Hola amigos. El fin de semana pasado nos acercamos (después de comer) a un conocido supermercado de Guardamar del Segura (Alicante) el cuál tiene una exposición de verduras a pie de calle muy interesante. Allí vimos de nuevo los alficoz, o pepino fino de Alicante. Es una hortaliza de verano que llama mucho la atención cuando se ve, entre otras cosas por su parecido a una serpiente retorcida o a un gusano gigante. Sobra decir que nunca lo habíamos probado, aunque ya habíamos preguntado en otro supermercado (en La Mata) qué es lo que era. Pero ya por fin, os puedo contar.
El Lunes pasado por fin lo probamos en ensalada, y sinceramente era muy parecido al pepino común que compramos habitualmente. Quizás algo más aromático, pero lo vimos igual de dulce y con la misma textura y cantidad de semillas. Lo curioso es que he leído por ahí que tiene un sabor peculiar, no sé, creo que es bastante inapreciable. También he visto que se come la piel, nosotros no la probamos por evitar lavarlo, aunque probablemente sepa a lo mismo con algo más de rigidez.
El nombre científico de esta verdura es Cucumis melo flexuosus (snake melon), aunque también se le llama Cohombro, pepino fino, alpicoz o pepino/melón serpiente. El alficoz pertenece a la familia de las cucurbitáceas y sobre todo se cultiva por el Levante. No sé seguro si es originaria de África (no he sido capaz de encontrar nada por Internet), lo que sí que sé, es que le va el clima mediterráneo. La temperaturas deben de ser húmedas y templadas, y crecer a pleno sol. Tiene los tallos largos, las hojas redondeadas, las flores pequeñas y de color amarillo. Se recolecta cuando mide entre 1cm y 4 cm de grosor, y según he creído entender, si se deja más tiempo el fruto se endurece. Mucha gente lo relaciona con el melón, aunque se parece mucho más al pepino. Resisten menos el paso del tiempo que los pepinos normales, aunque los dejes en la nevera acaban oscureciendo. Su precio es alrededor del 1'20€ el kilo.
Pues bien, os voy a poner una rica y sencilla receta para hacer con esta planta tan extraña. Os advierto que aunque la foto no es mía, esta receta es ancestral en mi casa. Ya mi abuela la hacía desde joven, y qué duda cabe que es otra forma original de tomar gazpacho, porque se basa en esta famosa receta. Nosotros nunca la hemos hecho en casa, pero en casa de mi madre (y sobre todo en vacaciones) se ha puesto varias veces en verano deleitando a todo el que lo comía. Es un gazpacho rústico, sin batir, con aires extremeños (por el pimentón) y todo el frescor veraniego (tomates coloraos y hierbabuena). Dadle una oportunidad, porque repetiréis.
Estos son los últimos coletazos del verano.
¡Aprovechad!
Salud.














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