5 claves para que las torrijas salgan perfectas

Estamos a las puertas de Semana Santa, y por tanto, empezamos oficialmente la temporada de torrijas. Y aunque no os vamos a traer recetas nuevas porque ya tenemos unas cuántas recetas de torrijas publicadas en el blog, hemos decidido daros unos cuantos consejos para que las torrijas os queden perfectas, como si se un breve decálogo se tratara. Y da igual que os gusten de leche, de vino o de almíbar, todas a nuestro juicio, deben de cumplir con las siguientes 5 premisas.

 

5 claves para que las torrijas salgan perfectas.

1. El Pan. Olvidaros de experimentar con los panes de torrijas del mercado, vais a invertir dinero innecesariamente, y en algunos casos, no quedarán bien, no serán verdaderas torrijas. ¿Creéis que antaño se hacían torrijas con panes especiales? Para nada, estos panes tipo brioché que venden en el mercado son muy apetecibles a la vista, pero no aportan al final más que un sabor diferente (y no mejor) y una tonalidad más amarillenta en la miga y corteza, pero la torrija no tiene por qué ser más jugosa.

El pan ideal para hacer una buena torrija es un pan de barra, un pan tradicional de calidad (tipo pistola). Lo ideal es que sea un pan de miga densa, no muy hueca, y corteza liviana, para que ésta recale a la par que la miga y no haya que dedicar más tiempo a que recale, ya que la miga se desharía. Por tanto, nada de pan de picos, colón, chapata o similar. Y mejor es que el pan se haya guardado previamente en una bolsa durante al menos un día, para que así pierda esa textura crujiente, coja elasticidad y no desmigue tanto.

2. El calado. Esta es la clave. La torrija debe de quedar muy empapada, da igual el líquido que utilicéis, tenemos que crear ese punto en boca un bocado cremoso. Por este motivo, os va a resultar un poco complicada de manejar tras el calado, luego en el huevo y luego en la sartén. Pero con este detalle tan importante conseguiremos que dentro quede similar a una leche frita, un interior que funde en la boca y que contrasta con la capa exterior que es más resistente y llena del sabor por la fritura. 

Cada cocinero desde luego tiene su técnica, nosotros para calarlas las metemos en leche aromatizada y calentita (fuera del fuego), nada de leche demasiado atemperada, y vamos dándole vueltas un ratito con sumo cuidado hasta que calen bien (no escatimar en líquido). Luego las sacaremos con una espumadera y las dejaremos inclinadas sobre un plato hondo para que echen la leche sobrante. Luego las pasaremos por huevo (sin sal) y las freiremos en aceite muy caliente y el que uséis normalmente, puede ser aceite de oliva o girasol.

3. Dulzor. Otro punto importante, la torrija, nos guste o no, tiene que ser muy dulce, nada de quedarse cortos, y puede llevar el edulcorante que más os guste, pero lo normal es azúcar blanco normal, no rebusquéis demasiado. Mejor comerse una buena torrija con un sabor reconocible y tradicional que no esas torrijas con dulzores y colores extraños. 

4. ¿Almíbar o no? Eso como gustéis, en mi casa nunca han llevado almíbar, y en casa de mi mujer sí. Esto mismo ocurre tanto en casas como obradores, y va en gustos. Tened en cuenta que el almíbar que lleva le aporta más dulzor extra, pero también más brillo y melosidad, a nosotros nos gusta usar algo de miel en el mismo.

5. Temperatura de consumo. Nada de tomarlas frías, a nosotros no nos gustan. Las torrijas tienen que comerse del tiempo, y aunque lleven leche y la gente pueda pensar que no es bueno que estén fuera, deben de estar atemperadas. Por supuesto tampoco comerlas calientes, algo tan dulce y caliente es muy pesado en boca. No obstante, si se hacen con antelación, se pueden guardar en nevera un máximo de 2-3 días, y sacarlas de la nevera siempre 3-4 horas antes. 

Carlos Dube.

5 comentarios:

  1. Puro vicio ❤️ me tengo a animar a hacer q siempre se las Robo a mi madre.

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  2. Leer ésto a estas horas....se me ha hecho la boca agua. Muchas gracias por los consejos, los tendré en cuenta.

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  3. Yo siempre digo que mi versión de torrijas es de leche y vino..... leche infusionada tradicionalmente para el calado y luego las enmelo con una mezcla de miel y vino dulce (y si el vino dulce es de mi provincia de Cádiz, mejor que mejor).
    Eso sí, a veces no me queda más remedio que hacerla con pan brioche.... desventaja de vivir en Suiza y no querer experimentar con los panes que tienen por aquí. Que sí, están buenísimos; pero no son para torrijas.... jajaja

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  4. Este post me cae del cielo. Estoy ahora planeando cocinar unas torrijas a mi familia y tenia muchas dudas. Que alivio. Gracias.

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  5. Sois una de mis mejores herramientas de cocina, ¡¡qué torrijas me han quedado!!

    Ozu qué Vichysoisse

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