4 dic. 2007

LA GRAN BRASSERIE DE L'ENTRECÔTE

Bueno chicos y chicas amigos del blog, por fin conocimos La Brasserie de l'Entrecôte en Lisboa (Rua do Alecrim, 117/121) Portugal. ¿Por qué 'por fin'? pues porque mi hermano me llevaba insistiendo ya varios años en que fuéramos a Lisboa y de paso conociéramos este sitio, ya que él y mi cuñada estuvieron hace unos tres años por la zona y les encantó. Y efectivamente, tenían razón, este pequeño santuario situado en el precioso barrio de Chiado, muy cerca ya de la Lisboa Alta o Bairro Alto lisbonense es sencillamente fantástico. ¿Queréis saber más? Ahora os cuento los detalles.


Pues mirad, una vez llegados a Lisboa no pudimos aguantar más y fuimos al restaurante la primera noche de nuestra estancia, porque entre otras cosas nos pillaba bien en nuestra ruta y era además la única referencia clara que teníamos en cuanto a la restauración local de Lisboa. Esta vez no preparamos el viaje, y no conocíamos nada más.

Y es curioso porque el sitio es pequeño, pero nada más entrar te encuentras un restaurante que posee en su haber una gran carta de vinos muy seleccionados y variados (mayoritariamente tintos) y lo curioso es que sólo oferta un plato único en su carta. Es decir, te ofrecen decenas de posibilidades para maridar un sólo plato, que ya habréis caído que es un estupendo entrecôte. Además, insisto en esto, la escalera que te llevaba al salón principal era toda una exposición hecha al público de caldos de todas las zonas de Portugal, en homenaje supongo a la larga tradición vitivinícola de este país que, seamos sinceros, tenemos injustamente algo olvidado. Y es que conté seguro unos treinta o cuarenta vinos distintos, una pasada.

Esto fue desde luego lo primero que me llamó la atención, porque el resto era acorde con lo descrito por mi hermano, un sitio bonito dispuesto con mesas y una luz ténue en cada una de ellas que convertían este lugar en un sitio muy acogedor. Para qué más ¿verdad?.


Bueno, pues nada más llegar te sientan muy amablemente y sólo puedes pedir dos tipos de menús, el que lleva carne y ensalada, y el que es vegetariano (con la réplica a la carne seitán) y ensalada. Luego varios postres a la carta. La carne es para todos el mismo corte, creemos que lomo de ternera, pero sea el que sea es una suculencia de la casa que queda en el olvido tras probar su salsa. Esta salsa realmente te lleva al cielo, creo que es lo mejor que pudimos probar en nuestra estancia allí. Complejidad al gusto y un gran sabor. Además, y esto es algo curioso, la franquicia es francesa, y ésta no prepara igual la salsa, en un país y en otro. Al parecer existe una brasserie igual en Madrid (en Claudio Coello, 41) que ahora se llama L'Entrecôte, y su salsa deja mucho que desear en comparación con la de Lisboa, aunque la de Madrid sigue al pie de la letra la misma filosofía que la portuguesa y por tanto de la brasserie francesa.


En Paris, en cambio estuvimos buscando la auténtica Brasserie de l'Entrecôte , es decir, la primera que tuvo la idea de servir un plato único en su carta con vinos regionales. Al parecer lo inventó un tal Paul Gineste de Saurs en 1959. Pero por desgracia no la encontramos. El tío de un amigo nuestro, el cuál regenta un restaurante en la zona, nos advirtió de su cierre no hacía mucho tiempo, pero nos comentó que indudablemente tuvo mucha fama. Creo que ahora esta franquicia está repartida por Francia, pero ya no existe en Paris. Una pena porque podíamos haber probado seguramente algo especial, el origen de los orígenes.

Bueno, vamos a lo que vamos, la idea la verdad es que nos gustó, además el sitio de Lisboa era muy especial, familiar, íntimo y con una atención demasiada cuidada para una clientela que más que ocasional, era seguramente fija. Allí pudimos comprobar que además la rapidez, y la organización eran realmente de un diez. Muchos pros veo yo a esto de servir sólo un plato.


Pues nada, que toda la historia de la velada se resume en lo siguiente. Nos sentaron y nos preguntaron en seguida qué bebíamos. Pedimos crveza Sagres, gran cerveza portuguesa de la que nos surtimos en un Carrefour el último día. Acto seguido nos consultaron cómo queríamos la carne, y poco más. Al momento nos vino el servicio de pan y mantequilla (excelente), y a los pocos minutos una sencilla ensalada que más que variada u original, tenía matices diferentes a las tipicas ensaladas de restaurante. Poseía una salsa con frutos secos, queso, aceite de oliva y cebolla deshidratada que de verdad que nos encantó. Sobra decir que no hacía falta aliñarla, pero sí que su sabor era fuerte y pronunciado.


Al poco vino la carne, la cuál depositaron encima de una velas que además de mantener caliente la bandeja, eran las que iluminaban cada mesa. Nos sirvieron platos muy calientes y nos pusimos a cenar. La carne era ternera cien por cien y los trozos muy tiernos (unos más que otros). La cantidad de carne no era muy abundante pero os aseguro que salimos llenos, aunque de esto ya nos advirtió mi hermano. Estos filetitos cortados en trozos estaban perfectamente oficiados porque estaban en su punto (como pedimos) y totalmente napados con esa salsa secreta y única que entiendo que haya hecho de este sitio un lugar de referencia en la Lisboa moderna.


La salsa además estaba muy caliente, era untuosa, cremosa, sabrosa e increíble, desde luego nos dejó muy satisfechos y no decepcionó en absoluto. Las patatas fritas eran finas y caseras, y podías repetir cuanto quisieras, además estaban crujientes y muy calientes. Una delicia.

Como no, y antes del postre (sobremesa), le preguntamos al camarero el cuál entendía perfectamente el castellano, que de qué estaba hecha la salsa. Recuerdo que esbozó una sonrisa y nos dijo algo así cómo que “..a ti te lo voy a contar”, muy educadamente por supuesto. Nos adelantó eso sí que tenía mucho éxito y que llevaba más de dieciséis especias frescas distintas. Aquí es nada. Pero poco más, eso sí, dedujimos que tenía sospechosamente la cremosidad de la nata, algo de queso suave (posiblemente amantecado), mantequilla y un ligero sabor a plancha probablemente extraído de la preparación de las carnes. Además por la parte superficial de la bandeja estaba ligeramente socarrado por el grill, y era de verdad, un plato redondo.



Luego por último pedimos el postre más emblemático de la casa, la crema de leche tostada. Era muy abundante y estaba soberbia, aunque nos hubiera gustado ver como la quemaban con el soplo, como mi cuñada y mi hermano vieron presencialmente. El sabor tenía ligeras reminiscencias a la crema catalana pero sin color y con el único sabor a leche fresca. También estaba en su punto de azúcar y perfectamente servida como veréis en las fotos.



Pues en fin, que poco más. La verdad es que cenamos muy bien, y muy barato. El menú cuesta muy poco, 17€ por persona (sin bebida), el vegetariano pero con la misma salsa (unos 15€). Creo que repetiríamos sólo por volver a disfrutar de esta deliciosa y compleja salsa que ha hecho de este sitio un lugar muy conocido y de visita obligada en Lisboa.

Creo que si lleváis algo de prisa por hacer turismo, el sitio es ideal. Porque con la celeridad de los camareros y la sencillez de la elección del plato (ya véis que no existe), cenas en tres cuartos de hora, y no hay pérdida alguna de tiempo. A veces pienso que no poder elegir plato, en un restaurante con referencias y en un país extranjero dónde tendrías que pelear con cartas de ingredientes desconocidos, a veces no es una mala opción.


De este tipo de sitios tan especializados quedan pocos, habrá que aprovecharse.

Salud.

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4 comentarios:

  1. muy recomendable...
    Conozco ese sitio desde hace años, y siempre que voy a Lisboa repito.

    Gran descubrimiento.

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  2. Muchas gracias anómino, la verdad es que nos sorprendió muy agradablemente. Quizás es aquí dónde la premisa de 'lo bueno, si breve dos veces bueno' se cumple a rajatabla. Muchas gracias.

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  3. Tuve la mala suerte de leer esta reseña a las 11:30 de la mañana hora argentina,eso quiere decir en mitad de camino entre los mates de la mañana y el almuerzo..."hora de la colación" para los mas estrictos..la cuestión es que después de tan deliciosa descripción mas las suficientes imágenes mi estómago despertó cual oso hambriento luego de la hibernación,genial,clara,exacta descripcíon de la atmósfera de un lugar..los felicito y envidio a partir de hoy por haber degustado ese plato!!,confieso que desconocía sobre la existencia de menúes de un solo plato,más allá de las cartas especializadas a las que estamos acostumbrados..desde ahora investigaré al respecto. Una ves más los felicito por esta cálida descripción de viaje gourmet.Hasta pronto!

    PD:..yo también hubiese pedido la cerveza!!

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  4. Hola anónimo. Nos alegra muchísimo que te haya gustado el reportaje. Tus palabras nos han dado mucha alegría. Saludos desde Madrid.

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