07 agosto 2007

ENSALADA CON ALIÑO KÜHNE

Hola a todos. Hace un par de semanas cené de forma improvisada una ensalada que resultó ser un éxito rotundo. Probé a aliñarla con algo diferente, y recuperé de la despensa una pasta para sandwich alemana que ahora os contaré la cuál disolví en zumo de limón natural, resultó ser una combinación deliciosa para una ensalada la cuál me dejo maravillado.



Le eché ingredientes que tenía a mano, lechuga romana, bacon, cebolla deshidratada del IKEA Rostad Lök, queso de cabra en rulo (y a la plancha), nueces, maíz, cebolleta y huevo duro, pero vamos en esto, tú mismo. La salsa la reduje con el zumo de medio limón grande y no le eché aceite de oliva, pero vamos, si quieres le echas un poquitín de eso y de lo que quieras. Esto es lo único que os pido que no variéis, bueno, podéis mezclarla con vinagre, pero mejor probarlo así a ver que tal.





Pues bien, os preguntaréis qué salsa añadí. Se trata de la legendaria pasta para sándwich kühne, es una salsa que los alemanes exportan a toda Europa, y tiene un sabor ligeramente parecido a la salsa César, pero con diferente textura y sabor final. Sabe mucho a pepinillo en vinagre con mostaza, y está ácida, tiene también tropezones de verduras crujientes que de verdad os digo que son todo un lujo.



A todo esto, esta salsa y muchos otros productos le deben mucho a las familias berlinesas dedicadas a éste maravilloso ácido extraído por fermentación que es el vinagre. Desde hace más de dos siglos venían trabajando este producto en la capital alemana, pero tras su adquisición a mediados del siglo XIX por parte del empresario Carl Ernst Wilhelm Kühne, renovaron completamente la fábrica y toda su estrategia, innovando y produciendo a la larga productos como éste, y ya en su día vinagre hasta para el rey Guillermo I de Inglaterra, quién les otorgó ser proveedores oficiales de la corte. Pues por esto y por el duro trabajo que realizaron, llegaron a ser muy conocidos en toda Alemania y parte de la Europa del este. Y ya desde 1945, cuando se trasladaron a Hamburgo, decidieron empezar a sacar productos derivados siempre del vinagre y avanzar con los tiempos. Empezaron a crear mostazas, luego salsas para miles de cosas y por último aliños para ensalada; esto fue poco a poco y hasta el año 1973. A partir de aquí abrieron mercados a Europa y al mundo, y ampliaron, como es lógico, toda la gama y género.



Fotos extraídas de www.kuehne.de


Y bueno, soy consciente que realmente esta pasta de sándwich está preparada para armonizar emparedados, pero ya os digo que en ensalada es todo un puntazo que deberíais de probar. Y es que existen otros productos de esta firma hechos para aliñar ensaladas y que no he probado, pero éste producto es fácil de encontrar y es muy interesante su versatilidad. Mi hermano lo compró en el Hipercor hace un par de meses, y me la regaló porque se iba a caducar pronto. Ya antaño la comprábamos en los desaparecidos supermercados Alonso absorbidos por Caprabo a finales de los noventa, y reconozco que ya la tenía olvidada.



Os doy ahora ideas para echar a la ensalada, atún, pollo a la plancha, tomates cherry, pimientos, verduras en tempura etc, todo lo que se os pueda ocurrir echar que os aseguro que va a combinar de maravilla. Al ser una pasta para sándwich, es 100% compatible con las ensaladas variadas actuales, que en muchos casos son los ingredientes de los sándwiches actuales.



En fin, que si la compráis y la hacéis, ya me contaréis, mirad que pareado más majo.

Salud.

06 agosto 2007

PRIMERA PRUEBA DE RIBB'S CASERAS

Hola amigos, ya estamos a la carga de nuevo. Las vacaciones muy intensas y variadas pero cortas, como siempre. Tengo muchas cosas que contaros, ¡no sé ni por dónde empezar!.

A ver, el otro día en casa de mi madre nos animamos hacer unas ribb's basadas en una receta que vimos en un tríptico de recetas adjunto a una conocida revista de publicación nacional. El resultado he de resumir que fue excelente, aunque tenemos que reconocer que fallaron un par de cosas que la próxima vez tendremos en cuenta.



Primero que parte de las costillas nos las dio el carnicero como especiales para barbacoa y por tanto eran bastante grandes. No nos gustó para este tipo de preparaciones porque la salsa no profundizaba lo suficiente en la carne, y se diferenció notablemente de las otras costillas más pequeñas que compramos (más estilo a las baby ribb’s). Lo segundo fue que en la receta aconsejaban para este asado cocer las patatas enteras con agua y sal y luego colocarlas en trozos en el horno. No nos gustó la textura y el sabor por dentro (algo insípidas), por lo que la próxima vez freiremos en aceite de oliva y lo echaremos en el último momento a asar. También faltó quizás algo más de grill final pero por lo demás estuvieron excelentes y la salsa BBQ casera, muy correcta.

En otro post bastante reciente os contaba que íbamos a probar la salsa que proponían algunas webs americanas sobre su cocina, pero quisimos probar el resultado de esta porque además las fotos nos gustaron. De todas formas para la salsa usamos los ingredientes principales de una buena salsa americana para BBQ, salsa ketchup, vinagre, alguna grasa (mantequilla esta vez), picante (tipo tabasco) y miel, por lo que tampoco arriesgábamos mucho.

Foto extraída del blog smitten kitchen

Y poco más, que aquí os dejo la preparación paso a paso, aunque como os podréis imaginar la receta no tiene mucho misterio.

Espero que os guste y os animéis un día a hacerlas, pero mejor cuando pasen estos calores, mientras tanto, os recomiendo encarecidamente que vayáis al Tony Roma’s porque hacen unas costillas realmente excelentes. Desde luego les voy a pedir una comisión por publicidad descarada.




Salud.

La carne recién comprada, aquí veis la diferencia entre ambos tipos de costillas.





La carne la espolvoreamos de tomillo, como indicaba la receta.



La salsa la preparamos con azúcar moreno (cuarto taza), salsa ketchup (media taza), mostaza (media cucharada sopera), mantequilla (2 cucharadas soperas), vinagre (media taza), sal (una pizca), miel (una cucharada sopera), cayena o tabasco. Le echamos además pimentón picante.





Pusimos a cocer las patatas.



Una vez horneadas las costillas, a 160º durante dos horas, una hora de cada lado, con algo de agua en el fondo, ésta era su pinta.



[..] le echamos ahora la salsa con un pincel de cocina y añadimos las patatillas.



Al resultado final le faltó algo de grill, y si queréis saber si estaban jugosas, lo estaban ¡mucho!.