Pues nosotros también lo hacemos y por supuesto vamos mucho más allá de penitencias y de creencias porque para nosotros este plato no significa para nada abstinencia, este plato es todo un lujo gastronómico del que disfrutamos muchísimo cada vez que se acercan estas fechas, aunque si os somos sinceros, no sólo lo comemos ahora, lo comemos varias veces durante el año sobre todo en casa de mis padres, que es justo de dónde os traemos esta exquisita versión familiar del potaje de Semana Santa. Una receta que proviene de mi abuela materna y que os invitamos a todos a probar. ¿Nos acompañáis en su elaboración?.

Muchos opinaréis como nosotros ¡qué lujazo de plato éste del potaje de Semana Santa!. Es que es cierto, el plato está riquísimo, además es fácil y completo dónde los haya. Ya sabréis que se compone de una mezcla muy sustanciosa de legumbre, verduras y bacalao, aunque se le pueden echar huevos cocidos y otras verduras, incluso el arroz. Y hablando un poco de historia, el potaje, que probablemente se adaptara de la palabra pot-au-feu francesa, aunque su potaje sea un puchero que más se parece a nuestros cocidos, en definición es muy parecido ya que viene a significar 'mezcla de cosas heterogéneas', y ambos lo son. Quizás todos estos nombres se hayan atribuido a estos platos de una forma popular, y las denominaciones se hayan confundido siempre y cuando la palabra potaje provenga realmente del francés.
Y os contamos brevemente, dicen que los potajes de cuaresma nacieron en la edad media en la época en la que el bacalao empezó a conservarse en salazón, pero no se sabe a ciencia cierta de dónde surgiría el plato moderno, si de las cocinas monacales o sencillamente de la cocina popular. Es más, dependiendo de las zonas podría existir una mezcla de ingredientes diferentes, encontrando potajes hechos con pescados distintos, por ejemplo arenques, abadejos o congrios, o mezclados con verduras también diferentes como berzas, cardillos, habas, judías verdes, acelgas etc. También podría haber contenido cualquier tipo de legumbre, y por supuesto de tubérculos. Además, se tomaría durante todo el año ya que era (y es) una comida de origen muy humilde, y a la olla iría todo tipo de viandas.

Otra cosa es que dentro del acerbo popular, los fieles católicos inmersos en el rigor cuaresmal agudizaran su ingenio y establecieran un plato afín a sus creencias y tal como hoy lo conocemos. Lo que está claro es que desde entonces es un plato recurrente en estas fechas por su carácter restrictivo ya que encaja a la perfección en la abstinencia en el consumo de carnes en una penitencia religiosa.
En resumen, nos atreveríamos a decir que el potaje de cuaresma es uno de los platos más realizados por los españoles en estas fechas de toda nuestra gastronomía. Es muy tradicional tomarlo el Viernes Santo, y no hay restaurante o casa que no lo prepare al menos una vez durante estos días. El plato posee un alto valor biológico, lleno de nutrientes y con abundancia en vitaminas y sales minerales y es desde luego una delicia para el paladar.
Por último, citaros como acompañantes o alternativas a este plato y en estas fechas, una cantidad importante de recetas a tener muy en cuenta. Aparte de las exquisitas torrijas que de paso os ponemos nuestra receta, están las famosas patatas viudas hechas de varias formas dependiendo de las zonas; o los guisos de setas de primavera, o el riquísimo mojete de Viernes Santo. También los innumerables preparados con guisantes, habas o alcachofas con huevos o bacalao, los garbanzos con acelgas, las calderetas en las costas o en Cataluña su caldillo de congrio, su xató y por supuesto su mona de pascua, típica de todo el levante y otras provincias españolas. Todas estas preparaciones son exquisiteces a tener muy en cuenta y que compiten por hacerse un hueco entre los hogares de toda España.

Pues vamos ya con la preparación para 4 personas, 350gr de bacalao en salazón (lo ideal para este plato son las migas de bacalao), 175gr de espinacas frescas, 4 puñados de garbanzos de calidad, 2 puñados de alubias blancas (utilizamos alubia del Barco de Ávila), 1/2 cebolleta, 1 puerro hermoso, 1 cabeza de ajos (1 diente para las albóndigas de bacalao), 1 hoja de laurel, 1 cucharada sopera de pimentón dulce de la Vera, 4 huevos (1 para las albóndigas de bacalao), 2 ramitas de perejil, un trozo de pan, 1 vaso de leche, 1/2 cucharada de harina (no sale en la foto), agua, AOVE y sal.

Después de tener el bacalao en remojo 36 horas con 3-4 cambios de agua (porque nosotros usamos lomos), y las alubias y garbanzos 8 horas en recipiente aparte y sin nada de sal (si echáis al potaje sólo garbanzos podéis echarlos en el último cambio de agua del bacalao), pondremos en agua limpia la legumbre, junto con la hoja de laurel, la cabeza de ajos menos 1 diente, la parte blanca del puerro, y en mi casa se ha puesto siempre un trozo 'feo' del bacalao para aromatizarlos desde el principio. Vamos hacer un puchero clarucho sólo con estos ingredientes y ya os avisamos que para hacer este plato al chup-chup, hay que madrugar.


La cantidad de agua será de dos dedos por encima de la legumbre durante 4 horas a fuego lento y con tapa y sin asustar la legumbre en ningún momento, ya que el garbanzo sufre mucho. Por supuesto, desespumar.








Poco a poco las vamos friendo en un dedo de aceite de oliva. Si están bien apretadas no se esparramarán apenas, aunque con el huevo, quedan bien sujetas.






Bueno, echaremos las espinacas bien limpias tal cuál, y dejaremos que se consuman en lo alto de la olla con meneos para que se vayan hundiendo. No metáis la paleta porque os cargaréis toda la legumbre.









Que pedazo de plato! De lujo no, de Estrella Michelin!! Bravo!!
ResponderEliminarMe encantan estos potajes, en especial el de garbanzos y espinacas. Ahora, si le ponemos el bacalao y las fabes.... en fin no tengo palabras.
ResponderEliminarSobre el desalado del bacalao, porque pones "36 horas... porque yo utilizo lomos"? depende de la pieza?. Perdona por la ignoracia, en cas de mis padres no tomabamos bacalao porque a mi madre no le gustaba :-( y yo pensaba que tampoco, hasta que lo probé :-).
Saludos y gracias
Carlos, hoy nos has preparado un plato contundente. Me encanta. Es un plato tradicional, que curiosamente se ha mantenido en casi todas las casas.
ResponderEliminarEn mi casa hacemos el potaje de garbanzos que publiqué el año pasado y que, aunque es parecido a éste, al no llevar bacalao, resulta más sosito.Pero en mi casa el bacalao es todo un problema....
Así y todo yo no perdono, el día de Viernes Santo pongo bacalao, por la cosa de que nadie replica, a los que no les gusta no se lo comen y punto, pero es un día "con derecho" a poner una buena receta de bacalao.Y por supuesto un potaje de garbanzos.
No he probado nunca la mezcla de judias y garbanzos, pero te ha quedado tan apetecible, que cualquier día de estos lo pruebo. Además el otro día encontré unas alubias de Barco de Avila en Málaga estupendas. Y poner el bacalao en albóndigas es una idea curiosa también.
Siempre aprendemos contigo, hasta en los platos más tradicionales.
Un saludo, Begoña
Madre mía , tu receta es una maravilla y me evoca el potaje con albóndigas de bacalao que preparaba mi tía, sus guisos y sus croquetas con las sobras de cocido las mejores del mundo...Pero las torrijas eran mucho mejor las de mi madre...(Eran oriundas de un pueblecito en los montes de Toledo).
ResponderEliminarSaludos y que disfrutéis de los días libres
irene
Soy una más que no podía con este tipo de potajes de pequeña, y lo que disfruto ahora.
ResponderEliminarEnhorabuena por vuestro plato de hoy, una joya!
A mi tampoco me gustaban estos platos de niña, y ahora me parecen un lujo! Yo lo hago muy parecido, con algunas variaciones; pan frito remojado con un poco de vinagre en vez de harina, alguna ñora que le gusta a mi Pedro...Lo que nunca he hecho y me parece una buenísima idea es lo de cocer las pieles y espinas del bacalao aparte. En fin, que ya estoy deseando hacerlo!
ResponderEliminarUn besico.
Sabes que pienso probarlo ¿verdad? Me cautivan tus platos de cuchara, no sé que tienen que me hipnotizan. Eso si, las albóndigas de bacalao también las voy a comer solas, tienen que estar de lujo.
ResponderEliminarBesos.
Carlos Noceda: bueno, sí, cuanto más gruesa más tiempo, y es para asegurarnos que el bacalao está totalmente desalado. Para unas migas de bacalao, que para este caso es una excelente opción, con 8 horas es suficiente.
ResponderEliminarGracias a todos por vuestros comentarios.
Un saludo.
¡ Qué mal llevo yo no tener mi rato mañanero para venir a esta cocina....!
ResponderEliminarBueno, me alegra saber que no soy la única que no podía con estos platos y ahora los adora.
Hemos coincidido con el bacalao pero vamos, de todas todas me quedo con tu potaje.¡ Qué hermosura !
Un abrazo,
María José.
Ola, ole, este me lo cojo para uno de estos días de ayuino carnívoro.
ResponderEliminarYo debía ser de esos niños raritos que preferían siempre el pescado y las veduras a la carne, ya ves niña rebelde ;)
Las fotos me encanta, siempreeeee.
Besos, Pam.
Manda narices las vueltas que da la vida, seguramente, no, lo confirmo, con lo buenísimos que tenían que estar los potajes que nos hacían nuestras madres hace unos años, nosotros ahora "copiamos" sus recetas añorando aquellos recuerdos...
ResponderEliminarCuantos platos, y que buenos, nos habremos perdido por negarnos a tomarlos Carlos!!!
Al igual que Silvia, soy de la opinión que esas albóndigas de Bacalao se merecen una receta para ellas solas ¿Aceptas el reto?
Mientras me secaré la baba viendo este gran paso a paso que nos has dejado.
Insuperable tu potaje...
Un saludo
A mi de niña tampoco me gustaban los potajes y ahora me encantan. Este plato es genial con esas albóndigas de bacalao me han encantado.
ResponderEliminarBicos
Dios mío, ¡esta receta es inmoral! Recién encuentro tu blog y te felicito. Está espectacular. A ver que me pongo a preparar el potaje...
ResponderEliminarDios mío, ¡esta receta es inmoral! Recién encuentro tu blog y te felicito. Está espectacular. A ver que me pongo a preparar el potaje...
ResponderEliminarLos potajes me encantan y viendo como nos lo presentas estoy tentada de prepararlo.
ResponderEliminarSaludos
Que lujo!!Una maravilla de potaje.Un paso a paso soberbio.Como siempre mi admiración.
ResponderEliminarUn saludo
Con lujos como estos ¡¡que viva la abstinencia¡¡¡. Mi madre tambien hacia los "boladillos" de bacalao con pan, decia que sabian mejor que con harina.
ResponderEliminarSaludos semansantaeros desde Almeria.
Y yo sin cuchara!!!!!
ResponderEliminarMenudo plato más contundente... tiene que estar de lujo Carlos... Los ingredientes me privan todos así que.....
Un besote gordo y feliz semana santa a todo el mercado!!!
Laura.
Madre mía, Carlos, este plato es absolutamente pecaminoso! :-))Tienes un don para los guisos y tus fotos hacen que los traslades hasta nosotros como si pudiéramos meter cuchara.
ResponderEliminarNo quisiera ser la nota discordante :-), pero a mi me encantaban los potajes que nos hacía mi madre. Aún ahora le pido que me haga sus garbanzos con espinacas porque tengo la triste sensación que no consigo hacerlos tan ricos como ella. :-) Eso sí, ella lo hacía sin judías ni bacalao, pero me parece una combinación acertadísima.
Que tengáis una buena Semana Santa, yo tengo invitados y no podré andar por aquí con la misma asiduidad, así que, un beso enorme a los dos, y nos vemos la semana que viene. ;-)
Hola Carlos.
ResponderEliminarEl potaje chapó, las fotos geniales, y tu paciencia en el paso a paso de lo mejor.
Un abrazo.
Margot
Me gusta a rabiar este plato aunque durante mucho tiempo dejé de comerlo por esas espinacas a las que un dia aborrecí, pero como no estaba dispuesta a prescindir de tan suculento potaje sencillamente cambié las espinacas o bien por unos grelos o en su defecto, la parte verde de unas acelgas.
ResponderEliminarYa se que no es lo mismo, pero ttambién queda muy rico.
Pues una versión parecida a este potaje es el que se hace por mi tierra -Murcia- todo el año, y en Semana Santa es costumbre añadirle albóndigas de bacalao. La versión que yo hago, hay otras muchas, lleva tambien alubias y garbanzos y muchas verduras:patata, calabaza, judías verdes, berenjena, alcancil, pimiento rojo,zanahoria, acelgas o espinacas y hay quien añade una pera. Después de la cocción se añade un majado de ajos secos, almendras, cominos y huevo duro y a reposar.No precisa ni pan ni harina porque el almidón de la patata y las legumbres engorda el guiso.Es una maravilla
ResponderEliminarCecilia Maquilón Tobal: muchas gracias por enseñarnos esta grandísima receta de potaje, qué grande es esta preparación ¿verdad?, la tuya repleta de verduritas, a nosotros por la pera que comentas nos ha recordado a a Olla gitana murciana, nosotros la hicimos hace tiempo, igual te refieres a esta receta. Difiere, pero se parece.
ResponderEliminarUn saludo.
Carlos he leído tu receta de la olla gitana y tienes razón, se parece mucho a lo que yo hago, con sofrito y todo, la verdad es que no sabría decirte, me da la impresión de que he hecho un "potaje" con las recetas...en mi casa siempre se hizo así, yo tenía entendido que la olla gitana llevaba hierbabuena y no se le ponían acelgas,...en fin me alegro de aprender tanto con todos vosotros los blogueros culinarios, que sois una maravilla, como todas vuestras preparaciones.
ResponderEliminarGracias por responder a mi comentario y hasta el próximo.
Ese es el que hace mi madre y hacia mi abuela.... qué rico está!!!!
ResponderEliminarPERO QUE PINTA TIENE TU PATAJE ME LO APUNTO PARA MAÑANA!!! YA TE CONTARÉ NUNCA LO HE ECHO CON ALBONDIGAS PERO MAÑANA ME ANIMO SALUDITOS!!!
ResponderEliminarVaya Pinta!
ResponderEliminarEs la segunda Semana Santa que lo hago y queda maravilloso. Muchísimas gracias. ¡Hago muchas recetas vuestras y me encantais!!!
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