La historia de esta franquicia de la cadena Maes de Flandes es la historia dos hermanos que emprendieron este negocio hará unos cinco años con la idea de ofrecer una oferta moderna y creativa dentro de la cocina local, estableciendo por tanto una dura competencia dentro de la zona la cuál se encontraba algo estancada en la tapa tradicional, aunque sin olvidar que a Leganés (en general) se la puede considerar como una zona de tapeo sobresaliente dentro de toda la comunidad de Madrid.
Pues independiente de las cantidades, que para mucha gente este detalle es lo más importante (y no es así), para nosotros el Maes de Flandes no tiene competencia en esta zona. Sus platos, su cocina tradicional española, centroeuropea, su género, sus tapas y por supuesto su ubicación la hacen diferente al resto, aunando cocina actual y cocina tradicional con platos muy variados que siempre ya os decimos que siempre que quedamos con nuestros amigos en Leganés, siempre nos planteamos empezar a tomarla la primera allí, porque sin duda la calidad de su cocina es el principal valor añadido del local. Si desde luego vais pasáis algún fin de semana por esta localidad y queréis alternar con cervezas y pinchos dentro de un bar-restaurante bonito y acogedor, el Maes (como se le llama) es una referencia innegable. Os daréis cuenta que aunque te pongan una tapilla de queso, costillas, callos, sus famosas migas manchegas, su tortilla de patatas, jamón, bacon, croquetas, todas te la presentan estupendamente. No digamos las raciones, que aunque la carta no es aún extensa son todas excepcionales y con tintes creativos.
Y es que todas las veces que vamos por su barra nos encontramos con sorpresas agradables. Es más, desde el primer día que fuimos nos dimos cuenta que el restaurante tiene oferta que no se suele ver en otros sitios, como una gran variedad de cervezas, y un vino que si os somos sinceros nos ha traído de cabeza durante un tiempo, nos referimos al sangre de Judas (Sangue di Giuda). Oye que hace dos años no había manera de encontrarlo en tiendas o Internet y una vez que lo busqué por la red acabé dando con un ex-camarero del Maes que me contestó en un foro que el restaurante lo tenía y no era fácil encontrarlo en España. En fin, aunque esto ha cambiado, y nuestra obsesión también, ya sabemos dónde comprarlo. No sabemos si sabréis que es un vino rosado dulzón y peculiar, que oriundo de la Lombardía, encanta sobre todo a las chicas por lo rico y suave que es.
En definitiva, un sitio dónde las tapas y la comida nos gustan (buenas carnes, codillos y pescados) indudablemente lo tenemos que recomendar. A veces sorprenden los postres, y esas rondas de pinchos que pese a no pedir más consumiciones en barra de repente se pasan a ofrecerte.
Yo de vosotros me pasaba a conocerlo.
Por aquí os dejamos fotos de raciones y pinchos variados del bar.
Una serie de platos nuevos como estos, fondue de queso camembert con costra de brick al aroma de aceite de trufa.
Un solomillo ibérico relleno de provolone, con cuscús a las mil y una hierbas.
Una bruschetta italiana al horno y toque de aceite de albahaca fresca
Unos espaguetis negros con muselina de limón y gambas, y toque de martini blanco.
Una brocheta de langostinos con shiitake a la plancha, sésamo negro y salsa de soja.
Un timbal de espárragos trigueros y setas con huevo campero y virutas de ibérico.
Y algunos postres y cocktailes...
Yo ni me lo pensaba...
Salud.
























































































