20 oct. 2010

Cerdanya y Ripollés, kilómetros y kilómetros de paisaje

Seguimos contando las andanzas de nuestro reciente viaje a Girona. Una vez nos despertamos en el hostal Olot (como ya os contamos en la anterior entrega) y después de descansar en una cama excelente, nos duchamos y nos fuimos a desayunar. El desayuno no era buffet, pero lo que te sirven de comer nos gustó ya que cubría correctamente el servicio de salado con embutidos y pan recién horneado, y el de los dulces con bollos recién hechos (croissant incluido). No podías repetir y era modesto pero aceptable, sobre todo para los que tomamos (varios tipos de té) y no tanto para los cafeteros (café de máquina).


Salimos temprano, sobre las 9:30 y fuimos dirección la comarca de la Cerdanya por el eje pirenaico (Vall de Ribes) hacia la estación de esquí La Molina después de ver Sant Joan de les Abdeses. El camino y sobre todo la subida al puerto fue preciosa aunque se nos hizo un poco larga, eran sólo 74 kilómetros y nos pareció un mundo, curvas, curvas y más curvas, y aunque disfrutamos mucho tardamos en llegar a Puigcerdá cerca de 1 hora y media. La pena fue que no nos paramos en el trayecto de subida por ahorrar tiempo y porque había algo de calima, además estábamos seguros que habría mejor luz y claridad a la vuelta. Pero al final, por hacer caso al gps, no volvimos por el puerto sino por una ladera más baja (Tosses) y, aunque es cierto que tardamos menos, no tenemos fotos desde las alturas.


Puigcerdá no nos dejo boquiabiertos, pese a que el paisaje era muy bonito y nos hacía un día extraordinario, nos esperamos otra cosa, aunque por otro lado estaba llena de andamios, obras y remodelaciones, eso también influye.


Como Jose de "Mi abuela no sabía cocinar" en su viaje por San Sebastián, nos encontramos un expendedor de leche fresca de la Cerdanya al precio de 1'20€ el litro con el envase de plástico. Nosotros en cambio sí que la compramos y estaba buenísima, como era de esperar. Qué pena que en Madrid este tipo de iniciativas las hayan quitado.


De Puigcerdá fuimos el casco antiguo y el Estany, de camino al lago topamos con el hotelazo Villa Paulita, maravilloso.


Un cisne del lago que quería ser nuestro amigo.


A la hora de la comida fuimos a Bellver de la Cerdanya, teníamos referencias de un buen restaurante-hostal La Fonda (C. Sant Roc, 11) y comimos bastante regular. El camarero no fue muy simpático con nosotros y pese a que había mucha calma en el salón tardaron muchísimo. La ensalada que pedimos de aguacate y gambas traía mucho de todo, y nos la comimos, pero la presentación y la calidad de los ingredientes muy mediocre. Pedimos los famosos peus de porc amb naps (pies de cerdo con nabos) guisados, sabemos que es un plato impresionante pero aquí no me impresionaron, lo cual nos anima a prepararlos en casa. No me gustó nada la salsa y todo sabía a recalentado porque además estaba más frío por algunos lados. Lola pidió unos calamares plancha y bien. Lo mejor el pan (creo). Hemos visto excelentes referencias de la carta en la red, así que quizás en verano den más salida a sus productos o fue mala suerte, pero aquel día lo que pedimos no nos gustó nada.


Descartamos ir a Andorra y decidimos volver al Ripollés, aunque no estaba lejos, todavía nos quedaba el camino de regreso y no podíamos ver todo. A la vuelta empezaba a nublarse, se estaba poniendo demasiado plomizo, y eran casi las 17:00 por lo que descartamos tomar el tren cremallera que lleva al Valle de Nuria. Nos arrepentimos mucho, pero es que nos entretuvimos demasiado en la Cerdanya y no calculamos bien los tiempos, además nos iba a llover. Si repitieramos el viaje dejaríamos de ver la Cerdanya para ver más despacio el Ripolles. No decimos que la Cerdanya no merezca la pena, pero quizás sea una zona preparada para otro tipo de turismo, turismo deportivo y práctica de esquí, o puede que no eligiéramos bien las visitas, pero teniendo en cuenta los días de los que disponíamos, deberíamos haberlo hecho de otra manera.

Después de una hora de trayecto llegamos a Ribes de Freser, esta pequeña localidad tenía varias fotos preciosas y su pequeñísima plaza del ayuntamiento llamaba la atención.


Allí pudimos divisar en una tienda unos tomates que están empezando a entrar fuerte en los mercados, al menos en Madrid, los Corazón de Buey (coeur de boeuf). Preciosos, impactantes. Nos encantaron (la foto es tras el cristal del escaparate)


La siguiente parada fue en uno de los pueblos más bonitos que habíamos visto hasta ese momento, Queralbs. Nos encantó. Os lo recomendamos ciegamente, pasear por sus calles de piedra, ver el complejo arquitectónico del pueblo, las vistas, la iglesia románica, las fuentes, el agua, echar fotos, una maravilla.


Emprendimos ruta hacia Olot con cierta tristeza, otra hora de puerto esta vez diferente. Así que como llegamos sobre las 19:30 y ya llovía, antes de ir a la habitación nos dimos una vuelta por un Carrefour a echar un vistazo, y bueno, un Carrefour normal. Nos llamaron la atención 2 cosas, la primera fue que no vimos ni un pollo blanco, todos tenían una tez amarilla impresionante, y su precio era como el de aquí (hasta el más barato). Lo segundo que nos llamó la atención es la cantidad de charcutería envasada catalana que vendían, había a la venta embutidos de todo tipo algunos que no habíamos visto nunca y otros mega-gourmet con unos precios que subían de 24€ el kilo para algunas llonganisa del pagès y quesos locales a más de 18€ el kilo. Una pasada, aunque estábamos con las manos atadas porque tampoco facturabamos a la vuelta. A todo esto, hemos visto mucho un queso tipo Servilleta o Pañoleta, a veces no lo podíamos diferenciar, no sabemos si es que se produce también localmente con esta bonita forma (algunos no traían etiquetas), o es que gusta mucho por esta zona. En Madrid apenas se ve. Por último compramos unas patatillas fritas y agua para el día siguiente y al salir aparcamos y cenamos algo picando algo por los alrededores sin mucha importancia ya que el restaurante Veranda estaba de nuevo cerrado. Entre ésto y que estábamos cansadísimos, se nos quitó el hambre.

Al día siguiente y después de desayunar, dejamos el hostal de Olot y fuimos hacia Camprodon. Aquí descubrimos un pueblo lleno de comercios y de estampas bonitas, pensamos en comprar unos bocatas para comer al mediodía porque vimos panaderías y charcuterías impresionantes, pero al final desistimos.


Tomamos rumbo a Beget, una carretera preciosa hacia uno de los pueblos más bonitos de todo Girona. Paseo obligado y recorrido completo, está lleno de rincones y pequeños miradores.


Tomamos la carretera hacia Onix, aunque nada que ver con Beget. Tiramos hacia Castellfollit de la Roca, un curioso pueblo perteneciente a la comarca de La Garrotxa, enclavado sobre una pared basáltica de más de 50 metros de altura (digno de ver), aunque cuando fuimos estaba asolado por las obras. Luego paramos en Besalú dónde comimos de raciones para no demorarnos. Besalú muy turística, bonita, vistas exteriores de la fortaleza impactantes, judería con encanto y plaza mayor.


Fuimos a L'Estany de Banyoles y luego a Figueres con la idea de visitar el museo Dalí, pero para nuestra sorpresa sólo se permitía el acceso hasta las 17:15, pese a que en su página indican que el horario de verano es hasta el 30 de Septiembre.


Con pena por no haber podido visitar el museo, dimos un paseo por esta localidad y decidimos irnos a una super recomendable casa rural llamada Cau de Palau sita en la localidad Palau-Saverdera.


Nos recibe Mercè Barceló, la dueña de la casa y encantados con su amabilidad nos quedamos en la habitación haciendo un alto en el viaje. Descansamos, hicimos llamadas, actualizamos los diarios mientras veíamos el anochecer con Roses al fondo. Ese pequeño momento se convirtió en muy especial, sólo superado, diría yo, por la cena que nos ofreció Mercè.


Bajamos a cenar al hotel en horario de guiris, a las 20:30. Cenamos estupendamente, eran platos preparados por la madre de Mercè (Rita).


Entre los que degustamos unos exquisitos canelones de cabracho.


Unas albóndigas con sepia impresionantes (ya publicaremos su receta).


También buen vino de la zona (no recordamos la referencia) y de postre una tarta de queso casera.


Una copita de garnacha de la zona mientras la gente recogía para subir a dormir.


Quedamos encantados con esta cena cien por cien casera y con Mercè, un encanto de mujer que recordaremos siempre, toda bondad y simpatía. A dormir a las 23:30, al día siguiente nos esperaba la zona del Cap de Creus.

Salud.

(Continúa aquí)

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20 comentarios:

  1. Preciosas fotos. Me ha hecho gracia lo de la maquinita de leche. Yo me quedé con las ganas de probarla, pero estaba hasta arriba de sidra, txacolí y pintxos. Por aquí nunca las hemos visto.

    La cena en casa de Mercé magnífica por lo que veo. Espero esa receta de albóndigas con sepia.

    En León voy al Corte Inglés y hay cantidad de productos locales que luego aquí no encuentro. Di una vuelta por los vinos y hay un montón de referencias de Prieto picudo que aquí es imposible encontrar. Por el contrario, muchos productos de aquí no los hay allí y la presencia del vino de Jerez es testimonial.

    Supongo que se adaptan a los gustos y productos locales.

    Me ha gustado tu reportaje y tus fotos.

    Un abrazo.

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  2. menudo post tan delicioso...
    lo malo?
    me has dejado descentrada para el resto de la mañana...

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  3. Un reportaje y unas fotos preciosas.

    Me quedo con la idea para una escapada.

    Besiños.
    Lau.

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  4. ¡Magnífico! Muchas gracias por compartir vuestro viaje y traérnoslo a la pantalla del ordenador. Y esa cena... Mmmm.

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  5. Me alegro de que te gustara mi tierra. Como curiosidad te contaré que en Besalú se celebra anualmente una feria medieval, así que te puedes imaginar el ambiente tan chulo que hay en ese "decorado" natural y la gente disfrazada para la ocasión, con comerciantes medievales, espectáculos de caballos,...

    P.D.: Esas albóndigas... ññññññ... que hambre!

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  6. Hola!! Tienes un blog interesantísimo.
    Sólo quería comentar que en el mercado de La Paz, en Madrid, hay una máquina expendedora de leche fresca. No recuerdo el precio porqe hace tiempo que no voy, pero te aviso por si te apetece pasarte.
    Un saludo

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  7. Hola anónimo, pues cuidarla mucho y hacer gasto, porque la de dos mercados cerca de casa de mis padres ha desaparecido por completo, y será la misma compañía ;)

    Un saludo.

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  8. Ya pensaba yo que la tercera entre no llegaría nunca!! ¿Fuisteis a Llivia? un pueblo que para llegar hay que pasar por tramos que pertenecen a Francia?
    Esos tomates, "corazón de buey" he tenido la ocasión de probarlos el año pasado en Cataluña y me parecieron riquísimos, muy carnosos.
    Un abrazo

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  9. Yo tengo semillas de esos corazón de buey para el año que viene... Me quedo esperando la crónica del cabo de Creus.

    Abrazo

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  10. Un reportaje estupendo, las fotos son preciosas y que envidia me está entrando...

    Bicos

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  11. Me estas dejando anonadada con tus crònicas de Girona, superdetallado todo, siendo de cerca la zona aún miro y digo y esto?

    Bueno el finde que viene nos vamos a Queralb, hemos cogido una casita rural y habrà que visitar Beget que aunque me de verguenza reconocerlo no he ido nunca es lo que pasa cuando tienes las cosas tan cerca.

    Ah! si algún día volveis, con mas tiempo, mas que el cremallera hay una ruta a pie, de tres horas digna de hacer. Me puedo imaginar que peazo fotos sacaríais.

    Y a esperar esas albondigas!!!

    Muas!

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  12. Que bonita entrada y que fotos. Vaya tomates. Bs..

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  13. La Cerdanya es una comarca que desgraciadamente se ha echado a perder de tanto pixapins de la capital que la visita y tiene segunda residencia a medio pagar. Como en todos los lugares sobrexplotados, el servicio es mediocre y la gastronomía una sombra de lo que debería ser. El Ripollés es mas auténtico aunque por lo que veo, pasasteís como una exhalación. Queralbs es un pueblo que ha sido reconstituido por decirlo de alguna manera. Casualidad o no, es donde el Sr Jordi Pujol veranea con su família.
    En cuanto a las albóndigas con sepia, mar y montaña auténtico, son una delicia que disfrutareís cocinando sin duda.
    Un abrazo,

    Cuchillero

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  14. ooh! cap de creus espero que te gustara!!
    nosotros estuvimos en la Cerdeña y fuimos a Llivia que es un pueblo español en francia, y lo recordaba mucho más bonito, por lo que desistimos de Puigcerda!
    lo bonito de la zona es la montaña, impresionante!
    espero tu siguiente post!
    besitos

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  15. Megamoko: aunque me lo puedo imaginar ya nos hubiera gustado vivirlo. La verdad es que tuvimos muy mala suerte con no llegar a tiempo a algunas celebraciones locales. Ya os contaremos en la siguiente entrega, pero es que ni hecho aposta, por pocos días nos perdimos la feria de la anchoa en L'Escala, ferias del queso locales, la feria Medieval en Peralada, la que comentas y alguna más que se nos olvida. Tampoco nos dio tiempo a entrar en el museo Dalí en Figueres, ir al propio Cap de Creus o al valle de Nuria.

    Carmen Rico e Ivana: Sí, nos perdimos esta localidad (Llivia), ya iremos algún día desde Lleida al igual que a Andorra la Vella, pero es que hicimos muchos kilómetros y puertos, y los días ya no eran tan largos. Volveríamos hacerla con otras rutas y haciendo escala por allí.

    Gemma: gracias por la info!

    Cuchillero: demasiado ambicioso, totalmente de acuerdo.

    Un saludo a todos y muchas gracias!!!

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  16. ohhhhhhhhhhhh!!!
    Que maravilla de reportaje Carlos.
    Como me alegro que disfrutarais del paisaje.

    Me quedo maravilada de la de cosas que habeis visto en tan poco tiempo.


    Hace dos años estuvimos en la Cerdanya en Villa Paulita es precioso el hotel.El lago que lo rodea es idilico.

    Pero coincido con anónimo, parecia que estaba en pleno centro de Barcelona en hora punta haciendo la compra, demasiada gente por las calles y llenas de tiendas de todas las marcas.Era un agobio pasear.

    Y lo de la leche el año pasado nos la han puesto donde vivo.
    Coincidí el dia de la inaguración con la propietariade de la vaca y de la maquina;)) y dice que no es fácil ponerla ya que cuesta 50 millones de pesetas de inversión(ella tradujo los euros)

    Y cuando fuimos Figueras habia una cola enorme para entrar al museo, y no entramos y comimos en el restaurante donde Dalí comia cada día.

    Cuanto me alegro que hayamos estado por los mismos sitios.

    Gracias por hacerme recordar.
    Besos chicos!!!

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  17. Margot, y a ti por escribirnos, eres un encanto!!!. No sabíamos del bar dónde comía Dalí, si lo llegamos a saber... Gracias!

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  18. Qué pena leer lo que cuentas de Puigcerdà, que tienes razón, porque cuando yo iba a esquiar hace años luz, esto ya se veía venir. Sin embargo, pueblecitos como Alp, All, Bellver, Prats, Ger, Prullans, sin mencionar el atractivo de Llivia, y un largo etcétera repartidos por todo el valle, tengo la esperanza de que mantengan su encanto. La serra del Cadí i la del Moixeró ofrece paisajes y rutas fantásticas. Tanto en verano como en invierno, y totalmente distintas. Pienso que visitar la Cerdanya y quedarse solo en Puigcerdà no puede daros una idea de como es realmente la comarca. Creo que el tunel del Cadí ha supuesto muchas ventajas para los barceloneses, pero no sé yo si ha sido tan beneficioso para la comarca como en principio se podría esperar. :-)

    Algo parecido me pasó a mí cuando volví a la costa Brava, para enseñarle a mi marido, que no había estado nunca, donde había pasado mis mejores años de adolescencia. Un lugar tan bonito como aiguablava parecía un parquing de las ramblas. Seguía siendo bonito, pero era distinto de cuando iba allí. Y me imagino que pasa un poco en todas partes. A ver si va a ser verdad eso que oímos siempre de que nada es como antes... :-))

    Yo también, como Margot, me quedo con mis recuerdos ;-)

    Un beso!

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  19. Como todo en la vida, que te guste o no es un cúmulo de circunstacias, en nuestro caso, que no vimos todo lo que tendríamos que haber visto desde allí (que no de la Cerdanya) nos pareció lo menos sorprendente del viaje. Ojo, normal, que no feo.

    Como a todos nos ha pasado, todo ha cambiado, y para ejemplos la cala Calabajío, vamos, lo que narró Mikel el Viernes en el blog de El Comidista.

    Un saludo.

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  20. Aqui estoy otra vez. Claro que todo ha cambiado, como vuestra cala Calabajío. Vosotros habéis estado recientemente en Lloret de Mar, tiene una de las playas mas buenas de la Costa Brava, pero fíjaros lo que han hecho. Yo pasé allí todos los veraneos de mi niñez y mi juventud, era un pueblo encantador de pescadores, ahora no puedo ir, me da pena, pero también pienso que todo evoluciona y donde hay una buena playa, detrás hay grandes urbanizaciones. Es el progreso!! Ojalá podamos mantener rincones de nuestra geografía que por su difícil acceso, mantengan su encanto. Bueno por soñar que no quede...

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