Hola a todos. En nuestro reciente viaje a Galicia pasamos 4 noches en una casa rural preciosa y recién reformada en Cambados (Pontevedra) la cuál recordaremos siempre por la gran hospitalidad de la dueña y por la buena ubicación de la misma. He de deciros que residir por unos días en esta conocida zona costera de Galicia era todo un lujo al creer que estábamos en dos sitios a la vez. Primero sentías que estabas en el propio centro estratégico (aunque imaginario) de todas las Rías Baixas (de aquí es el Grupo Linamar), y segundo que realmente estábamos en el centro real de casi toda la producción importante de vino Albariño de toda Galicia, con una ruta del vino tan conocida como pintoresca, con visitas guiadas a bodegas, viñedos, salas de cata etc.
Y de entre toda la oferta de bodegas existentes en la zona (informaros bien si vais), y fuera del casco urbano, la bodega de Martín Codax quizás era la que más nos llamaba la atención de entre todas las que nos mencionaron en ese punto de información del puerto, sobre todo porque este vino Albariño, y gracias a mis cuñados Jose y Raquel, se ha introducido paulatinamente en nuestras vidas a la par de su reciente incursión en todo el mercado nacional, y parte del mundial. Así que una vez que comprobamos que estábamos muy cerca de la bodega, decidimos conocerla la última tarde de nuestra estancia en esta zona, tras volver de una excursión por la zona de playas de La Lanzada. La visita (a grandes rasgos) fue la siguiente.
Nada más entrar en la bodega nos tropezamos con un gran hall-recepción moderno y vanguardista, y de frente la chica de recepción junto a unos paneles de prensa. A los lados dos stands llenos de merchandising al más estilo club deportivo, teatro o concierto: camisetas, copas, instrumental para disfrutar del vino, tazas, vasos etc. Y entre todos estos artículos, los famosos vinos y licores de la bodega, los cuáles para nuestra sorpresa abarcaban una gama muy abierta de propuestas que iban desde sus nuevos tintos de uva mencía del Bierzo (Cuatro Pasos, Martín Sarmiento), las variedades más desconocidas para nosotros de la propia gama Martín Codax, Lías ó Gallaecia, ambas de más exclusividad que su Albariño 'regular. Y por último, los orujos de varios tipos (blanco, hierbas, licor de orujo y de café).
También vimos dos Albariños de marca diferente a la M. Codax y conocidos de algunas tiendas. Uno de diferente maduración y reposo que el normal (Organistrum) madurado en roble y de botella recia pero de etiqueta sugerente, y un moderno Burgáns con etiqueta vanguardista ideal para un público sensible y muy entendido en vinos de uva blanca como es el femenino (según el enólogo de la bodega).
Así que mientras disfrutábamos de tan semejante wine shop, subió enseguida a recogernos la enóloga María, una chica muy simpática que nos acompañó por las distintas salas de la bodega, explicándonos durante unos 40 minutos las distintas salas, procesos y trazabilidad del vino desde que los viticultores o cooperativistas (unos 60) lo traen, hasta que se seleccionan, se procesan y se elaboran estos Albariños de máxima calidad y aceptación.
Las instalaciones nos gustaron mucho, y las explicaciones de la enóloga de verdad que fueron sobresalientes. Nos mostraron muchas cosas, entre las que destaco los vinos (con su historia) y las cámaras de conservación y almacenaje. También los momentos históricos y planes de futuro, haciendo hincapié en la nueva distribución americana (con su tipo especial de botellas), y las anécdotas durante estos años dentro de su producción.
La sala inicial (punto de partida) o de almacenaje y fermentación del mosto/vino recibido, era un ventanal rodeado de tuberías y conductos, desde dónde se podía divisar dichos tanques de almacenaje (desde arriba). Aquí nos explicó que en la fermentación del vino hay varios procesos según lo que se pretenda. Por ejemplo, si se hace una selección de las lías (fermentos) más finos y se dejan reposar junto al vino (10 meses), se produce precisamente uno de los vinos de más categoría dentro de su variedad Albariño Martín Codax lacrado, el Martín Codax Lías, vino que a todo esto compramos para nosotros y la familia.
Mientras nos hablaba de los productores, viñedos especiales (terruños) y de la producción del ácido tartárico en los toneles, entre depósitos y escaleras pasamos por la sala de barricas dónde descansa uno de los vinos que más me gustó en la cata final, el Organistrum.
Luego estuvimos en la turística sala del vino, con el vino y sus propiedades como protagonistas (vista, gusto y olfato). Aquí estuvimos oliendo matices que podíamos encontrar en los vinos (vainilla, canela, frutos rojos, vinagre etc) y de forma genérica, es decir, los olores más comunes en los vinos del mundo (no adivinamos casi ninguno). Luego, vimos lo colores que alcanzan muchos de los vinos españoles en tubos gigantes de ensayo, y pudimos probar varios tipos de alcoholes y fermentaciones especiales (vinos de mala calidad). Y por último, Cristina nos contó parte de la historia de la empresa, nos enseñó botellas antiguas, etiquetas, publicidad etc.
Y luego la cata, de entre todos los que probamos (que probamos casi todos) os repito que me sorprendió el Organistrum por su sabor mucho más complejo que el Codax normal. Al resto de gente le gustaron también otras opciones. Pero de todos ellos destacamos el Lías porque nos gustó mucho, en contraste con la rara originalidad del Gallaecia la cuál no entendimos, además no nos gustó tanto como para pagar lo que realmente cuesta.
Qué sepáis que este vino procede de un pago concreto (Serodia) con unas condiciones también muy específicas. Se ha producido sólo 3 veces en la reciente historia de Martín Codax, con la característica principal de poseer uva albariño tardía, recogida en el propio mes de Octubre. Pero no todos los años se reunen las condiciones atmosféricas idóneas, y de ocurrir ese 'milagro' se obtiene una tirada muy breve de botellas con una uva recogida a mano con matices muy especiales y rebuscados, provocados por lo que llaman sobremaduración botritizada, es decir, producida por un hongo. Era un vino demasiado original.
Deciros también que los orujos estaban buenos, y que el vino Martín Codax no lo tenían más barato en la bodega que en algunas tiendas que conocemos, pero si te llevabas varios podían salirte a 8,50€. El Lías (pago Pé Redondo) nos salió por un precio muy aceptable, unos 16€, vino que en cambio no se encuentra fácilmente por Madrid, sólo por Internet y al parecer en pocas tiendas muy especializadas. Los orujos a 10€.
En fin, que la visita nos gustó mucho, y que no os lo habré comentado antes pero este vino (Martín Codax normal), como lo estamos encontrando en Madrid a precio de 8€ la botella, es 100% recomendable. Fresquito, con buenos pescados o mariscos, o sencillamente con picoteos. Es un vino excepcional.
La bodega debe de sentirse orgullosa.
Si no lo habéis probado os lo recomendamos.
Salud y ¡buen fin de semana a todos!.

















6 comentarios:
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