Queridos aprendices, amantes de la cocina y
foodies en general, me da a mí que hoy vamos a dar en la diana. Hoy vamos a aprender a preparar una de las recetas más fáciles y ricas de todas las que seguramente publicaremos para todo el que ve difícil esto de cocinar. ¿Qué aún os estáis peleando duro con los rehogados, los sabores y las proporciones?. No pasa nada, creo en serio que esta receta es muy fácil, y si encima no habéis probado nunca una
quiche lorraine, va a ser uno de esos momentos mágicos que os brinde la cocina. Seguramente cuando probéis esta versión de
hojaldre sencillísima, os preguntaréis, ¿cómo es posible que de unos ingredientes tan sencillos se pueda elaborar algo tan bueno?.
Pues bien, aunque no os mostremos una
quiche lorraine genuina, es parecida y está buenísima, este
pastel salado del noreste de
Francia, concretamente de
Lorena y ya es famoso universalmente. Dicen que la idea surgió por el excedente de
mantequilla y
nata existente en esta zona rica en recursos y ganadería. Por lo que al compaginarlo con masa hecha con harina, se creaba un
pastel salado muy suave con un alto contenido en proteínas y muy energético.
El relleno más popular es el de
queso y
panceta (o
bacon), pero estos fueron posteriores a su creación. Leo que la fórmula original data de la
Edad Media y aparece ya referenciado en libros de cocina de hace unos 400 años. En aquél entonces sólo llevaba la
masa de pan recubierta de
huevos, nata y algo de sal.
Yo recuerdo que la primera vez que la probé fue hace aproximadamente 15 años, en un bar ya desaparecido cerca de la calle
Hortaleza. Se llama
Santander, y estaba en en número dos d
e Augusto Figueroa dónde se podía degustar una porción de
quiche lorraine casera que ya en su momento sorprendía (y que además me encantó). Me acuerdo que me lo descubrió mi viejo amigo
Carlos Honrado. Ya no podrá ser. A partir de aquí, y desde hace unos seis años, las hacemos mi chica y yo muy a menudo, y la verdad es que de vez en cuando, es un bocado que nos encanta.
Pues bien, nosotros lo que vamos hacer es una
quiché aún más sencilla. A todo esto, para esta ayudé a mi suegra a hacerla y así fotografiarlo, porque la verdad es que le salen muy buenas. Bien, nos vamos a beneficiar de las
masas de hojaldre que venden en los
super, le vamos a añadir
cebolla (una especie de
quiche alsacienne) y así vamos a intentar enriquecer la fórmula pero simplificar el proceso en tiempo y recursos.
Para empezar tendremos que rebuscar en la cocina un
molde metálico o de
silicona de tartas o bizcochos. En caso de no tenerlo os recomiendo encarecidamente que lo compréis porque lo váis a usar en muchas ocasiones, seguro. En una tienda de
artículos de cocina, o en un
hiper lo encontraréis seguro, y creo que también en un todo a cien. Es recomendable que compréis uno de unos 30-50 cm de diámetro (cuanto más grande dentro de este margen mejor), y que si es posible tenga la parte de abajo desplegable, es decir, que el molde sea de dos piezas, el contorno y la base. Así la sacaréis mejor.
En la tienda sabrán aconsejaros correctamente y el precio de la misma rondará entre los 3€ y 12€ si optamos por el de silicona que de verdad que están pegando fuerte en los comercios. Ojo, yo utilizo el
molde metálico de una pieza y sirve.
Ahora tendremos que darnos una vuelta por el
super a comprar varias cosas. Para empezar necesitaremos la base comestible de la quiche, es decir, la
masa de hojaldre que la envuelva. Hacerla casera es bastante complejo, aunque algún día la haremos para que lo veáis porque además yo nunca la he hecho. El mercado nos facilitará
hojaldres de varias calidades, y la misma suele ir relacionada casi siempre en el precio. Pero vamos, a veces las podemos conseguir por alguna oferta a un precio de unos
1,80€.
Existen también dos
masas comerciales destacables, la
masa fresca (refrigerada) y la
congelada. Quizás la fresca sea mejor para el resultado final, pero la congelada vale perfectamente. Luego existen dos subtipos, las masas de hojaldre en
bruto o en
bloque (que hay que amasar) y las que vienen amasadas y/o
estiradas (en un
rulo). ¿Cómo saber cuáles son? Os lo dice el envoltorio sin problemas. ¿Cuál es mejor? Indudablemente la segunda opción, que además suele ser la más cara y de más calidad.
Una vez adquirida la
masa (no paguéis más de
3€ por una) iremos a comprar el
bacon. Yo os recomiendo el de las fotos, un bacon en trocitos para que así su preparación sea más fácil. Luego adquiriremos media docena de huevos muy frescos (ver
fecha de caducidad siempre), y un
brick de
nata líquida pequeño de la marca que gustéis (no paguéis más de 1€ por ella). Por último adquiriremos una
bandeja de champiñones frescos laminados (fácil de distinguir) y por supuesto un buen queso fundible. Sobre este último ingrediente, y si no queréis más líos, yo os recomiendo que compréis
tranchetes, pero si queréis que salga aún más bueno, ir a la
charcutería y pedirle 6-8 lonchas de un queso rico, fundible y sin curar, de
vaca o
mezcla, que le dará aún más sabor al preparado. ¡Nunca quesos curados!.
Una vez con los ingredientes principales, y suponiendo en casa tenemos
cebolla,
mantequilla o
aceite de oliva,
harina, pimienta y
sal, nos vamos para casa a esperar a que se descongele la masa si es que hemos optado por comprarla congelada.
Una vez en casa lo que haremos es freír el
bacon y la
cebolla.
Pondremos también el horno a 180º a calentar sólo por abajo (lo veréis en las funciones del horno), para eso os recuerdo sacar todo lo que haya dentro menos la bandeja dónde lo vayamos a poner. Ahora pocharemos la cebolla, cuando se haga echar el bacon. Echaremos también una pizca de sal y pimienta negra (si nos gusta) y mientras el bacon se hace (que quede un poco dorado), batiremos los huevos con la nata mediante una batidora y algo más de sal, y lo haremos dentro de un bol limpio y amplio a ser posible de plástico. Cuando todo bien mezclado, echaremos el bacon y la cebolla bien escurridos de aceite, y removeremos bien con una cuchara.



Ahora rehogaremos el champiñón. Podéis usar de bote o lata, pero está pero eso os lo garantizo. Lo lavaremos rápidamente (por la tierra) y lo rehogaremos en una sartén a fuego medio, primero sin aceite de oliva. Tranquilos que menguan. Cuando se hayan medio hecho (eliminado el agua de los mismos) y además le hayamos dado unas cuantas vueltas para que se haga bien, echaremos algo de aceite y sal y lo rehogaremos hasta que doren. Una vez listos los echaremos, escurridos correctamente de aceite, en el bol.
Es en este momento cuando tendremos el relleno de la quiche listo.
Ahora untaremos el molde de mantequilla sin pasarnos, y en su defecto de aceite de oliva. Una vez brillante echaremos harina (con la mano) hasta que pringuemos todo bien. Cuando lo hayamos echo sacudiremos el bol (poca abajo) en la pila para eliminar el exceso de harina. Ahora, dispondremos de la masa por todo el bol sin romperla, remangando el exceso de masa por los bordes pero siempre sin amontonar los trozos. Daros cuenta que la masa cuando alcance el calor, saldría enorme por algunos sitios y normal por otros. Lo que sobre del remangado lo tiráis.
Una vez vestido el molde de hojaldre, echaremos en el fondo el queso fundible bien repartido y sin poner dos capas. Nosotros hemos echado queso tranchete, pero ya os digo que siempre estará mejor con fundibles de charcutería.
Probaremos de nuevo de sal toda la mezcla líquida (que quede sabroso) y lo echaremos encima del preparado. Cuando el horno esté caliente lo meteremos con cuidado y la dejaremos hacer durante casi una hora, teniendo en cuenta que le echaremos un ojo cada 10 minutos y que en los últimos 10, pondremos el grill o el ventilador para que se dore lo de arriba, esto dependerá siempre del horno.
Una vez terminada la sacaremos fuera y la dejaremos reposar lo que queramos. Esta buena fría y caliente, aunque yo la prefiero caliente.
Un truco para recalentarla al día siguiente es meterla en el grill fuerte unos minutos para que se vuelva a dorar, nunca en el microondas. Esto lógicamente lo tendremos que hacer con lo que justo nos vayamos a comer, porque no admitirá otro nuevo dorado.
Pues aquí tenéis hecha la famosa quiche Lorraine, ya sabéis que los rellenos pueden ser variados. A veces hemos usado puerros, espinacas, varios quesos, morcilla, chorizo, zanahorias etc… Eso ya lo dejo a vuestro criterio, seguro que inventáis una que estará de muerte.
Salud.