Hoy vamos con una receta de esas que a veces hacemos nocturnamente, deprisa y corriendo, para llevárnosla en un par de tuppers al trabajo, esta vez le tocó a unos huevos guisados con longaniza. Es un plato que sinceramente se nos ocurrió hacer con lo que teníamos por la nevera, pero la longaniza (llonganissa) que empleamos fue el ingrediente especial de esta propuesta. Hace poco compramos género en la tienda Gourmet Rural de Marc Farràs, tienda que conocimos por Dolors de Blog de Cuina, en este caso utilizamos su longaniza confitada (confitat) en tupina. Y muchos diréis ¿qué es esto de tupina?, pues la verdad es que hasta hace bien poco no conocíamos esta denominación, es más nos la tuvo que aclarar Marc en un correo a la hora de hacer el pedido. Al parecer la tupina es una vasija de barro muy típica en la Cataluña rural dónde se confitaban las viandas cárnicas a baja temperatura y se conservaban en su propio aceite. Esto antaño era una práctica muy habitual en las matanzas, dónde además de elaborar los embutidos tradicionales, ciertas partes del cerdo se guardaban en esta conserva para que así tuvieran para todo el año. Así que Marc, además de explicárnoslo, nos hizo llegar 3 botes diferentes, longaniza, lomo de cerdo y costilla, que ya estamos deseando probar en unas faves a la catalana (habas). Os recomendamos que os animéis a probar su promoción de bienvenida, es un lote fantástico.
El plato queda muy bien tanto con esta longaniza cocinada como con la longaniza fresca, con la primera (como lo hicimos) el bocado quedará más sabroso pero menos tierno, con la fresca quedaría más tierno, vosotros veréis, lógicamente la fresca hay que freírla desde el principio, mientras que con la de conserva no hizo falta más que un rehogado. No obstante, los que vivimos fuera de Cataluña accederemos más fácilmente a las longanizas frescas de nuestra zona, de esto somos conscientes.
Por último, advertiros que el plato no tiene ningún misterio, como con casi toda nuestra cocina, es un plato muy funcional que utiliza ingredientes de muy andar por casa y que exige únicamente que que se haga con dos ingredientes fundamentales, con tomate natural y con una longaniza de calidad. Por lo demás veréis que el plato es sencillo, y si lo hacéis, veréis qué rico que queda. Como ya os hemos comentado, nos lo llevamos al trabajo y no lo hicimos, pero aviso a navegantes, quedaría riquísimo con un espolvoreo de patatas paja por encima. Ahora que lo pienso podíamos habérnoslas llevado en un tupper aparte, en fin, para otra.
Ingredientes para 2 personas, 4 huevos muy frescos, 4 tomates rojos (veréis que echamos uno Raf que teníamos blando), agua, harina de trigo, 1 cebolla hermosa, 1 rodaja de pan, 6 ó 7 almendras, 3-4 longanizas, 2 dientes de ajo, jamón ibérico curado en trocitos, sal, pimienta y AOVE. 1 Huevo extra para el rebozado.
Se nos olvidó incluir un poquito de vino blanco o rosado, y carne de pimiento choricero.
Lo primero será cocer los huevos y tostar las almendras. Los huevos los tuvimos 10 minutos desde que rompieron a hervir y con algo de sal. Los dejamos un par de minutos menos porque luego cocerán con el tomate.
Mientras rallamos los tomates. Tarea fácil.
Y picamos la cebolla o cebolleta en trozos muy menudos.
Una vez cocidos los huevos los cortamos por la mitad, y nos quedamos sólo con la yema de uno de ellos, que reservaremos. Los embadurnamos de harina y los mojamos en una batida de huevo y sal.
Para freír los huevos utilizamos parte de la grasa de la tupina, pero si no usar sólo aceite de oliva. Echamos algo más medio vaso en una sartén pequeña. Luego quitaremos.
Freímos los huevos hasta que doren y los reservamos en una cazuela llana.
Si usáramos longaniza fresca la rehogaríamos antes que la cebolla o junto a ella, pero como no, pocharemos la cebolla y los ajos con piel, sin eliminar aún nada de aceite. Salpimentaremos.
Cuando la cebolla esté más o menos bien pochada, echaremos las longanizas en conserva y en trozos.
Cuando hayan rehogado, sacaremos los ajos (reservaremos) y casi todo el aceite/grasa, y echaremos 1 cucharada rasa de pimiento choricero o ñora, lo que tengáis a mano.
Cuando haya rehogado el mismo, echaremos una puntita de harina, removeremos, un chorrito de vino, removeremos bien hasta que reduzca, y echaremos el tomate rallado.
Bajaremos el fuego y lo freiremos lentamente. Lo tuvimos unos 15 minutos. Volvimos a salpimentar.
Una vez listo el tomate lo echaremos sobre los huevos, y cubriremos de agua. Lo menearemos bien y lo dejaremos cocer unos 10 minutos a fuego medio.
Vamos preparando el majao, con el pan, los ajos fritos y las almendras.
El aspecto del preparado con el majao queda así, ahora a cocer un poquito más. ¡Ah! una pizca de merquén le dio un punto, pero no lo hemos puesto entre los ingredientes porque lo nuestro con el picantillo es adicción.
Al final queda así.
Decoramos con jamón picado y algo de cebollino, pero lo suyo eran unas patatillas paja por encima ¿verdad?.
Salud.























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