18 abr. 2007

EL JUGO DE CARNE DE BUEY BOVRIL

Hola de nuevo. El Sábado celebramos en casa el cumpleaños de mi novia con su familia y se nos ocurrió la idea de hacer un plato que es santo y seña de uno de los mejores restaurantes de cocina creativa de Leganés (Madrid), se trata del Maes de Flandes, y el plato Mil Hojas de Solomillo en su Jugo con Idiazabal y Piquillo.


Pues bien, nos salió muy bien, y eso que sólo era la segunda vez que lo hacíamos aunque en esta ocasión jugábamos con dos bazas importantes, la primera es que íbamos a probarlos con un jugo nuevo que ahora os comentaré, y la segunda la carne, que empleamos un solomillo de primera calidad comprado el día de antes en las tiendas gourmet Montepinos. Oye, una carne excelente y de mucha calidad por sólo 26€ el kilo, ni pensárselo.


En fin, el resultado fue un acierto de todas todas y a la gente les encantó, pero lo que más nos importó es que superamos con creces la primera intentona y eso nos llena enormemente de satisfacción. A nosotros dos también nos encantó ojo, teniendo en cuenta que la elaboración del plato es algo ardua aunque os aseguro que si prestáis atención y lo realizáis tal cuál os lo decimos, no es tan pesado y de verdad que merece la pena chicos.


Pues bien, el jugo con el que la carne ha sido regada en su elaboración procede del famoso y mundialmente conocido concentrado Bovril (parecido al Marmite), concentrado que nos ha impresionado de forma muy positiva ya que nunca habíamos trabajado con él. Lo había visto eso sí en algunas en algunas recetas y en algunos super, pero la verdad es que no tenía ni idea de si merecía la pena usarlo a menudo en nuestra gran cocina mediterránea. Pues para algunas salsas reconozco que no está nada mal.

Foto extraída de www.medianet.ca

Para que os ponga en antecedentes sobre esta salsa, según wikipedia esta marca inglesa proviene de la idea de tener concentrados no perecederos envasados en la despensa, para salsas de comidas, como saborizante de sopas, bebidas, alimento energético y un largo etc. Surgió hace más de 200 años y el nombre Bovril, añade la enciclopedia virtual "[..] como muchas de las marcas registradas de fines del siglo XIX y a principios de siglo XX, viene (parcialmente) del latín, bos (gen. bovis que significa “buey” o “toro/vaca”) la terminación vril proviene del nombre inventado por el escritor de los 70 Bulwer-Lytton que popularizó una novela The Coming Race sobre una raza humanoide subterránea que tenía un control mental, y unas energías devastadoras debido a un líquido que les proporcionaba la energía, y que se denominaba Vril".


¿A que es curioso?, pues la verdad es que sí, sigo, al parecer entre 1870 y 1871 en la guerra contra Alemania, Napoleon III comprobó que sus ejércitos no podían avanzar con los estómagos vacíos, por tanto pidió un millón de latas de carne de vaca para alimentar a sus tropas muertas de hambre. La tarea de proporcionar toda esta carne de vaca fue delegada al escocés John Lawson Johnston.


Según cuentan Gran Bretaña no tenía una cantidad de carne de vaca tan grande como para satisfacer la demanda de Napoleón, y de esta forma Johnston creó un producto conocido como “carne de vaca fluida de Johnston” (que es el Bovril en su primera versión). Ya en el año 1888 existía una gran producción de este concentrado de tal forma que más de 3000 tiendas, pubs, farmacias, etc vendían unidades a patadas, sobre todo en restaurantes, hoteles, guerras y suplicios. Ya en el año 1889 se fundó Bovril Company y el sabor a Buey se hizo muy popular entre medio mundo, al igual que otras salsas y gamas que la compañía saco en los setenta. Leo también por aquí que Bovril poseía ranchos completos en Argentina equivalentes de tamaño a la mitad de Inglaterra, y como no mantenía cerca 1.500.000 de cabezas de ganado.


Como dato curioso os diré que en noviembre de 2004 los fabricantes de Unilever anunciaron que la composición de Bovril iba a cambiar de la carne de vaca, al extracto de levadura, con la esperanza de eliminar cualquier riesgo sobre el mal de las vacas locas (Encefalopatía espongiforme bovina), y así, obtener un producto que puedan usar vegetarianos y/o veganos. Pues bien, se hicieron pruebas de sabor a un rango muy amplio de personas y un 10% no notaron ninguna diferencia en gusto, el 40% prefirieron la original y el 50% prefirieron el producto nuevo. Se abrían nuevos mercados con estas conclusiones (musulmanes, orientales etc). "La retirada de la carne de vaca en 2004 no fue muy crítica aunque había mucha gente que se quejó de que la nueva variante no era lo mismo. Se presionó a Unilever para que sacara de nuevo el producto original. Finalmente el extracto de la carne de vaca fue reintroducido eventualmente como ingrediente dominante de Bovril en 2006, después de que la Unión Europea levantase su prohibición a los productos de la carne de vaca de Gran Bretaña."
En fin, que quería que lo supiérais, para así, saber de esto del Trade Mark algo más. Pues bien, lo compramos hace un mes en el Alcampo y no lo abrimos hasta este día.


Bueno, la forma de usarlo consiste en que puse a reducir dos cucharadas soperas de PX (Pedro Ximénez) durante 20 minutos a fuego suave en un cazo, y una vez reducidas añadí otras dos cucharadas (pero de café) de este maravilloso concentrado. Añadí un poco de mantequilla (1 cucharada sopera) y cebollino seco picado. Dejé que redujera otros veinte minutos. Lo aparté del fuego y la salsa quedó estupenda.


En cuanto al solomillo, freímos las lonchas (finitas las cuáles nos partió el carnicero a modo dos veces el grosor empleado en un carpaccio) vuelta y vuelta y sin sal a fuego fuerte, los íbamos dejando en un recipiente algo hondo y ancho tal cómo un plato de horno, y unos separados de otros. Al acabar de hacer todos echamos la salsa en dicho recipiente para que mojara un poco la carne mientras nos poníamos sincronizadamente a cortar el queso curado (el que queráis) en lonchas (o triángulos), y a asar (confitar) los pimientos del piquillo (los usamos bicolores, el bote 1,60€ en Alcampo) uno a uno, con un poco de azúcar.



Una vez que teníamos todos los ingredientes por separado hechos, los mil hojas los fuimos montando sobre un plato de horno sin salsa. Un filete de solomillo escurridito, con un piquillo, otro filete, el queso y otro filete, así con todos. Una vez hechos (lo veis en las fotos) dejamos el plato tapado en papel albal hasta media hora antes de cenar, el cuál, horneamos a fuego suave (150º) durante 10 minutos y sin echar nunca salsa, porque entre otras cosas, algo de caldo sueltan con el calor. La salsa la pusimos en una salsera.


A parte hice de guarnición unas cebollas francesas (si queréis mejor chalotas, perfecto) rehogadas con dátiles, pasas y vino blanco durante unas cuatro horas al mínimo en un cazo (removiendo de vez en cuando), y unas patatas paja que hicimos con la mandolina y en una freidora. Patatas paja que no usamos en un bacalao dourada que finalmente no hicimos, por que entre otras cosas había mucha cena.


Yo sólo os digo que el plato impacta y entre dos, disfrutáis haciéndolo.

Abriros un vinito y se os hará más corto.

Salud.

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2 comentarios:

  1. Interesantísimo lo que cuentas en esta entrada, ya te he comentado que conocía la salsa desde hace, yo qué sé... 30 años? un montón, pero desconocía todo lo que has contado y como no es muy habitual en mi dieta, pero oye, a mí también me encanta. No me ha quedado muy claro, al final, si la fórmula es la original, se supone que sigue siendo carne? y lo del vril...?? qué miedo!!, por un momento me he transportado al mundo feliz de Huxley y las pastillas de soma, eggsssss jajajajj

    Bueno, en serio, a pesar de que me encanta un toquecito en el lomo, siempre me ha parecido algo artificial, pero leyéndote empiezo a tener mis dudas, a ti te parece más aconsejable que las pastillas de concentrado? Igual puedo quitar definitivamente las pastillas de mi sopa de cebolla y sustituirla por el bovril, yo creo que me gustaría hasta más :-)

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  2. No lo hagas Maduixa, con el tiempo creemos haberle sacado matices a la salsa y el bovril es ideal para potenciar el gusto de carnes y de sus guarniciones cuando acompañan a éstas pero para otros platos o ingredientes más insulsos creo que le va mejor otros concentrados con menos sabor a carne. la sopa de cebolla puede estar en el límite, pero yo seguiría con la fórmula que empleas. Un saludo

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