De todas formas, ¿qué no os gusta el jengibre?. Pues nada, no lo pongáis, a lo mejor a muchos os 'mata' el aroma a naranja, aroma que ya os advierto que una vez asado, no es algo muy descarado. Pero vamos, eso ya es decisión vuestra, yo sólo os digo que le da un toque muy bueno y que el jengibre es muy fácil de adquirir.
Os relato sin más los ingredientes necesarios, que por otro lado son también fáciles y asequibles, 1 pollo limpio, 3 naranjas de zumo, jengibre, tomillo fresco (o en especia), cebolla, mantequilla, vino de Jerez y un poco de cava, AOVE, sal, pimienta negra recién molida y un poco de vinagre de vino. Opcionalmente le podéis poner algunos ajos enteros dentro del pollo.
Lo primero que tendremos que hacer es lavar el pollo a conciencia por dentro y por fuera, luego extirparle los pelillos o quemarlos (¡ay cuanto me acuerdo a veces de la cocina con gas!), y lo salpimentamos por dentro y por fuera. Una vez hecho esto, rellenaremos su interior de un poco de jengibre pelado y rallado, rodajas de naranja, algo de tomillo fresco (sin rama) y un poco de cebolla. También le echamos un poco Jerez, pero podéis usar vino blanco.
Pintaremos la bandeja de horno a utilizar de aceite de oliva, y colocaremos rodajas de cebolla en la misma (o como gustéis), esta cebolla luego está riquísima. Echaremos más jengibre y el resto de tomillo (en rama). Exprimiremos dos naranjas en un exprimidor de zumo y reservaremos.
Ahora embadurnaremos el pollo de mantequilla fresca (manteca, o aceite), y lo colocaremos en el centro de la bandeja.
Mezclaremos la naranja exprimida con el resto de vino, y regaremos el pollo una primera vez dejando el fondo de la bandeja con algo de líquido. Calentaremos el horno a 200º y una vez listo meteremos el pollo y lo barajaremos a 180º. Lo dejaremos más o menos 1 hora, en una primera cocción, o hasta que dore (podéis subir el horno a 200º los últimos 10 minutos). En ese momento lo sacaremos y le daremos la vuelta con cuidado (ya sabéis que lo mejor es meter un cuchillo largo por el centro y girarlo, si lo cogéis de los lados se os puede romper). Ahora lo volveremos a meter pero a 200º durante otra hora o hasta que de nuevo vuelva a dorar. Lo podéis regar de nuevo, y las veces que queráis, aunque si habéis hecho mucha mezcla de vino y naranja, veinte minutos antes de sacar el pollo la echáis en el fondo del asado para que desglase bien el fondo, y no la mováis mucho para no humedecer más piel. Luego la reserváis.
Una vez hayáis acabado, lo sacaréis y listo, a disfrutar. Lo acompañamos por ejemplo con una ensalada de escarola, y unas patatas fritas.
Os he comentado que el jugo que sobre no lo tiréis porque podéis congelarlo y preparar otro día un improvisado risotto simplemente reduciéndola un poco, o añadirlo a una fideuá de carne, o a sofreír alguna pechuga de pollo fresca y acompañarlo con esta salsa. Como veréis muchas posibilidades.
Salud y buen fin de semana.













































































