos en casa o comprados en aceite; y por último con concentrado de tomate. Nos decidimos por éste último.
Nos decidimos por el concentrado de tomate, porque teníamos uno de la marca Heinz que compramos en Bélgica, concentrado que a nuestro juicio ha sido uno de los mejores que hayamos probado nunca, aunque no conseguimos el éxito que esperábamos. Usando esta pasta creamos un pan muy rico, pero con un sabor a tomate casi nulo, con un olor quizás más logrado y punzante, y sensiblemente diferente. Insistimos en que sin duda fue un pan excelente, pero las proporciones de tomate concentrado que le echamos no debieron de ser suficientes, sólo sirvió para darle tono.
Nosotros queremos ese pan rojizo y lleno de sabor que hemos probado en algunos restaurantes y que nos ha encantado. Al final vamos a buscar esos polvos de tomate, porque el pan de tomate de los Velsid es el que más nos convence a simple vista. Y en el momento que demos con un pan de tomate con sabor le añadiremos el aromático orégano.
No obstante os decimos como lo hicimos porque el pan salió buenísimo y sin usar masa madre. 300gr de harina de fuerza, 200gr de harina de centeno integral, 2 cucharadas soperas rasas de tomate concentrado (echarle 3 a ver qué pasa), 12gr de sal, 320gr de agua templada, 1 sobre de 7g de levadura liofilizada y algo menos de medio chupito de aceite de oliva virgen extra.
Templamos primero el agua mineral en el micro, le añadimos la sal, el tomate, el aceite y disolvemos todo muy bien. Al gusto debe de ser un caldo sabroso pero tampoco mucho.
Mezclamos las harinas y la levadura en un recipiente, y lo depositamos en la encimera. En el centro, el líquido, como siempre. No echéis todo de golpe por si nos pasamos de agua (dependerá de lo que absorba la harina).
La masa la moldearemos con las manos durante unos 5 minutos, y la dejaremos muy húmeda. Gracias a una espátula de cocina, o a un cuchillo ancho tipo cebollero la levantaremos/despegaremos y con las manos humedecidas la depositamos en un bol alto embadurnado de aceite de oliva y tapado con papel film. Meteremos la masa tapada en el horno (apagado) con la luz encendida, a esperar a que fermente. Lo de siempre.
Estuvo leudando cerca de 1 hora y media. Al sacarla del horno vimos una masa estable, con un color anaranjado y muy esponjosa.
Sin destapar, preparamos aparte la bandeja con el papel sulfurizado y algo de harina y encendemos el horno a 220º.
Cuando el horno esté en su punto, meteremos un pyrex pequeño con algo de agua en el suelo del mismo y sacaremos la masa del bol. ¿Cómo sacarla? pues inclinando el bol sobre la encimera y raspando con un cuchillo la adherencia que la sujeta al fondo del bol. Sólo queda plegarla sobre sí misma (nos gustó el efecto final), levantarla de nuevo y depositamos en la bandeja con más harina extendida por la superficie.
Estuvo en el horno cerca de una hora, bajando a 190º a los 10 minutos, y a 160º los últimos 10. De todas maneras pincharlo, golpearlo, moverlo... lo que queráis. Debe de cocerse bien, sin prisa.
El pan lo enfriamos en la clásica rejilla del micro, y al cabo de media hora quedaba crujiente y con ojales (alveolado), lo que más nos gusta de pan y que en breve os enseñaremos como explotarlo al máximo con los segundos amasados y fermentaciones.
Diréis alguno, pues nos parece que no quedó mal, pues sí, pero aunque tuviera algo más de olor que el anterior, quedó sosón, y de sabor lo que os hemos comentado, escasísimo.
Salud.
















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