31 octubre 2007

PLATOS PARA PRINCIPIANTES: MERLUZA EN SALSA VERDE

Bueno si existe un plato suculento a la par de sencillo dentro de la gastronomía de cuchara española, esa es la merluza en salsa verde. Hoy en día, que muchos productos te los venden ultracongelados con una calidad insuperable (aunque en su preparación, la textura final no sea la misma que la del fresco), ya no hay excusa para no comer sano y variado. Este plato desde luego es ideal para aprovecharnos de estos recursos, y preparar algo interesante desde todos los puntos de vista.


Y es que hace poco compramos unas ventrescas de merluza sin espinas y ultracongeladas, las cuáles usamos para hacer pescaito frito para las migas de sémola de trigo que hace poco os publiqué, y claro, nos sobraron. Estas que nos sobraron las teníamos en el congelador listas para volver a repetir el plato pero se me ocurrió utilizarlas para hacer este guiso que ya hacia tiempo que no lo hacía, y así de paso mostrároslo.

Para que lo sepáis la salsa verde es una de las salsas más sencillas del mundo. A nosotros esta la salsa nos gusta picantota y con langostinos o gambones. La salsa verde como tal es muy internacional, pero no es ni mucho menos como nosotros la conocemos o comemos, si no que hay muchas formas de prepararla. Las salsas verdes más famosas son la alemana y la mexicana. La alemana contiene siete hierbas aromáticas y varios ingredientes variados, nunca la he probado pero hay una asociación de defensores de la misma que están en busca de la denominación de origen. La mexicana sí la he probado, es como un mojo que se hace con tomate verde y cilantro principalmente. Luego está la francesa, la italiana etc… Ninguna se parece a la española.


En España es muy famosa, y como popularmente se toma es con el pescado blanco, concretamente con la merluza, bacalao o pescadilla. Está hecha a base de perejil, ajo, harina y cebolla, y su sabor final lo confiere el pescado en cuestión. Que sepáis que una salsa verde sin pescado o marisco, sabe muy poco, así que no obtendréis el resultado esperado hasta que no cocinéis el plato del todo.

Por lo demás es muy sencilla de hacer, y el pescado que se sumerje en la salsa cuando aun está hirviendo, más bien macera que cuece (reposar), para que así tome el sabor del pescado y éste no se haga demasiado. Luego necesita unos diez minutos de reposo para los ingredientes se asienten bien. De todas maneras no os preocupéis, os voy a explicar al detalle como hacerlo y además con esos productos ultracongelados que os comentaba al principio, para que así no tengáis impedimentos a la hora de prepararlo, ni distracción alguna. Usaremos eso sí guisantes, gambas y merluza congelada. Os advierto que el resultado estuvo buenísimo.

Para empezar compraremos los guisantes congelados. Las bolsas que venden son a partir de 300 gramos, y el precio es muy económico. Nosotros necesitaremos un puñado nada más, pero comprarlos frescos imposible, entre que ahora no puede ser y que en lata están mucho peor, no queda otra que comprarlos congelados. También la merluza os recomiendo que la compréis congelada porque así la ración es más pequeña. A ser posible sin espinas pero con piel (luego la quitaríais). Sobre marcas comerno os puedo aconsejar porque todas me parecen prácticamente iguales. Pescanova posee un proceso de congelación muy bueno (leeros su etiqueta), pero ojo, hemos comprado merluza congelada o a granel, o de marcas blancas y son muy parecidas.

Fresco por supuesto que lo podréis comprar, pero os saldrá más caro y probablemente si queréis partes magras, os tendréis que llevar al menos media pescadilla o un buen trozo de merluza. Yo más que por el dinero os lo digo por la cantidad. Ahora, yo lo pagaría. Para que lo sepáis el kilo de pescado magro congelado os saldrá sobre los 8€, y el fresco con espinas y cabeza desde los 6€ hasta los 16€ si se trata de una buena merluza de pincho (pescada con anzuelo). Atención, es recomendable que no separéis la piel exterior del pescado a la hora de cocinarlo, porque la piel le va a dar algo de gelatina al guiso, y por supuesto sabor, lo mismo os digo para el congelado, mirad por ejemplo las ventrescas de merluza o lomos sin espinas. Coged tres ventrescas/lomos pequeños por persona.

Y por último las gambas, aquí os recomiendo que si las compráis congeladas os gastéis algo más de la cuenta y no por ser grandes ojo, son mejores. Tampoco las compréis muy pequeñas que luego se quedan en nada. Debéis de comprarlas sin cocer, porque así las mismas se hacen con los jugos del guiso. Y sobre marcas, una que compramos últimamente y que es cien por cien recomendable, es Amura. No es una marca conocida pero ofrecen unos gambones crudos (30/40) a unos 7€ el kilo con una cantidad de hielo bastante comedida y además son bastante buenos. También Mercadona vende unos gambones crudos (y sin hielo) a un precio razonable 10€ el kilo, pero no los he probado. Si decidís en cambio comprarlas frescas, comprarlas buenas y sin oscuridades en la cabeza. Si queréis un gambón grande os costará unos 10€ el kilo para arriba, y los tenéis también en la pescadería. y os digo que probablemente sean descongelados. De este ingrediente necesitaréis otro puñado colmado para dos personas.

Y ahora algo muy importante, perejil fresco. Es curioso pero en los mercados y tiendas de barrio lo suelen regalar. En las grandes superficies lo compras por manojos a un precio bastante asequible 0,75€ el manojo (gran manojo). Es preferible usar el fresco porque impregna más de aromas el plato, a la ves que le da un color vivo y sugerente. Si no pudierais conseguirlo usad la especia seca.

Pues ya está, ahora sólo queda ponernos manos a la obra. Tened en cuenta que tengáis por casa cebolla o cebolleta, un par de dientes de ajo, vino blanco, cayena (picante), fumet de pescado, harina y sal.



Para empezar esperaremos a que descongelen los ingredientes que hemos comprado congelados, sobre todo el pescado. Haremos una merluza en salsa verde para dos personas. Pondremos una olla (que sepamos que tenga tapa) con tres cucharadas soperas de aceite de oliva. En este momento pelaremos la cebolla y la picaremos en cuadritos. Echaremos pues la misma con algo de sal y lo dejaremos a fuego medio-suave para que rehogue (se transparente).


Una vez rehogada la cebolla se añade la harina (media cucharada sopera sin colmar), el ajo, una cayena destrozada con la mano (¡luego lavarse las manos!) y el perejil picado. Os voy a enseñar un aparato de silicona que tenéis en los todo a cien, supermercados y tiendas especializadas para pelar los ajos. Es técnicamente perfecto. Lo hace muy bien y no requiere ningún cuidado. Sólo se tienen que meter varios ajos dentro (sin amontonarse), y se restriegan un par de veces contra la encimera con algo de fuerza, como si amasáramos tiras de plastilina, y boilá, los ajos están pelados.




Para picar el perejil hay un truco que es amontonar las hojas (bien lavadas) como si fueran una pelota contra la encimera, y con el cuchillo cortarlas en tiras paralelas. De perejil echar un puñado aparente, pero tampoco sin pasarse. La bola como si fuera una canica de aquellas grandes. Si no se os da bien eso de apelotonarlas, podéis picarlas en pedacitos sin más y como podáis (trozos muy pequeños).



Una vez que el perejil esté verde oscuro se echará el vino blanco, como medio vaso de caldo y se subirá el fuego. Cuando haya cocido unos dos-tres minutos, echaremos un vaso y medio de caldo y los guisantes (como un puñado), y sin bajar el fuego. Una vez hierva dejaremos cocer esta verdura (no legumbre) durante unos diez minutos ya a fuego medio.



Una vez haya cocido este tiempo, lo probaremos de sal (debe de quedar sabrosillo) y echaremos las gambas descongeladas (o congeladas como hice esta vez). Luego el pescado. Si las gambas están congeladas las dejaremos cocer un minuto. Si no las echaremos a la vez que la merluza. Si no os gusta la piel luego la quitáis, pero es importante que se sumerjan con la misma.



Menearemos la olla para que suelte la piel la gelatina y daremos la vuelta al pescado al transcurrir un minuto o dos, apagaremos. No dejaremos de menear pese a estar apagado el fuego durante un minuto. Tapemos con la tapa de la olla para que repose.

El reposo debe de ser de al menos diez minutos.

¡Qué aproveche!.

30 octubre 2007

BAR ARCO. EL ESCONDITE DE HUERTAS

El Bar Arco (C/Huertas, 9) es un local que se encuentra en el mismo centro de la zona de Huertas en Madrid, además justo en la calle homónima y detrás de la famosa plaza Santa Ana. Por si alguno no sois de por aquí, la zona de Huertas es una zona muy conocida de la capital por su gran ambiente de restaurantes y bares de copas, y es de las pocas zonas de Madrid que es frecuentada los siete días de la semana albergando en sus entrañas bares muy conocidos y arraigados de toda la capital.



Pues este pequeño local, es uno de los escondites más interesantes de la zona. Nosotros nos dejamos caer por allí de casualidad, porque la mujer de un compañero es familia de Rubén Sanchez, el dueño del sitio. Lo malo es que como aparecimos tras una gran comilona en un restaurante no muy lejano, hambre lo que se dice hambre no teníamos, pero aun así y nada más entrar, Rubén nos convenció para que picáramos algo y de paso probáramos sus famosas y deliciosas butifarras blancas, embutidos que para que os hagáis una idea, servía con un exquisito alioli casero y una ración contundente de las payesas mongetes, es decir es el famoso plato catalán de butifarras amb mongetes.

Si os digo la verdad, las sensaciones por parte de todos al probarlas fueron indescriptibles. Daros cuenta que parte de la familia de Rubén vive en Cataluña, y claro, se las sirven directamente de allí, pero no os creáis que de una fábrica cuaquiera, para nada. Lo consigue de un negocio familiar que tiene su familia en el mismo Girona, concretamente una tienda de embutidos caseros con una gran variedad y aceptación local. Además, y muy amablemente me estuvo enseñando la gran miscelánea de estos embutidos que tenía en su refrigerador, y como no me contó algunas historias que iban unidas a tales suculencias. De verdad que al probarlas entendí que probablemente este plato sea el buque insignia del local.



Pues mientras engullíamos estas exquisitas butifarras, nos fue sacando alguna tapa de su cocina, como unas patatas revolconas caseras de su tierra (Ávila). Qué pena porque nos las tuvo que servir sin los torreznos (se les había acabado) pero aunque no os lo creáis, nos valió con la untuosidad y el sabor de las mismas. Eran de verdad que una auténtica delicia. También dejó caer unas tapillas de patatas con salsa que ayudaron a paliar ese hambre emergente que nos había vuelto a entrar en pocos minutos. Pero chicos, con esto que nos puso ya no podíamos más (ni debíamos), estábamos muy llenos.

De todas formas Rubén, nos estuvo explicando a modo de anticipo qué pedir otro día que fuéramos por su bar. Me enseñó su escasa pero completa carta (un gran punto a favor) y me gustó. Para ser un bar sin un gran mostrador de barra la variedad de las raciones y los precios eran más que aceptables.



Me destacó de la carta las tortillas de camarones caseras, el magret de pato con cebolla coinfitada, el pollo casero al cabrales, el foie de la casa, o también sus al parecer famosas ensaladas de la casa, que entre otras estaba una de tomate pata negra y otra de lechugas variadas con brie empanado. También tiene tostas y raciones de temporada.

Sobre su carta de vinos no puedo opinar, porque no la divisé, pero Rubén me comentó que aún la estaba confeccionando. Mirando al tendido divisé Protos, Córcovo y un clásico Viña Albali, no son caldos de una selección que apueste por la novedad, pero creo que cuando llegue el momento marcará un cierto estilo que seguramente será parte del éxito final de esta experiencia culinaria que es picotear aquí. Desde aquí le recomiendo que se tire de cabeza a por los vinos catalanes que el bar los ¡pide a gritos!.

Echando cuentas con la carta en la mano, os adelanto que por unos veinte eurillos por persona, podéis salir saciados de este bar, que además tiran muy bien la cerveza.




Pues recordando ahora la conversación nos contó que su familia lleva este negocio desde hace 31 años, y Rubén desde hace dos años, regenta este negocio que basado en la restauración de barra o lo que algunos entendidos llaman ahora restauración cercana, ofrece a la par de buenas raciones, copas y ocio, con una pantalla de televisión sitiada en el salón del recinto, para ofrecer acontecimientos deportivos cubriendo así toda la demanda que pudiera surgir en la zona.

Creo que es un bar con gran tradición en la hostelería, que trabaja bien el género y con un precio super razonable. Esto unido a la simpatía que impera en la barra, la calidad del género y su ubicación en pleno centro de Madrid y en una zona como es la de Huertas, es la excusa perfecta para ir a dejaros aconsejar por este chico que de esto sabe un rato. Seguro que os sorprende con algo fuera de carta, que probablamente os resulte exquisito.


Dentro de muy poco iremos a verle, de eso me encargaré yo, mientras tanto nos seguiremos relamiéndonos con esas excelentes butifarras, y como no, con el deseo de probar todas las variedades que tiene en su cocina, que sé que son unas pocas y que seguro que serán excelentes.

Ahí queda.

Salud.

29 octubre 2007

COLIFLOR CON PIMENTON

Hoy os voy a enseñar a preparar un plato muy simple que se ha hecho en mi casa muchas veces, y que a nosotros personalmente nos gusta mucho, se trata de la coliflor con pimentón o coliflor al ajoarriero.


Estamos en plena época de coliflores (y coles en general), así que estaréis de acuerdo conmigo en que desde luego el momento es éste, así que por eso tenemos que aprovecharnos de estas maravillas de invierno llenas de vitaminas, sustancias beneficiosas y sales minerales. Y ya os hablé en otro post de sus beneficios para la salud, y aunque ya haya coliflores durante todo el año, las de ahora son más naturales, más tiernas y más baratas.

Sin ir más lejos adquirimos el otro día una coliflor gourmet por equivocación, y diréis ¿coliflor gourmet? bueno, la historia es un poco larga, pero en resumen os diré que así las llaman y que ahora las hay en muchos mercados y grandes superficies. La compramos pensando que era una normal y no, esta debía de ser especial por su procedencia (probablemente de Calahorra, con indicación geográfica protegida), o por su calidad innata, o porque procedía de cultivo ecológico, aunque después de probarla os diré que no hay apenas diferencia con las coliflores normales que se comen en estos meses, bueno si, su precio, que costaba la friolera de casi 4€ la unidad, cuando en esta época te cuesta una unidad (y estupenda) a menos de 2€.



Eso sí, dió gusto verla, y lo que más rabia me ha dado es que no me acordé de hacerla fotos entera y sin tocar. Era blanca como la nieve y con un aspecto en general formidable, además nos encontramos en casa con una coliflor de casi 2 kilos con la que tuvimos de sobra para comer tres veces y durante un par de semanas, porque por si no lo sabéis, las coles aguantan mucho tiempo crudas en la nevera (y se pueden congelar, aunque pierden algo de textura).

Pues se me ocurrió prepararla así para además mostraros una manera diferente de probarla, y salió de nuevo estupendamente, tierna, jugosa, sabrosa y delicada. Quizás, a nosotros que nos encanta el refrito famoso de ajo, vinagre y pimentón nos parezca una forma de prepararla original y por qué no ideal, pero si no os gusta este aliño medio extremeño, medio andaluz, mejor prepararla de otra manera que quizás os gustará más. La forma que de todas maneras más nos gusta comer coliflor es con bechamel, quizás por recordarnos a la niñez o no sé porqué, pero nos encanta. A mí particularmente con mayonesa casera y fría, o con aceite de oliva virgen extra y mucho limón, también me vuelve loco. Así que ya os iré mostrando todas las formas de prepararla, porque la coliflor es una de nuestras verduras favoritas, todo lo contrario a hace veinticinco años, eso os lo aseguro.

También os voy a enseñar a comeros el tallo de la misma. Este tallo es delicioso, posee la textura y el sabor del rábano, con un regusto pronunciado a brécol, es algo picante y con un alto contenido en fibras y jugos muy saludables, daros cuenta que por aquí se alimenta la coliflor. Bueno una vez dicho esto, os digo que es muy sencillo de preparar. Una vez separadas las pellas de coliflor para su ingesta (sus ramitas), quedará un tronco bien definido. Lo pelamos por fuera haciendo cortes (sin escatimar) de la piel del mismo, y quedando finalmente una especie de cilindro o cuadrado blanco y fibroso. Una vez listo, se parte en finas lonchas y las extendemos en un plato. Las regamos del mejor aceite que tengamos, y le echamos unas gotas de limón y sal. Impresionante.



Pues nada más, que espero que os guste. Solamente tendréis que tener cuidado con algunos detalles, y la tendréis lista en cuestión de una hora.

Allá va.


COLIFLOR CON PIMENTON (AL AJOARRIERO)

INGREDIENTES


Media coliflor
Vinagre blanco (Medio vaso de agua)
Pimentón de la Vera
3 dientes de Ajos
Aceite de Oliva Virgen Extra
Vino Blanco (Medio vaso de agua)
Agua
Sal

PREPARACION

Se lava la coliflor bajo el chorro del agua, y se reserva. Se pone una olla con agua y sal, y el sumo de medio limón (según Jose Andrés echad también la cáscara del medio limón previamente lavada. La coceremos en la olla rápida unos siete minutos (algo menos para que no esté muy desecha.


Mientras pelaremos los ajos y los filetearemos. Los pondremos e una olla plana junto con aceite de oliva (unas tres cucharadas soperas), y esperaremos.

Una vez cocida la coliflor viene una parte delicada, sacarla de la olla. Cómo no estará aún muy cocida, la podremos sacar con una paleta e ir colocándola en un plato llano. Una vez sacada toda, eliminaremos todo el agua sobrante varias veces desde el plato.


Pondremos la sartén a calentar y los ajos. Cuando doren minimamente, echaremos media cucharada sopera de pimentón colmada y rehogaremos rápido para que no se queme. En ese momento añadiremos el vinagre (un buen chorro) y el vino blanco mezclados en un vaso, removeremos bien y lo dejaremos reducir un os minutos. Acto seguido echaremos el agua y la sal que llegue hasta la mitad de la olla.


Iremos ahora colocando las pellas con cuidado, aunque muchas veces las dejo escurrir del plato con mucho cuidado sin ayuda de ninguna paleta. Debéis de tener en cuenta que el agua les llegue a la mitad y una vez bañadas, lo coceremos cinco minutos tapado a fuego suave.


Ahora viene la parte más delicada, darles la vuelta. Para ello utilizaremos una paleta de cocina y el tallo de cada pella. Y los giraremos bruscamente (de una vez) sin que les de tiempo a romperse del todo (algo si se romperán).


Taparemos, y lo dejaremos cocer ahora unos diez minutos. Probaremos de sal a la mitad. Servir caliente.

Salud

26 octubre 2007

AGUA FONTECABRAS, AGUA PLENA

Hola amigos. ¿Queréis adquirir buenos productos nacionales?. Pues hoy vamos a hablar de un agua muy particular, el agua mineral de manantial Fontecabras. Esta botella que veis me la regaló mi hermano hace bien poco. Creo que él y su mujer la consiguen en el Hipercor, pero de esto no estoy muy seguro (no me acuerdo). Pero leo en Internet que se consigue en muchas tiendas de alimentación, aunque si os soy sinceros no me suena haberla visto. Me dijo que la probara para que me diera cuenta de lo ‘gorda’ y saciable que puede llegar a ser un agua embotellada, eso sí, un agua con la calidad que le otorga el ser, y segun su web, un producto con un gran radio de distribución.


El manantial de esta maravilla está situado en un entorno cien por cien natural cerca del desfiladero del Río Mesa, un enclave que no conozco pero que lo que he visto en internet y me ha gustado bastante. Está sitiado junto a dos balnearios my conocidos entre los aficionados a este tipo de escapadas, el balneario de la Virgen, y el famoso balneario de Sicilia (y Serón), ambos anclados en el pueblo de Jaraba (Zaragoza), a poco más de 100 kilómetros de esta gran capital. El agua se recoje en esta zona y de dos manantiales, uno el propio de la Jaraba, y otro de La Majuela, que discurre con toda su pureza cercano al pueblo de Cariñena, también de Zaragoza.

Según descubre su web, “[..] el agua mineral natural que desde su inicio hace más de cien años guarda su pureza natural de un agua termal, transparente, brota a 34º, manteniendo su calidad inalterable desde que 1888 fue declarada de utilidad pública por sus propiedades mineromedicinales. Procede de un manantial subterráneo y su estancia a más de 500 metros le protege de cualquier tipo de infiltraciones”. Además, la zona dónde se encuentra el manantial es conocida por poseer aguas declaradas mineromedicinales desde 1975, indicadas para muchas afecciones conocidas tales como las que tienen que ver con el riñón, o los reumatismos o incluso las vías respiratorias.


Cuando la probamos mi novia y yo, coincidimos en que era un agua gruesa, llena de sabor a bicarbonatos, y con un sodio muy bajo en su composición. Todo esto es bueno porque el rango de usuarios interesados en la misma se abriría como un abanico, con clientes o pacientes con muy diversas patologías. Al carecer por ejemplo de sodio se convierte en un producto inócuo para ciertas afecciones crónicas, tales como las cardiovasculares o la hipertensión. Creo además que su residuo seco es muy importante para el organismo (no para los bebés) y por tanto puede ser muy útil para eliminar de forma sutil las impurezas que pudiera haber en el riñón, e incluso pequeñas piedrecitas o cálculos residentes en este órgano que podrían ser arrastradas hacia la uretra. En fin, no voy a enumerar ahora las propiedades que poseen las aguas minerales, porque redundaría demasiado.


En fin, por otro lado está la calidad de la misma. El Dr. Oliver Rodés vuelve a la carga ahora con sus exámenes quinquenales exhaustivos y con este agua, y certifica implícitamente que la misma reúne unas condiciones óptimas para su consumo, desde el punto de vista científico y médico. Así la empresa 'pregona' desde su propia etiqueta, su pureza y calidad "Agua Mineral de Manantial declarada mineral natural desde 1991".


Por si lo queréis saber, la empresa que lo explota, apuesta por la calidad e inició en 1999 una gran reestructuración en la planta embotelladora cambiando maquinarias de envasado y adquiriendo nuevas certificaciones de calidad. Pero no viene más en Internet. Creo entonces que merecía la pena dedicarle unas líneas porque aparte de ser un producto natural y saludable, las sensaciones generales son muy buenas.


Por último comentaros que su precio es irrisorio, unos 0,60€ la botella, y creo que si la veis deberíais de comprarla y probarla. Recordarme que le comente a mi hermano que efectivamente el agua es deliciosa.

"La salud es vida, y el agua es fundamental para vivir en salud".

Hasta mañana.

25 octubre 2007

ENSALADA DE TAGLIATELLE AL NERO DI SEPPIA CON LANGOSTINOS

Gracias a Javier Fernández, hermano de una buena amiga nuestra, descubrimos este exquisito y llamativo plato servido en una calurosa noche de verano en la terraza del dúplex de nuestra amiga. La verdad es que en una primera estancia nos pareció una ensalada templada más, pero al darle el primer bocado cambiamos en seguida de opinión. La originalidad del plato ni siquiera ensombrecía a los sabores, calidades y texturas del mismo; marisco fresco, pasta italiana a la sepia, gula del norte rehogada, queso fresco, frutos secos y un aliño muy original que ahora os contaré. Nos quedamos sorprendidos por la simpleza y a la vez elegancia de este plato que conceptualmente es muy informal, y aunque la idea no recordamos de dónde la tomó, notamos que hubo un cierto estilo propio en la confección del mismo. Si desde luego Javi fuiste tú el inventor, de verdad que chapó, porque si me lees, sabes que a todos nos encantó sin excepción.


Pues dedicimos reproducirlo a las pocas semanas y por supuesto mostrároslo. Así que sobre esto os tengo que contar varias cosas. Lo más anecdótico de toda la puesta en escena ha sido lo que nos ha costado adquirir los tagliatelle nero di seppia (tallarines con tinta de sepia). Porque mirad, esos espaguetis negros larguísimos elaborados de la misma manera que venden muchos sitios, son efectivamente fáciles de encontrar. Además esta amiga, la hermana de Javi, tuvo el detalle de regalárnoslo muy gustosamente el día de jornada del cocido madrileño (se le agradecemos un montón). La verdad es que queríamos hacerlo exactamente igual, ella lo comprendió y a la vez, nos ayudó a buscar este producto que es por ahora difícil de encontrar.

24 octubre 2007

LECHE LA COLMENAREÑA, LA TRANSPARENCIA DE UN NEGOCIO

Hoy os voy a mostrar uno de esos productos que son raros de encontrar en tiendas y grandes superficies de la Comunidad de Madrid y que nuestra región produce pero muy discretamente entre varias localidades del norte de la capital. Hablo de la leche fresca La Colmenareña autóctona de Colmenar Viejo. Y sólo meto en el saco de posibles consumidores a la gente de Madrid porque sé que fuera de nuestra comunidad no se distribuye, o por lo menos eso creo.


Y es que es un poco tontería. Existen muchas leches locales a nivel nacional que se venden también frescas, y creo que si La Colmenareña expandiera fronteras, además de tener competencias duras y arraigadas en estas zonas, la empresa no tendría suficiente logística (la distribución es propia) ni producción (8.500 litros al año) para tanto suministro. Y más ahora que el sector de los lácteos están pasando por un riguroso aumento de precios. Pero creo en serio que por calidad la demanda de esta leche sería importante, y si no que les pregunten a los lugareños que saben que poseen una leche que perfectamente podría competir con las leches más afamadas de las regiones más norteñas y ganaderas.


La conseguimos porque mi hermano la compró directamente del recién inaugurado Alcampo de Colmenar, asistiendo personalmente a un stand propio en el que se encontraba esta leche que veis en las fotos, y como no la de ese formato ancestral en bolsa que tan buenos recuerdos nos trae y que yo pensaba que ya había desaparecido (foto abajo).


Pues al grano, leo en su web cosas muy interesantes. La Colmenareña comercializa sus productos desde 1984, siendo la cooperativa asociada (Nuestra Señora de los Remedios) que ampara a los 22 socios ganaderos de la zona. Se comenta, en su tremendamente explicativa web, que la leche está marcada por un control total del proceso de producción, que las vacas que producen son Holstein-Friesian, y que la depuración genética es extraordinaria, utilizando para la fertilización de las hembras vacuno de descendencia Valiant y Chief-Mark Tradition y también se dice textualmente “[..] También se está realizando transplante embrionario con semen de Blackstar y Prelude, con lo que se espera alcanzar una producción de 10.000 litros por vaca y año”.


También comentan la procedencia de las máquinas ordeñadoras, tetrabicks, bolsas, higienización, mecanismo de enfriamiento, certificaciones de calidad, puntos de venta, recetas y muchas cosas más. Me gustaría remitiros a ella.


Añade la web que sólo transcurren 6 días desde que la leche es ordeñada hasta que se consume, y que también su sabor y textura pueden cambiar según la época del año en la que nos encontremos, y por supuesto de la alimentación. Por tanto, se deduce, que la leche es cien por cien natural sin apenas procesado o tratamiento.


La empresa tiene entre sus productos lácteos variados y postres, tales como yogures, natillas y mantequillas. Estas últimas me llaman poderosamente la atención y acabo de apuntarla en mi libreta de ‘compras pendientes’ para adquirirla en cuanto la vea (al igual que la carne, que al comprarla bajo la denominación de carne de sierra de guadarrama de Colmenar, no sé si es autóctona de allí).


Pues poca cosa más, comentaros que curiosamente en Colmenar existe una raza ovina churra única en el mundo, la oveja colmenareña. Esta raza de unos 10.000 ejemplares sigue manteniendo su pureza genética rodeada de polución, construcciones y autopistas, y la verdad es que es sorprendente que haya perdurado con los siglos, aunque en Internet explican que todo ha sido debido a que antaño, y por motivos económicos no había sustitutos que rentabilizaran la producción, pese a que la oveja es bastante productora.


Pues nada más, bueno sí, una cosa, si alguien puede mandarnos la receta del pisto vaquero o la carne al desarreglo que es lo mismo, que por favor ¡lo haga ya!, tiene que estar muy bueno.

Salud.