Lo primero desearos de nuevo unas muy felices fiestas de
Navidad a todos los que me leéis y me habéis descubierto en Internet (y que no os conozco), y en particular, a muchos de vosotros que ya os conozco. Quería además daros las gracias porque sé de sobra que me seguís, animáis y apoyáis un montón en esto del mundo
blog. Y no quiero que suene a tópico barato, pero creo sinceramente que hoy por hoy sin vosotros,
Mercado Calabajío no sería lo mismo.
Qué duda cabe que siempre serán bienvenidos vuestros comentarios y reflexiones que conocida o anónimamente aporten su lógico granito de arena en este proyecto, ya sea por opinión online, o también por los numerosos comentarios que me hacéis presencialmente. Creo que todos ellos son constructivos, didácticos y sorprendentes, porque sé que alguno que otro se está animando incluso a cocinar. Eso me alegra mucho. Quería deciros por último que antes de año nuevo vamos a alcanzar las primeras
10.000 visitas. Todo un lujo que como es lógico, no sería posible sin todos vosotros.
En fin, que estoy muy contento que todo esto sea real, y que en general os esté gustando.
Bueno, y sobre las
compras navideñas y demás visitas a las
grandes superficies y/o
mercados, resalto unas cuantas cosas que quería compartir con vosotros ahora que tenemos una paradita en esto de lo culinario. Para empezar os diré lo de siempre, la cantidad de género que otro año más nos acompaña en supermercados y tiendas de alimentación es impresionante. Ver la maravillosa miscelánea de productos que pueblan los puestos de todos los mercados naciones, es algo digno de ver que siempre os animo a visitar. Y lo bonitos que están. Es una gloria bendita ver esta exposición que os puedo asegurar que es la mejor (con diferencia) del año.
Bueno, y entre tanta suculencia, hemos descubierto un
queso manchego de oveja en
manteca llamado
Vega Sotuélamos. No lo conocíamos, pero mi chica y yo coincidimos en que este queso
albaceteño caerá en nuestras manos dentro de no mucho. Ahora tenemos un montón de quesos por empezar, y es que además no se vendía por cuñas ni por medios. Además estaba a un precio que se me antoja descomunal,
59€ la pieza. No tenemos prisa, y lo acabaremos comprando, pero desde luego nos llamó la atención la pinta, su expositor y el continente (mirad la foto).
Por otro lado la búsqueda de unos buenos
espárragos navarros con una buen relación calidad precio para la
cena de nochebuena, ha sido la misión (siempre voluntaria) más importante de estos días previos a la
navidad. Como conclusiones generales os podemos decir que con los años y con el euro el
espárrago navarro se ha convertido en un artículo de lujo que ya no nos podemos permitir muchas veces al año. Y esto nos hizo buscar en más de un sitio porque la variedad no es grande aunque los precios sí. Además, no hacíamos más que pensar que el
espárrago peruano, que además todas estas empresas españolas productoras trabajan en su género
low-cost particular, consiguen ofrecer una calidad excepcional por mucho menos dinero.
Sin ir más lejos, no pudimos ver unos
espárragos navarros de lata grande, y en su calidad ‘extra grueso’, que bajaran de 9€, es decir, a 1€ más o menos el
espárrago blanco (y los
espárragos eran como los veis en las fotos). Dudamos entre las marcas
Bajamar, Conservas Lodosa, Viuda de Cayo y Pedro Luis, porque todas costaban entre 9€ y 12€ la lata grande. Los conocidos
Navarrico, o cualquier variedad
Cojonudos, superaban los 3€ el espárrago más o menos. ¿Merece realmente la pena desembolsar tanto? En cuanto a calidad, indudablemente, hay una diferencia significativa y no hablo sólo de encontrarte más o menos hebras. En cuanto a producto, creemos que no. Hemos probado
espárragos peruanos excelentes, con un grosor importante, sin apenas leñosidades y con un gusto excelente por menos de 3€la lata grande
espárragos.
Fijaros si la apuesta mundial será grande que
Perú de quince años aquí, se ha convertido en la mayor productora del mundo. Ya os iremos contando algunas marcas, y otras opciones nacionales importantes además de la navarra.
Por último os cuento algunas cosas sorprendentes que hemos visto. Para empezar los carabineros suben y suben. En
Hipercor los podías conseguir ya a 93€ el kilo, el Sábado
22 de Diciembre. El
besugo salvaje a 29€ el kilo. El
capón a 19€ el kilo. Los
cardos naturales a 28€ la pieza (de 7 kilos). Los
tomates de rama mondos y lirondos a 3,25 el kilo. También vimos la famosa agua
Bling en el
Club del Gourmet de
El Corte Inglés. Una
agua mineral americana que se han sacado estos
yankees de la manga, y que cuesta 50€ la botella de 75ml, eso si, el envase lleva cristalería de
Swarovsky. O también presenciamos la futura liquidación de
Panettone de la que muchos nos vamos a beneficiar en cuanto acaben las fiestas. La barbaridad de variedades y de género italiano que hemos visto. Os digo yo que nos los encontraremos a 3€-5€ la pieza cuando antes costaba 8€-14€. En fin, que esto de los precios es una locura.
Pues el día de
nochebuena cenamos en casa de mi madre y éramos muy pocos, concretamente cuatro. Desde semanas atrás decidimos no cenar mucho como ha pasado en otras ocasiones. Picoteamos cosillas que a todos nos gustaban y punto, y aún así sobró. Pero con lo que sobró, al momento nos comprometimos a gastarlo el día de
Navidad como aperitivo o entre horas. Creo sinceramente que hemos hecho estupendamente porque por fin pasamos una noche realmente ‘
buena’, sin malas digestiones ni empachos. Como dulces había muchas variedades, pero comimos poco. Además, regamos la cena con algo de
vino tinto y abundante
agua de Vichy, y eso lo notó el estómago al poco de cenar. Digestión fácil y sin complicaciones. Este año hemos acertado de lleno con las pocas cosas que hemos comprado y además hemos descubierto algún producto nuevo interesante que ya os
bloggearé, como el
carpaccio de bacalao Skandia.
Por si os interesa, el día de
Navidad se comió en casa de mi madre
cardo natural con piñones y
pavita al horno con escarola,
papas arrugadas y
mojo picón. Por la tarde teníamos un
tupper para llevar que probaremos hoy mismo. No sobró mucho (eran seis en la mesa).
Por otro lado y en casa de mis suegros, en
nochebuena picotearon sólos con algún hermano
canapés variados,
chuletas de cabrito y algo de
marisco. El día de
Navidad comimos con ellos y aquí sí que comimos mucha más cantidad de cosas. Tomamos
marisco a la plancha (
carabineros, berberechos y
almejas) y unos
volovanes rellenos de marisco. Después un
arroz con bogavante. Acabamos muy llenos, pero al ser casi todo
marisco, la digestión no fue pesada.
Creo que en definitiva, estamos empezando en mi familia a sentar la cabeza en esto de las compras de comidas navideñas dejando atrás esos años dónde se ponía un montón de todo y se acababa tirando la mitad a la basura o sobraba para comer dos o tres días, padeciendo además las irremediables indigestiones, ardores, y lo peor de todo, los ascos.
Me alegro mucho de que esto haya cambiado, sobre todo en las cenas.
Felices fiestas a todos.