Poca gente no conoce Miraflores de la Sierra, este famoso pueblo de la sierra de Madrid. Situado en la zona noroeste de la comunidad (Sierra de Guadarrama) y a 50 kilómetros de la capital, es muy conocido por los excursionistas debido a que posee unos bellos y transitados alrededores muy cercanos a la capital, entre los que destaca su bonito parque regional de la Cuenca alta del Manzanares y el inicio (o fin) de la famosa linea montañosa llamada Cuerda Larga. Sin duda es muy recomendable su visita, y si hablamos desde el punto de vista culinario también, destacando uno de sus más famosos restaurantes, el Asador Maito (C/Calvo Sotelo, 13) y su emblemática casa de los piononos o Pastelería El Álamo (C/Calvo Sotelo, 4).
El asador Maito es un punto de encuentro entre domingueros, turistas y locales, dónde se puede degustar desde hace casi 70 años, asados en horno de leña de calidad sin reserva previa, bien es verdad que dependerá de lo que el local disponga en ese momento, pero vamos, la experiencia de mi hermano y mi cuñada fue soberbia sin que hayan reservado. La familia Lorente-Alvaro sabe de asar, y a las pruebas me remito, mirar las fotos y sacar vuestras propias conclusiones.
Y es que les propusieron para comer su buen lechazo asado, y vamos, no lo dudaron. La experiencia y tras ser algo improvisado, fue inigualable. Sabor, ternura y calidad en una restaurante bonito y bien situado (en plena Plaza del Alamo). Ya sabéis que no es fácil encontrar en la sierra de Madrid buenos asadores de un nivel parecido a éste e improvisando. Pues mira, tuvieron suerte.
Además lo que acompañó al lechazo (ensalada de la casa) resultó ser clásica pero esplendorosa.
La faena culminó con un cien por cien recomendable arroz con leche casero que según el sabio criterio de mi cuñada y hermano (devotos de este postre) fue sublime, rozando incluso la perfección. Me comentaron que sabiendo esto, ir allí y no pedirlo, puede llegar a ser un sacrilegio. Yo ya os digo que es raro que ensalcen tanto un postre si realmente no estaba increíble.
Al salir del mismo, se dirigieron a la famosa casa de los piononos de esta localidad, granadinos de pura cepa instalados en la misma plaza de El Álamo, se ve nada más salir del restaurante. Allí pudieron comprar los famosos y logrados piononos que también según su criterio, esbozaban una calidad similar o incluso superior a muchas de las conocidas pastelerías granadinas.
Por si no sabéis que son los piononos os diré que se trata de un postre genuino granadino que es famoso dentro y fuera de su localidad. Con su obrador más famoso (y originario) en la localidad de Santa Fé, llevan oficiando este pequeño y mullido postre a lugareños y turistas desde hace muchísimos años, con un éxito tremendo que no entiende de culturas y gustos. Según la web principal, la historia de los mismos no está clara, y lo único que se tiene son datos recientes y habladurías populares.
Se sabe que su origen debe remontarse a la España musulmana o Al Andalus en los siglos X y XI. Las especias o la fabricación de la miel habían entrado de lleno en nuestra cultura y se suponía que el pionono de forma que fuera empezaría a gestarse por aquellos siglos, porque este dulce los tiene. Poco más se sabe de su origen, lo que si que es cierto que este dulce habrá sufrido cambios desde que se empezara a oficiar hace siglos, adaptándose lógicamente a los tiempos y cambiando su forma y sabor con los mismos. Y de lo que sí que se sabe es que no es hasta hace poco (mediados del siglo XIX) cuando 3 viudas (hermanas ellas), de la conocida pastelería La Blanquita (Santa Fé) rescataron la receta que en ese momento estaba en el olvido con el nombre del Papa Pío IX (pionono) y dándo el aspecto cilíndrico de la tiara (sombrero) papal.
La pastelería estab bien surtida de dulces y golosinas, mi hermano mi cuñada compraron una docenita para disfrutarlos en casa. Imaginaros que cuando se los tomaron, atemplados por unos minutos fuera de la nevera, resultó ser el broche perfecto a una jornada llena de aire puro, nieve, paseos y buenas viandas.
Por último os dejamos algunas fotos del fabuloso día invernal que les hizo ¡qué envidia!.
Salud.













































