Ensaladas y gazpachos

Tenemos muchas recetas de ensaladas de pasta, de lechugas, de legumbres también sopas frías como salmorejos y gazpachos de varios tipos. No os podéis perder nuestras propuestas para este verano. ¡Pincha en la imagen!.

Helados

Consulta nuestro modesto repertorio de helados que año tras año vamos aumentando, y que cada vez estamos más convencidos que los helados hechos en casa son los mejores que uno se puede llevar a la boca, y no sólo por la selección personal de ingredientes, sino por su sabor ¡no os los perdáis! ¡Pincha en la imagen!.

Cremas de verduras

Ricas cremas de verduras para elaborar en estos meses de frío, para que disfrutéis con los vuestros de unos primeros platos muy sencillos, vitaminizados, mineralizados y muy nutritivos que os saquen de más de un apuro. ¡Pincha en la imagen!.

Sopas

Echar un vistazo a las sopas que tenemos en el blog para que hoy mismo las hagáis en casa, reconstituyentes y con una inmediatez sorprendente ya que todas ellas son muy fáciles de hacer. Ideales para las cenas y para que os saquen del apuro en un primer plato. ¡No os las perdáis! ¡Pincha en la imagen!.. ¡Pincha en la imagen!.

Masas y panes

Hogazas, panes de molde, barras de pan, panecillos, masas de pizza, focaccias el mundo de las masas nos apasiona y aunque no tengamos las habilidades y técnicas de los panaderos de verdad, con el tiempo vamos perfeccionando esta maravillosa técnica de hacer pan en casa. ¡Pincha en la imagen!.

Restaurantes y bares

Restaurantes, bares, chiringuitos, nos encanta contaros cosas de los sitios a los que vamos, decidimos hace tiempo hablaros solamente de los sitios que más nos han gustado intentando siempre hacer una crítica constructiva de todos ellos. ¡Pincha en la imagen!.

Nuestra selección de productos comerciales

Analizamos los productos gastronómicos comerciales que más nos gustan, también productos que nos envían empresas y particulares aunque este tipo de colaboración os la indicamos a pie de artículo. ¡Pincha en la imagen!

Nuestros viajes

Crónicas de nuestros viajes nacionales e internacionales para todos los que queréis tomar nota de algún testimonio de nuestra experiencia particular. Intentamos siempre afrontar los artículos desde el punto de vista culinario, aunque nunca falta una breve descripción del lugar a donde vamos. ¡Pincha en la imagen!.

Aguas minerales

Las aguas minerales siempre nos han llamado la atención, nos gusta probar las aguas minerales de cualquier parte del mundo, independientemente de modas y tendencias, y sacamos nuestras conclusiones en una sección independiente en el blog. ¡Pincha en la imagen!.

Patatas fritas

Las patatas fritas de bolsa son desde siempre nuestra perdición, desde que tenemos el blog nos encanta probar marcas nuevas y aunque las que más nos gustan son las patatas fritas tradicionales, somos muy abiertos de mente y probamos de todo tipo de snack. ¡Pincha en la imagen!.

Aceites de oliva

Normalmente probamos aceites de oliva virgen extra de todas las procedencias y variedades, es otras de nuestras pasiones desde hace muchos años y siempre os mostramos las fichas de los aceites que más nos gustan. ¿Decidirnos por uno en concreto?. Imposible, menuda calidad hay ahí fuera. ¡Pincha en la imagen!.

Repostería

Las recetas dulces que os mostramos en el blog son una selección de las que mas nos han gustado en casa, los que nos conocéis sabéis que no somos muy dados a la repostería pero tenemos claro que existen dulces inolvidables que tenían que tener hueco en nuestro blog. ¡Pincha en la imagen!.

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09 diciembre 2010

La Cocina de Mezquita y Mercado Artrana sortean una cesta de Navidad

*** SORTEO CERRADO ***

Hola a todos, después de estos días de vacaciones os traemos una buena noticia. Durante 9 días vamos a establecer una especie de hermanamiento de blogs entre La Cocina de Mezquita y Mercado Calabajío para impulsar un negocio virtual de un amigo de Laura 'Mezquita' llamado Marcos que ha empezado a funcionar desde relativamente poco con su tienda Mercado Artrana y del que hemos probado varios de sus productos y su excelente servicio, aunque de eso ya os iremos contando en estos días. Vamos al grano, Mercado Artrana quiere sortear una cesta de Navidad muy completa a todos los que respondáis a una de las dos sencillas preguntas (o las dos) y dentro de la web de Laura. La primera es ¿qué plato/alimento no puede faltar en tu casa en Navidad? y la segunda es ¿cual es el sabor que más rememora las navidades de tu infancia?. ¿Fáciles verdad?. Tenéis hasta el 20 de diciembre a las 9:00am para acercaros a La Cocina de Mezquita y escribir vuestras respuestas.



CESTA REGALO DE NAVIDAD DE MERCADO ARTRANA

2 tabletas de turrón
1 vino tinto Aldahara Crianza 2006
1 vino tinto Ojos del Guadiana Crianza 2006
1 sidra natural
1 queso Campar de Lilaina
1 lomo en tacos
1 loncheado de cecina
1 longaniza maragata dulce
1 lata de jabalí con setas en salsa rústica
1 crema de queso Andara
1 morcilla asturiana
1 bote de miel ecológica
1 botella de crema de café jamaicano
1 mermelada ecológica
1 bote de peras al vino
1 lata de navajas al natural
1 Sardinillas en Aceite de Oliva

Y algunos os preguntaréis ¿qué le une a Mercado Calabajío a esta promoción si la organiza Laura en su blog de cocina?, pues sencillo, muchos de vosotros ya sabéis que entre Laura y nosotros nos une un amistad virtual desde hace unos cuantos años, y nos pidió que le ayudáramos a organizarlo siempre y cuando probáramos sin ningún compromiso algunos productos y el servicio que ofrece Marcos responsable de Mercado Artana. Ahora ya lo conocemos y se lo hemos comentado a él, toda la experiencia nos ha encantado. Como lo habitual no es encontrarse un servicio de calidad online aquí en España, os acordaréis qué hemos puesto de vuelta y media a algunas plataformas de venta de algunas empresas, hemos decidido apoyar este negocio por lo bien que está hecho y por la ilusión imprimida en él. Desde aquí le deseamos mucha suerte en el concurso.

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09 junio 2010

ESQUIVANDO PECES VOLADORES EN EL MAYOR MERCADO DE PESCADO DEL MUNDO

Bueno, así sin más, os dejamos con este interesantísimo artículo sobre el mercado de Tsukiji redactado y fotografiado por nuestros amigos Alex y Tere. Esperamos que os parezca igual de interesante que a nosotros... ¡aquello es otro mundo!. Esperamos que a algunos de vosotros que nos habéis escrito sobre detalles del viaje porque dentro de poco vais a ir, os sirva de utilidad para ir anotando direcciones de interés.

Os dejamos a Tere:

¡Bienvenidos a una nueva entrega de “Conoce Japón con Mercado Calabajío”!

Hoy os llevamos de paseo por el mayor mercado de pescado del mundo, el Mercado de Pescado de Tsukiji en Tokio. No en vano Japón consume un tercio de la pesca diaria del mundo. Para los que no lo sepáis, el segundo mayor es el de Mercamadrid, pero no es tan turístico y ni siquiera viene en las guías de viaje.

El mercado de Tsujiki visto desde Shiodome

Empezamos con un poco de historia.

El mercado de pescado más antiguo de Tokio, antecesor de Tsujiki, fue creado por Tokugawa Ieyasu, un poderoso shogun, durante el período Edo para proveer de comida a la ciudad. Esto fue más o menos en el año 1610.

En agosto de 1918, después de las llamadas "Revueltas del arroz", que se produjeron en más de cien ciudades y pueblos en protesta por la falta de comida y las prácticas especulativas de los mayoristas, el gobierno japonés se vio forzado a crear nuevas instituciones para distribuir los alimentos, especialmente en las áreas urbanas. En marzo del 1923 se promulgó la Ley del mercado central mayorista. El Gran terremoto de Kantō ocurrido el 1 de setiembre de 1923, arrasó la zona central de Tokio. Durante la reconstrucción posterior de la ciudad el mercado fue trasladado al distrito de Tsukiji, y comenzó sus operaciones bajo las regulaciones de la ley de mercados centrales mayoristas de 1923.

Tsujiki se encuentra prácticamente en el centro de Tokio, a un paso del archiconocido barrio “fashion” de Ginza, en la desembocadura del río Sumida.

El mercado de Tusjiki se compone de dos grandes zonas, muy fáciles de distinguir in situ. El "mercado interior" (jonai shijo) es el mercado de pescado propiamente dicho, donde se realizan las ventas, subastas y remates y donde los comerciantes venden su mercancía al público. Hay aproximadamente unos 900 vendedores acreditados. El "mercado exterior" (jogai shijo) se compone de varios puestecitos y tiendas pequeñas en las que es posible encontrar utensilios de cocina, verduras, productos de menaje y por supuesto muchísimos restaurantes de sushi
.

Vista de la zona de carga una vez finalizadas las subastas

La zona de carga vista desde fuera

Tienda de cuchillos en el mercado exterior (a mí me pierden los cuchillos...)

El mercado abre casi todos los días a las 03:00 por la mañana excepto los domingos, los festivos y algunos días especiales durante la semana. Los productos llegan barco, camión y avión desde todas partes del mundo. Como os podéis imaginar el producto estrella de todos los que entran es el atún. Cuando todo está listo comienzan las subastas, aproximadamente a las 5 de la mañana. El acceso es libre, pero a esas horas la verdad es que apetece muy poco estar en pie. Muchas guías de viaje recomiendan hacer esta visita el primer día, para “aprovechar” el jet lag, pero nosotros no nos vimos con ganas. Llegamos allí casi a las 7 y media de la mañana, y la verdad es que había muchísima gente, y por supuesto muchos guiris como nosotros haciendo fotos y con cara de sueño.

Una vez finalizadas las subastas, más o menos a las 7 de la mañana, el pescado vendido se carga para llevarlo a su destino y el resto queda para la venta al público en el mercado interior. La actividad del mercado empieza a decaer a partir de las 8, y es posible que a las 11 ya no queden muchos negocios abiertos. A la 1 de la tarde el mercado cierra para reponer energías para el día siguiente.

No conozco Mercamadrid, pero no creo que sus horarios o funcionamiento difieran en nada de los de Tsujiki.

La estrella del mercado son sin duda los atunes. No es difícil encontrar piezas de más de 300 kilos. De cada atún pueden llegar a sacarse alrededor de 6.000 raciones de sushi o sashimi. Increíble ¿verdad? Por supuesto hay varios tipos de atún, no todos ellos igual de apreciados según lo grasos que sean. Los atunes más preciados son los atunes de Nueva Zelanda por la temperatura del agua (4ºC) y los del Mar Adriático. Los japoneses los tratan como auténticas joyas ¡que lo son! Qué pena que no se pongan en serio a evitar su extinción. Los japoneses tienen tanto atún porque lo pagan mejor que nadie, se vuelven locos por él (y yo, debo tener algún gen nipón), tanto por el “toro” el mejor de más grasa, como por el “maguro”, el resto del atún. Mi padre siempre dice que los japoneses son unos depredadores, como les guste algo van a por ello de cabeza y de manera intensiva, pero yo creo que en el caso del atún es más complejo que eso
.

Todos los restaurantes de sushi del mercado exterior estaban hasta la bandera de gente esperando.
¡Hay que darse prisa, porque la mayoría cierran a las 10!

En Tsujiki es posible ver atunes congelados, que van a parar allí desde todas partes, pero el mejor, como el que se engorda con caballa en las jaulas de Murcia preferentemente, se lleva en fresco por avión a Narita, y de allí va directamente al mercado. Casi todas las empresas mayoristas japonesas de atún participan en el accionariado de las empresas de engrase, que no solo están es España, sino también en Croacia, Italia, Libia, etc, así como en Australia.
Desde luego que al mercado español llega atún rojo, y su precio es elevado, pero hay que pensar que para conseguir que un atún engorde un kilo, ha de ser alimentado con 25-30 kilos de pescado, y no se usan piensos como en otras especies, sino caballas o sardinas. Así que el alimento eleva el coste final. Estos atunes son capturados por barcos, y posteriormente, las jaulas se trasladan a los puntos de engorde. Como el atún es un pez muy asustadizo, la mortalidad puede ser alta en casos extremos, debiendo transportarse a velocidades cercanas a un nudo!!! Un viaje largo, con el coste añadido del pago de las tripulaciones, combustible, etc. Y para añadirle precio al atún, su pesca está regulada, existen unas cuotas que no se pueden rebasar, así que cuando no hay más ese año, el precio sube irremediablemente.

En estas condiciones es lógico que el mejor atún se venda en los sitios en los que su precio no suponga un escándalo. ¿O es que creéis que si aquí el precio fuera el de Tokio lo íbamos a comprar sin pestañear?. A nosotros la visita nos gustó mucho (a mí más que a Alex), y la verdad es que si os gusta cocinar y sois “pescadófilos” como yo vais a disfrutar mucho si os acercáis. Vimos peces y mariscos que no habíamos visto jamás y por supuesto seguimos sin saber sus nombres. A lo mejor alguno de vosotros podéis ayudarnos.


Pececitos secos. Los probamos en Hiroshima (allí los mezclan con algas y sésamo
y se llama fumikake, es típico) y está muy bueno...

Besuguitos (o algo parecido), cangrejos, chicharros....

Esto parecen chopitos, ¿verdad?

Lomos de atún listos para comer, qué buena pinta!

Un atún recién llegado, listo para ser vendido. Como podéis ver las medidas de higiene no son nada estrictas...

Otras dos joyitas, malamente tiradas en el suelo, qué pena...

Estos langostinillos estaban vivos, y daban unos saltos...

Ni idea que puede ser...

Fotos del mercado desde otras partes:


Este es uno de los 'maquinillos' con los que hay que tener muchísimo cuidado. Te pasan casi rozando y no se paran. Además sueltan una peste a motorcillo diésel que creemos que deberían estar prohibidos. Claro, es la manera más rápida de moverse por el mercado, pero la verdad es que muy limpios no son.


Sin embargo también hubo algunas cosas que no nos gustaron nada, sobre todo desde el punto de vista higiénico. Os las resumimos a continuación, para ser breves :

Lo que nos gustó Lo que no nos gustó:



Para terminar un poquito de japonés. El kanji que vamos a aprender es muy útil a la hora de buscar un restaurante donde sirvan pescado. Pescado es “Sakana” en japonés, y se escribe con el siguiente kanji.


Saludos a todos.

Gracias a vosotros chicos.

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25 mayo 2010

EL KAISEKI, EL GRAN APERITIVO DEL TÉ JAPONES

Tere y Alex, amigos y fieles colaboradores de nuestro blog, por fin nos han traído el primer reportaje de su reciente viaje a Japón. El artículo habla sobre la comida Kaiseki, un ancestral aperitivo que acompañaba al té y que ahora se ha convertido en toda una degustación de platos frescos y de temporada tan variados como exquisitos. De verdad que merece la pena contemplar el menú que pidieron estos chicos, es una auténtica delicia y su lectura no tiene desperdicio. Es curioso comprobar como una cultura gastronómica cada vez más integrada en nuestro país, es aún muy desconocida para muchos.

Sin más, os dejamos con el reportaje y las fotos de estos chicos. Esperamos que os guste a todos.

¡Hola a todos de nuevo!. Seguro que ya estáis pensando “ya está aquí la del baklava!”. Bueno, pues siguiendo con la comida internacional hoy quiero presentaros uno de mis últimas y más sorprendentes descubrimientos. Se trata de la cocina kaiseki japonesa.

En el mes de marzo estuvimos Alex y yo en Japón, tres semanitas que nos regalamos después de haberle dado vueltas durante casi dos años. Al final decidimos que de este año no pasaba, así que cambiamos las vacaciones de verano por unas vacaciones de primavera, para aprovechar el precioso espectáculo de los cerezos en flor. ¡Así que sirva este post para inaugurar una especie de serial que se podría llamar “Conoce Japón con Mercado Calabajío”!


Antes de viajar a Japón no habíamos oído hablar nunca de la comida kaiseki, lo descubrimos cuando empezamos a estudiarnos la guía de viaje. La cocina kaiseki es hoy en día uno de los placeres culinarios más refinados que existen, y eso que la cocina japonesa es refinada y delicada de por sí. A continuación os cito a Roger Ortuño del Comerjapones “La comida Kaiseki, tiene sus raíces en la ceremonia del té. "Kai" proviene de "kaichu", bolsillo de la túnica monacal, y "seki" significa piedra. Se cuenta que los monjes ponían una piedra caliente en el bolsillo de la túnica para protegerse del frío y también como ayuda para soportar el hambre entre la comida matinal y la vespertina (al tener el estómago calentito). Originariamente era pues una comida ligera y principalmente vegetariana, que los monjes zen budistas tomaban junto con el té. Hace aproximadamente 400 años, el término se desvirtuó, y desde entonces se refiere más bien a una comida ligera que acompaña el servicio del té: sopa de miso, una o dos verduras de temporada (preferiblemente un plato frío y otro caliente), encurtidos y arroz. Pronto la ceremonia del té atrajo a la clase guerrera y, con el tiempo, esta comida de origen humilde se convirtió en un encuentro social refinado, cuyo ambiente se exaltaba con uno o dos vasos de sake. Hasta el día de hoy, la estética del té influye muchísimo en el kaiseki, que repite algunas características del ritual, como el ritmo, el uso de platos de cerámica hermosos o raros. Por eso, las reuniones en el kaiseki se consideran sagradas y se tratan con formalidad.


...eventualmente, el kaiseki dejó los confines del salón de té y se mudó a los establecimientos comerciales, que fomentaron el desarrollo de diferentes escuelas. Sin embargo, sigue siendo tan discreto, modesto y a la vez elegante como en el salón de té. De hecho, estas tres características describen muy bien la mayoría de los buenos restaurantes de Japón. Para apreciar la comida en sí misma hay que entender varios conceptos fundamentales: cada uno de los elementos que componen un plato debe ser de color, sabor y textura distintas, y mostrar la esencia natural de los ingredientes de la temporada. Los elementos deben contrastar entre sí, por lo que cada plato debe ir de lo crujiente a lo suave, en especial cuando se trata de alimentos con poco sabor distintivo propio. Además, una vez que se sirve un elemento, no debe aparecer de nuevo, un reto difícil en una comida tan larga y compleja. Las porciones son deliberadamente pequeñas y cada cosa tiene que ser del tamaño de un bocado para permitir al comensal utilizar únicamente los palillos. Para fines decorativos, se añaden elementos no comestibles, como hojas de maple o crisantemo, agujas de pino o flores frescas, aunque algunas flores y hojas sí pueden comerse.”

En definitiva, que la cocina kaiseki gira entorno a las cuatro estaciones del año y se caracteriza por la utilización de ingredientes frescos de temporada, preparados de una manera que consigue realzar el sabor característico de cada uno de ellos. Estos platos, presentados en vajillas cuidadosamente seleccionadas son tan importantes como la propia comida.

Además del arroz (gohan) que nunca puede faltar en la mesa, un menú japonés tradicionalmente incluye una sopa (shirumono) y tres platos con verduras. Éstos suelen ser cocidos y presentados en tazón (nimonowan, asados a la parrilla, yakimono, y carne o pescado aderezados con vinagre llamados namasu). Con el tiempo, la cocina kaiseki ha incorporado otros platos como los entrantes (zensai), un plato elaborado sin cocción (otsukuri), como es el sashimi, y un plato hecho al vapor (mushimono). La disposición de la comida es cuidadosamente preparada; los alimentos se sirven bellamente dispuestos, de forma ordenada en preciosos recipientes de cerámica y madera lacada. A veces hasta han sido diseñados expresamente para servir cada plato concreto. Por supuesto también las salsas se preparan y sirven de manera precisa para cada comida, y se sirven en su propio platito.

Pues eso es lo que probamos en una de las paradas de nuestro viajecito. Estuvimos en la isla Shikoku, en Takamatsu y Matsuyama. Esta isla no suele ser habitual en los circuitos turísticos, en los que solo se visita Hokkaido (es la isla principal del país, en la que se encuentran por ejemplo Tokio, Osaka o Kyoto).

En Japón existe un tipo de alojamiento que se llama Ryokan. Se trata de un hotel de estilo tradicional japonés en el que el precio de la estancia incluye dos comidas, generalmente desayuno y cena. Las habitaciones no tienen nada que ver con las de cualquier otro tipo de establecimiento : el suelo está cubierto de tatami y en lugar de camas se duerma en futones. Hay muy pocos muebles, y la habitación resulta muy diáfana, ya que los futones se guardan en un armario durante el día, junto con las almohadas y la ropa de cama.

En Matsuyama nos alojamos en el hotel Dogokan, cuya principal característica es que forma parte del complejo balneario más antiguo de Japón. A unos pasos del hotel se encuentra el Dogo Onsen, el balneario más antiguo del país, y sin duda el mayor reclamo turístico de la ciudad.

Este es el Dogo Onsen de Matsuyama

Por fuera el hotel era más bien feo, pero ese exterior de hormigón no tiene nada que ver con el interior del hotel. Hemos incluido algunas fotos, que hemos encontrado en su página web.

Habitación de estilo japonés del hotel DogoKan

Después de un día de relax llegó por fin la hora de la cena, que por supuesto nos sirvieron en nuestra habitación. Nuestra camarera particular (sí, sí, una camarera por cada habitación) llegó puntualmente a la hora que habíamos dicho en recepción al llegar... ¡y empezó el espectáculo!

Este es la zona de balneario público del hotel (este es el balneario masculino).

Algunas habitaciones (la nuestra entre ellas) tienen su propia piscina exterior con agua termal a 37ºC, una delicia!

Esta era la terraza de nuestra habitación, con nuestra pocilla humeante.

Aquí tenéis el menú que degustamos esa noche (¡menos mal que estaba también en inglés, aunque para ser sinceros aún así hay muchas cosas que comimos sin saber muy bien qué eran!).


Os dejamos las fotos, con alguna explicación, para que os hagáis una idea del festín... ¡Al final con la tontería estuvimos cenando durante más de una hora y media y a pesar de la cantidad de cosas la cena no fue nada pesada!

Primero nos pusieron el mantel y los aperitivos.


Después la camarera trajo más cosas (luego os las contamos) y nos dejó la mesa tapada con unos mantelitos de papel y se fue. No sabíamos qué hacer, así que nos quedamos de pie hasta que volvió a entrar y nos “dijo” que podíamos empezar (por supuesto no hablaba nada de inglés, como es habitual en Japón, y yo creo que le hacía gracia que no supiésemos que YA deberíamos estar comiendo).


Aquí podéis ver la mesa preparada. El rollito de papel que hay a la derecha de cada plato es el menú que os hemos mostrado antes.


Estos eran los entrantes, preciosos, intrigantes y muy sugerentes...


Seguimos sin saber qué era la especie de tortilla que veis abajo, pero de verdad que estaba muy rico, con un sabor suave y tacto como de tortilla francesa muy esponjosa, con un punto húmedo.


Junto con estos entrantes nos trajeron una sopita de guisantes calentita (el recipiente negro), con unos picatoste redondos minúsculos...


La copa de pie azul que hay a la derecha tenía sake sin refinar. Es de color blanco, con un aspecto muy similar el del sorbete de limón. Estaba tibio y delicioso, fue una lástima que no nos dieran más...


Después de la crema de guisantes le tocó el turno al pescado crudo, el sashimi, que como podéis ver era precioso y muy abundante. Por cierto, que no os hemos dicho que todo esto era para una sola persona. De cada una de estas cosas que os estamos enseñando traían dos...


Los condimentos del sashimi eran wasabi (con su inconfundible color verde), puerro encurtido (lo blanco) y unas alguitas o pequeñas plantas un poco picantes (de color lombarda). De toda esta bandeja lo que más me gustó fue el atún (no quiero entrar en polémicas, pero en Japón he comido el mejor atún rojo que he probado nunca, piezas grandes, fresquísimas), pero sin duda lo más bonito era la gamba. Pelada y doblada parecía que iba a echar a volar...



¿A que es bonita?.

Mientras comíamos todo esto (y le hacíamos fotos, claro), nos fueron trayendo más cositas, esta vez para preparar en la mesa y comenzar con los platos calientes.

En primer lugar nos trajeron Shabu Shabu, un plato muy típico de Japón a base de filetes de buey muy finos que se hierven y se toman con fideos gruesos, setas shitake y una salsa muy sabrosa. No tenemos fotos de la preparación, estábamos pendientes de ver cómo se hacían al calor de una vela. En la foto podéis ver parte del recipiente en el que se cocía la carne y algo del resplandor de la vela.


Y llegamos a la única cosa que no comimos, sinceramente nos veíamos incapaces. Se trataba de una especie de lapa gigante que en inglés se llama Abalone. No habíamos visto algo así nunca, no siquiera habíamos oído hablar de ello. Estaba vivo (muy vivo, de hecho, teníais que haber visto cómo se movía) y había que cocinarlo igualmente al calor de una vela en la mesa. Os podéis imaginar la cara que pusimos cuando la camarera destapó el recipiente en el que estaban los bichos... a nosotros que no nos gustan ni siquiera los mejillones... La cara que puso ella cuando empezamos a hacer gestos de “no, no!” también era digna de ver.

En fin, nunca sabremos lo que nos perdimos. Este es uno de los abalones, listo para ser cocinado. Como veis eran bien gorditos... así que les perdonamos la vida.


Después de esto le tocó el turno al pescado cocinado, al arroz y a las verduras y encurtidos. El arroz con pescado había estado haciéndose despacito al lado de la mesa mientras comíamos todo lo demás, y no nos habíamos dado cuenta, de tan absortos como estábamos. Estaba delicioso, con algunos trozos de verduritas en el arroz. Muy sencillo pero resultón. También teníamos unos trocitos de pescado al vapor (simmered sea brem with rapeseed), pero lamento no poder concretaros mucho más. Estaba bueno, pero no recordamos haberle sacado un sabor especial. Habrá que volver a probarlo, no?

Junto con estos dos platos al vapor nos sirvieron un platito con encurtidos (lo que en el menú llaman “three item japanese pickles”, hacen una traducciones de lo más sorprendente) y unos brotes de bambú como salteados pero poco sabrosos. Venían con una florecita de pasta de soja muy mona pero igualmente insípida.

Por supuesto no podía faltar la inevitable sopa de miso, de la que Alex se ha hecho fan incondicional pero a la que yo no he terminado de cogerle gusto (no soy de platos de cuchara de todos modos, tal vez sea por eso.


Brotes de bambú y flor de pasta de soja, bonita pero poco sabrosa.


Arroz al vapor con pescado, listo para comer...


Lo mejor de todo es que mi arroz se pasó un poco y se quedó agarradito a la cazuelita, tostado y crujiente como si fuese una paella, ¡y eso me encanta! Como podéis ver este es el único plato de los que nos pusieron que se servía en un plato, no se comía directamente del recipiente en el que venía preparado. La cuchara plana que veis es la típica cuchara japonesa para servir el arroz, y según descubrimos más tarde es un invento originario de Miyajima, cerca de Hiroshima (si me equivoco que alguien me corrija).

Este era mi pescado al vapor, tierno y jugoso.


Por último le tocó el turno al postre,. Según podéis ver en el menú nos iban a dar un pudding. La verdad es que nada más lejos de la realidad, y si no mirad las fotos.


Más que un pudding a nosotros nos pareció un poco de yogur batido, con trocitos de chocolate, frutas y una capa de gelatina por encima. La verdad es que estaba fresquito y las frutas le daba acidez que contrastaba muy bien con el chocolate y el frescor del yogur.

Después de esto ya solo nos quedaba levantarnos del suelo (comer con las rodillas dobladas para nosotros fue imposible, nos sentamos con las piernas cruzadas y aún así al final resultaba incómodo) y esperar a que las camareras encargadas de las camas vinieran a preparar los futones. Ya sabemos que suena muy pijo, pero es que en cualquier ryokan se hace así...

Esperamos que os haya gustado el post, ¡hasta la próxima vez!



Gracias chicos, ha sido un placer que nos mandéis este menú tan exótico.

Salud.

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20 mayo 2010

OTRA EXPERIENCIA EN EL RESTAURANTE LA FABULA (GRANADA)

Hola a todos. Hoy os vamos a dejar un comentario de unos amigos nuestros llamados Oscar y Rosi que estuvieron cenando recientemente en la La Fábula en Granada. Queríamos transmitiros su gran experiencia porque nos la escribieron y fotografiaron, y querían que figurase en un comentario a pie del post sobre la crítica que hicimos al restaurante (podéis verla aquí), y no, este gran comentario merece un post independiente para que veáis como se disfruta comiendo allí, y de paso recordaros que todavía estáis a tiempo de participar en el foro de restauración que tenemos abierto dónde podéis ganar una comida/cena para 2 personas sigue abierto. Que no os lo decimos más, que podéis ser uno de ellos.

Os dejamos con su redacción...

Hola Carlos,

Antes de nada agradecerte tu recomendación para ir a cenar al restaurante La Fábula, porque la verdad es que hace honor a su nombre.


Cuando llegamos al restaurante la primera sensación que tuvimos es que era bastante agradable y cálido para pasar una buena velada. Preguntamos por Daniel, y nos acomodaron en una mesa que, aunque estaba muy bien, no llegaba a ser la que está situada al lado de la cocina. Nos pregunto que si queríamos un aperitivo, pero como íbamos directamente con el vino y habíamos pedido un menú degustación, nos comento si queríamos que nos hiciera un maridaje y, la verdad, acertamos al aceptar el ofrecimiento de Dani.

Primero nos sirvió un aperitivo que era una vinagreta de berberechos, presentada en una lata de conservas, como se puede apreciar en la foto, y estaba espectacular, sobre todo cuando se nos “caía” algún trozo de pan dentro de la lata y nos lo teníamos que comer. Todo esto nos lo sirvió Dani con un excelente Verdejo que estaba a su temperatura perfecta, llamado Cantosán, sobre el cual Dani nos comentó todas sus características como un buen sumiller.




Después empezamos con el menú, primero fue una ensalada de cigala a la plancha, tal y como os puso a vosotros cuando estuvisteis, así que la mejor explicación de este plato la has dado en el blog. Por cierto, el film que envolvía a la mezcla de lechugas estaba hecho de puerro y cebolla. Eso sí, el vino blanco que nos sirvió fue excepcional, solo quería que cuando bebiese no se fuera acabando, IMPRESIONANTE, un rueda llamado Finca la Colina, un Sauvignon Blanc de lo mejor que he bebido, como se ve en la foto (muchas gracias de nuevo Dani).




Una vez que dimos cuenta a esta buenísima ensalada nos sirvió un foie con un velo de café que nos lo comimos antes de poder hacer fotos. Fue presentado con una esponja de frutos ácidos y con trozos de manzana asada caramelizada. Lo curioso de este plato es que le oíamos crepitar, y todo era debido a que la esponja tenía peta-zetas para realzar los sabores, según nos comentaba Dani. La verdad es que estaba espectacular, sobre todo porque estaba también presentado con unos brioches dulces que estaban de escándalo, creo que fue uno de los mejores para mi gusto. El maridaje de este plato fue con un vino dulce húngaro el cual, según nos explicó perfectamente Dani, estaba elaborado porque las uvas tenían unos parásitos los cuales hacían que tuviese una cantidad de azúcar mayor. Este vino se llama Tokaji Aszú, 3 Puttonyos.



Según Wikipedia "Un Puttonyo es la cantidad de 25 kg de uva botririzada (atacada por la Botrytis cinerea) o aszú añadida por cantidad de mosto o vino para elaborar los vinos húngaros Tokaji. Sólo en cosechas excepcionales se recogen las uvas aszú pasificadas por separado y se llevan a la bodega como una masa seca. Con el resto de la cosecha se prepara el vino “de base”. Luego se añade el aszú a este vino en cantidades de puttonyos por barril de 136 L. Así un Tokaji aszú de 3 puttonyos (mínima adicción para poder clasificarse como Tokaji aszú) serían 75 kg de pasta añadidos a 136 L de vino fresco del año. Esta cantidad de uva desecada por la “podredumbre noble” tiene una concentración de azúcar tal, que impregna suave y elegantemente al vino base, que es seco, transmitiéndole un dulzor y fragancias indescriptibles. El mayor grado de dulzor y complejidad corresponde a los Tokaji de 6 puttonyos. Existe un grado todavía por encima de los 6 puttonyos, pero se trata de un Tokaji tan raro y difícil de conseguir, que casi podría considerárselo como una obra maestra. Es el denominado Tokaji Eszcencia, la lágrima o zumo de las mejores uvas aszú mientras esperan a ser prensadas o estrujadas, que contienen hasta un 60% de azúcar. La cantidad de azúcar es tan elevada que el vino apenas puede fermentar, permitiéndole desarrollar apenas 4º de alcohol".

El siguiente plato fue, como ya has probado, el falso canelón de gamba roja, otra vez, espectacular, como ya has comentado en el blog. Seguimos con el mismo pedazo de vino Finca la Colina.



Luego nos sirvió una lubina salvaje tal y como os lo sirvió a vosotros, con ese espolvoreado de tomate seco que tan bien explicas en el blog, pero en este caso acompañado con cañaillas y cómo no, el maridaje fue muy bueno, con otro blando llamado Abadal, de Pla de Pages, que, aunque estaba bueno, después de haber tomado el Finca de Colina, se nos quedó un poco corto.



Antes del postre nos trajeron un solomillo de venado que estaba sencillamente perfecto, con una textura suave para ser ese pedazo de solomillo, una salsa espectacular y no recordamos muy bien el resto del plato, tenía como un tipo de arroz meloso y algo más que sentimos no poderos explicaros perfectamente. Exquisito. En el maridaje de este plato nos ofrecieron un Rioja del 2008 llamado Jarrarte que, aunque era bueno al olfato, para mi gusto le faltaba algo de cuerpo, sobre todo para ese tipo de carne que pedía un vino un poco “más potente”.



Por último el postre, el cada vez más conocido “potito”, flan de mascarpone con sus perlas de piña. Pero aparte de esto, nos sirvió un sorbete de hierbabuena que estaba sencillamente impresionante, con una textura para ser sorbete y un sabor agradabilísimo, sobre todo después del menú con el que nos deleitaron. Aquí seguimos con el maridaje, y, en esta ocasión, Dani nos sirvió el postre con una cerveza negra, la cual con su toque a regaliz y a café se complementaba perfectamente con el postre. Un acierto, sin duda.



Para terminar quiero expresar nuestro mayor agradecimiento a Daniel Castro, Sumiller y que Jefe de Sala, el cual es un profesional excelente, tanto por el trato que nos dio como por la sabiduría que tiene, tanto de cocina como de sumiller. Por cierto, también hace cata de cervezas y es un erudito en la materia, tanto que está escribiendo un libro sobre la cerveza y ,dentro de poco va a hacer una ponencia en la Universidad de Granada sobre la cerveza en la Prehistoria…..por cierto, también hace cata de puros (este hombre es una joyita). Para conocer algo más de él os recomiendo que entréis en su blog llamado www.vinaula.com. No dejéis de visitarle tanto en la web como en el restaurante.
Por último, creo que es impensable el viajar a Granada y no hacer una parada en el restaurante La Fábula, recomendable 100%.


Gracias a vosotros chicos, por contarnos vuestra experiencia.

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