Resumen Semana Santa 2019

La Semana Santa no pintaba bien desde unos días antes del viernes de Dolores, lluvias generalizadas los días clave y todos los modelos climatológicos coincidían. A nosotros, que sólo teníamos el puente y por delante algún día más, no nos apetecía tener jornadas de lluvia y viento en la playa. Y aunque no fiera luego para tanto, que así fue, ya habría tiempo para disfrutar de la misma en lo sucesivo. Así que hicimos cerca de Madrid algunas cosas con algunos apuntes gastronómicos que os queríamos comentar.



Para empezar os contamos que probamos los tan de moda huevos azules, huevos de gallinas araucanas que están criando en El Robledo (Ciudad Real) y que nuestros amigos Quique y Raquel nos trajeron. Conclusión, saben como todos, pero sin duda eran fresquísimos y estaban muy buenos. Todo lo contrario a los Pazo de Vilane 'Primera Puesta' que compró mi hermano y decepcionaron ya que se parecen enormemente a los normales y estos, pese a que se venden como algo especial, a 0,29€ la unidad no merece la pena su compra, y os lo dicen unos clientes asiduos de esta granja. Además es curioso que todos ellos siguen por debajo de los huevos de gallinas particulares que a veces nos regalan, nada que ver. Bien es verdad, que con ellos salió un bizcocho de chocolate impresionante, una preparación de mi hermano que ya se ha convertido en un fijo dentro de los desayunos que hacen en su casa. Super esponjonso y con un gran sabor a chocolate.

En otro orden de cosas en el primer fin de semana de Semana Santa, le hicimos de nuevo a Jorge el juego de los huevos de Pascua y lo continuamos en la casa de campo de unos amigos en El Encinar del Alberche, con un improvisado arroz con pollo que parece que les gustó. Sin duda hacerlo sin medidas y en paella requiere una técnica que a mí ya se me había olvidado, tuvimos algo de suerte y aplicamos la vieja técnica del 'caballete', que no es más que hacer una linea con el arroz haciendo una diagonal a lo largo de la paella y sobresaliendo éste un poco. Fuego fuerte los primeros minutos, suave casi todo el proceso y subirlo un par de minutos antes para hacer el socarrat, aunque esto último no salió.


Llegado el lunes, y tras la celebración de los cumpleaños de Lola y de mi hermana en un restaurante de nuestro barrio (nada que destacar), decidimos reservar una habitación para el martes y miércoles en Sigüenza, algo cerca para disfrutar del buen tiempo que iba a hacer al comienzo de la semana. Sigüenza es una localidad que no conocíamos en nuestra madurez y, como ciudad medieval que es, nos apetecía que además Jorge la viera. Allí estuvimos comiendo o cenando en base a algunas recomendaciones que nos dieron, sin pasar ni pena ni gloria por todas ellas, ya os lo adelantamos. Nos hospedamos en el hotel El Doncel, un hotel excelente que alberga el primer restaurante estrella Michelín de la provincia y en el que no pudimos comer. Destacar que el desayuno que sirven nada tiene que ver con el restaurante estrellado aunque éste se sirva en la misma sala. Destacamos sólo el yogur casero que servían y la atención. 

Comenzamos en el restaurante La Granja, primera referencia un tanto apartada del casco urbano, en la pedanía de Alcuneza. Comimos bastante regular destacando sólo un plato que además estaba fuera de carta, los callos de bacalao. Estaban bien hechos resultando gelatinosos, pero no sabían mucho a bacalao y sí en cambio a un fondo de pescado con algo de molusco, un punto que creemos deberían revisar. Si lo hicieran triunfarían. Las migas resultaron ser especiales, estaban bien pero desconocíamos que las alcarreñas pueden llevar matices a canela, y en este caso así fue. 


También estuvimos en otros restaurantes de la ciudad, todos ellos de corte tradicional. Estuvimos en Sánchez, Atrio y alguno del Paseo de La Alameda, no dio para más. Como ya os hemos comentado todos nos dejaron un sin sabor de boca, aunque destacamos de todo el conjunto dos platos y algunos errores subsanables. Como cosas positivas una tortilla de chorizo que hicieron al niño en el restaurante Sánchez, impecable. También unas albóndigas en salsa que pedimos en un improvisado bar llamado Anya, canónicas. Tampoco estaba mal el curioso fino segundino que servían por allí muchos bares, un brebaje fruto de la improvisación en base a vermut, casera y golpe de cerveza. También recomendable que visitéis la tienda de mieles de El Colmenar de Valderromero, justo detrás de la estación de tren, miel que nos gustó y de la que ya os hablaremos en otro post.

Y como apuntes negativos, el bar Atrio quizás se llevó la palma, ni los molletes que pedimos, ni las bravas, ni la hamburguesa, ni los torreznos, cortados estos muy menudos, dieron la talla. Podéis ver alguna foto arriba. También destacamos los borrachuelos, no los de Sánchez, que son lo que aparecen en la foto, sino los de algunas confiterías de la localidad. 


Un apunte curioso es que el agua del grifo en Sigüenza sabía al agua que solemos tomar en casa, Font Vella de Sigüenza. Será una tontería pero a nosotros nos parecía todo un lujo, lo curioso es que si ibas por los restaurantes servían para sorpresa de todos Font Vella en botella de cristal del manantial de Sacalm de Gerona, y no del de Sigüenza ¡manda huevos! Agua de un manantial que a nosotros particularmente nos gusta mucho menos por la mineralización tan débil que tiene. La globalización es así.

A la vuelta en Madrid, llegó el Viernes Santo. Cumplimos religiosamente con la tradición del potaje de cuaresma, esta vez lo tomamos en casa de mi madre, con casi toda la familia al completo. Un potaje del que ya os hemos hablado en innumerables ocasiones y con el que de nuevo volvió a triunfar. Excelso, sabroso, gelatinoso, un puchero con todos los ingredientes de calidad, simplemente fabuloso. También mi madre emuló una ensalada aliñada de la forma habitual, que se sirve en el restaurante Peregrino al norte de Madrid. Ésta lleva espárragos blancos cocidos en casa, tomate RAF, cebolleta, ventresca de bonito y opcionalmente le echamos aceituna kalamata. Y para acabar, las torrijas de vino, no han sido las mejores de la historia porque el pan falló, pero siempre son bienvenidas.

Y poco más que contar, que como siempre ha sido un placer tener tiempo para hacer cosas, escapar de la rutina, estar con Jorge y disfrutar de un pequeño viaje dejándote llevar por la improvisación. Por pedir, que no hubiera llovido para haber visitado más cosas, o incluso haber ido la playa, pero vamos, no ha estado nada mal, así hemos variado.

Salud.

12 comentarios:

  1. Hola, Carlos. Gracias por compartir vuestras experiencias (y vuestras recetas, claro!). Tengo curiosidad por los huevos azules de las gallinas araucanas. Los probé una vez en un viaje en EEUU, pero aquí en Madrid no he logrado encontrarlos. ¿Sabes dónde se pueden conseguir?
    Muchas gracias!!
    Esther

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    1. Hola Esther, no te podemos decir, de todas maneras tranquila porque en breve el mercado se inundará de estos huevos. La moda es imparable. Si te corre cierta prisa, prueba en puestos especializados de algunos mercados tipo San Miguel, San Anton etc. Un saludo.

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  2. Dios mio como me han gustado vuestras vacaciones me ha hecho mucho ilusion leer lo del doncel por que estuve hace muchos años y me encanto y la ciudad de siguenza una lindeza todo esos menu de escandalo y esos huevos mas frescos imposible me ha gustado todo todo. Mil besicos

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    1. El Doncel es un buen hotel y el restaurante una cucada, bien es verdad que no pudimos disfrutar de sus platos, pero algún día ¡está a lado de Madrid!

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  3. A mí me has puesto los dientes largos con ese bizcocho de chocolate. Para cuándo la receta ?

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  4. Estupendo viaje. A los viajes hay que pedirlos ir y volver sin ningún percance. Todo lo demás es regalo. Al final una frase ya de mayor, que casi lo soy, como en casa no se come en ningún sitio. Un abrazo. Chus

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    1. Es cierto, pero a veces parece que de lo que se trata es solo de 'echar de comer', y no.
      Un saludo y gracias.

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  5. Version gastronomika24 de abril de 2019, 19:24

    Gracias por continuar con estos posts sobre lugares, restaurantes y recomendaciones. Por enesima vez, recomendarte que visites de nuevo la zona de La Serena y en esta ocasion más concretamente Monterrubio de la Serena!!!

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    1. Lo sabemos, a ver si un año lo hacemos!! Muchas gracias por tu comentario!

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  6. Muy buen reportaje. He tomado nota de todo lo que nos cuentas, por si algún día voy por allí. Besitos.

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  7. Hola de nuevo, Carlos
    Digo de nuevo, porque últimamente soy como el Guadina, que aparezco y desaparezco. La parte buena es que mi ausencia no se ha debido a nada malo, solo a falta de organización, pero en ello estoy.
    El post de hoy me ha encantado, como todos los de viajes. Respecto a los huevos azules, la verdad es que últimamente oigo hablar mucho de ellos, incluso he oído que contienen menos colesterol que los otros, no sé si es verdad o es leyenda.
    Nosotos como vivimos en el campo, estoy tentada de traer un par de gallinas araucanas, pero son carísimas, y de momento resisto la tentación ;)
    Un beso muy grande. Feliz fin de semana

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