22 abr. 2008

BUTIFARRADA EN GRANADA

En nuestra última estancia en Almuñecar pudimos disfrutar (entre otras cosas) de una planificada y exquisita butifarrada catalana que finalmente resultó ser un éxito para todo el que nunca había probado butifarras catalanas auténticas. Y no es por nada, pero si a esta fiesta le sumábais este maravilloso enclave costero, la casa dónde lo hicimos (al aire libre), el buen tiempo que nos hizo, el género comprado y la buena compañía, la experiencia no podía ser mejor. Y es que nuestros amigos de Granada, Gabriel y Verónica, fueron los que trajeron las butifarras (congeladas) directamente desde la mítica Boquería barcelonesa, concretamente del mejor puesto de butifarras del mercado (de un tal Jordi), tienda que no conozco pero que a la vista está trabaja con un género excelente.


Y no es para menos, descubro por Internet que sólo trabaja con primeras marcas y las butifarras las vende precintadas individualmente a unos 8-9€ el kilo (dependiendo de los tipos). Las dos marcas eran muy conocidas, una de la mítica empresa Mas (Juan Mas Navarro y su esposa) charcuteros desde mediados del siglo pasado (1945) que al parecer ha montado un imperio de embutidos selectos dentro de Cataluña (Mas Xarcuters). Y la otra de la ancestral marca Salgot, marca liderada por Antoni Salgot que ya fue maestro tocinero allá por principios del siglo pasado (1928) formando otro hito comercial dentro de la charcutería de calidad barcelonesa con la inspiración y tradición de los maestros chacineros de la Cerdaña catalana.

Por si no lo sabíais, la butifarra (botifarra) es una longaniza o tripa rellena de exquisita carne de cerdo, aunque ésta puede estar rellena también de casquería. A veces presenta mezcla de magro y el propio tocino del animal, u otras veces sangre etc. También diversas especias u otros añadidos siempre opcionales dependiendo de la variedad. Como os podréis imaginar estas butifarras son originales de Cataluña, aunque también es tradición consumirlas en casi todo el litoral mediterráneo (incluídas las Islas Baleares) y durante todo el año. El origen exacto, tanto de la tripa como de la fiesta (butifarrada), es un poco confuso. Dicen que en su origen empezaron a elaborarlas las mujeres que ayudaban en las matanzas de muchos de los pueblos catalanes, pero no se sabe ni dónde ni cuando empezó a fraguarse esta ancestral técnica. Quizás fuera heredado de los emigrantes manchegos o serranos, o incluso de los propios franceses. Lo que sí se sabe es que era un preparado entre tantos otros dentro de esta tradicional fiesta del cerdo. Por tanto la butifarrada (en la que se suelen comer sólo butifarras), es una fiesta posterior, y más bien moderna, que probablemente sea del siglo pasado o como mucho del anterior, aunque de todo esto viene muy poca información en Internet.

Si alguien puede añadir algo que por favor nos publique algún comentario al respecto.


Bueno, y os diré que hoy por hoy existen en el mercado muchos tipos de butifarras y por suerte cada vez más, y más originales. He leído que las hay con fabes, con setas, con trufa, dulces etc, pero antaño había sólo dos tipos, las blancas (blanc) y las negras de sangre (negra). Las blancas tradicionales suelen llevar sólo carne de cerdo y suelen ser las más ligeras. Son ideales para casi todo, como las negras ojo, pero estas al llevar sangre sí que no se comen crudas y se les trata como si fueran morcillitas. Aunque sobre gustos los colores, las que se suelen comer crudas son las butifarras especiadas, las aliñadas o incluso las de huevo, que a mí personalmente me gustaron mucho, las blancas crudas me gustaron menos.





Pues bien, las butifarras que probamos en esta jornada fueron de cuatro tipos, dos tipos de blancas, la butifarra blanca tradicional (botifarra blanc), la butifarra blanca con cebolla (butifarra blanc amb cebolla). Las otras dos de huevo, la famosa butifarra de huevo original (butifarra d’ou), y la de huevo con escalibada (d’ou amb escalivada) que para mí fue mi favorita. Faltó la negra sí, que pachasco es un tipo de butifarra que quería probar desde hacía mucho tiempo pero que finalmente no pudo ser (¡no pasa nada chicos porque me distes una gran alegría!).

Además, a la par de estas butifarras nos zampamos unos exquisitos pinchitos morunos de una carnicería del mercado de Almuñecar que trabajan de maravilla el género y para nosotros son expertos en el aliño. Sustituímos pues las butifarras negras por un par de morcillones de Palencia que llevamos desde Madrid y acompañamos todo con una deliciosa ensalada de raf y aguacate de la zona. No faltó un surtido de panes especiales para acompañar el género (ver esta foto).


Os preguntaréis, ¿cómo se suelen consumir las butifarras aparte de crudas o a la plancha? Pues también cocidas o al horno. Al ser carne embutida, uno puede consumirla como guste porque en general se las trata como si de una salchicha grande o longaniza se tratara. Yo ya he comprobado que en general me gustan más a la plancha, aunque crudas tienen un punto muy agradable sobre todo (ya os he dicho) las especiadas.

Cocidas dicen que están fabulosas en una legumbre o en una olla tradicional catalana, y las quiero probar de nuevo pero quiero conseguirlas en Madrid porque aunque sé que tiene que haber como una docena de sitios de productos catalanes, por ahora no he tenido tiempo de ir a buscarlos, ni tampoco de localizarlos. Quiero probar a todo esto la butifarra de trufa, o la del perol (cabeza, vientre y riñones de cerdo).

Y ya por último contaros que menuda diferencia hay entre estas longanizas y las que venden pequeñitas y de pincho. Si no habéis probado las tradicionales no os lo podéis ni imaginar. Las genuinas son magras, olorosas, naturales, sabrosas y jugosas. Las que compras en bandejas en los hiper son un trozo de carne preparada sin más, artificial como ella misma y muy parecida a la salchicha fresca que encontramos fácilmente en estos sitios, pero algo más fina. Además los catalanes, que son expertos en vender sus productos como nadie, presentan sus prodcutos perfectamente envasados, con amplias instrucciones, en bolsas preciosas y con toda la información necesaria (incluida mención a la web de la tienda, o al fabricante etc), no digamos de los restaurantes, pastelerías, mercados etc. Es que eso vende mucho. De este tipo de marketing, creo que el resto de España está a años luz de los catalanes.

Bueno, pues me despido. Quería contaros algunas cosillas sobre las butifarras y sobre esta butifarrada tan especial que nos metimos entre pecho y espalda, que la verdad es que después de la última calçotada no pudo venir la fiesta más a cuento. No pude sacar muchas fotos, pero bueno otra vez será. (7/7/2008) He visto con mis propios ojos, que se venden en el Hipercor a un precio menor de 4€ por pieza.

Salud.

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2 comentarios:

  1. Uff se me hace la boca agua...y esto me recuerda que tenemos una barbacoa/matanza pendiente...

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  2. ¿Cuándo tenemos esa matanza? Yo me apunto que eso de comer pringadas me encanta...

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