La espelta es una variedad de trigo que pertenece a los hexaploides (familia de 42 cromosomas), la cuál proviene de la escanda silvestre (triticum dicoccoides Kór.) por lo que por definición es considerada también escanda. La palabra «trigo» proviene del vocablo latino triticum, que significa ‘quebrado’, ‘triturado’ o ‘trillado’, haciendo referencia a la actividad que se debe realizar para separar el grano de trigo de la cascarilla que lo recubre.
La semilla se cultiva desde hace unos 7.000 años a.c. y es considerada la variedad inicial de todas las variedades de trigo actuales. Algunos dicen que esta maravilla surgió del cruzamiento natural por hibridación entre triticum boeticum Boiss y posiblemente la aegilops speltoides Taush, presentes en el próximo oriente y documentados desde hace unos 7 milenios (ya se ha visto en yacimientos arqueológicos de Iraq, Israel y Turquía), pero no es del todo seguro. Lo que sí es seguro es que la expansión por el Mediterráneo fue muy rápida, y en la Península Ibérica fue explotada desde los mismos inicios de la agricultura hace ya casi unos 5 milenios. Leo por aquí que ya en el antiguo Egipto como en China se usaba como alimento o como ingrediente para hacer cerveza, aunque como harina y en pan lo comía sólo la aristocracia (el pueblo lo comía de centeno).
Según el diario digital asturiano La Nueva España, Nicolai Ivanovich Vavilov, uno de los principales biólogos genetistas del siglo XX (nacido en Moscú en 1887), realizó un viaje de estudio por Asturias en 1927 donde descubrió que esta región era el único lugar de España en el que se conservaba el cultivo de una escanda cuyo origen es todavía un misterio sin resolver. La escanda había sido aislada en las montañas de Baviera, Tirol y Austria pero la escanda asturiana era diferente pues no es un trigo de invierno como aquél, sino sólo de verano.
Ivanovich miraba todo con mucha curiosidad y cuando llegó a Asturias en la época de la cosecha y para su sorpresa constató que no se cosechaba con hoces o guadañas, sino usando antiguas desgranadoras por las que se quita el grano y se echa en cestas. "Durante mis viajes por cerca de 60 países ni una sola vez tuve la oportunidad de observar ese modo de cosechar. Sólo conozco un método similar, en las montañas de Georgia occidental, en Lechjumi, donde se descubrió un grupo importante de trigo endémico que incluye una especie particular genéticamente muy cercana a la escanda".
Pues sí que es un misterio, según un artículo muy interesante en Internet dice "En España, y concretamente en Asturias hay al menos una decena de variedades: la escanda roja (de grano rojo y excelente calidad panadera); la azulada de Grado (de ciclo intermedio, grano rojo y poco ahijamiento); la negra (de espiga negra vellosa y grano color rojo); la de Somiedo (grano color rojo oscuro, y peor calidad panadera); la escanda blanca o de la abundancia, etcétera. Todas ellas, de la especie Triticum spelta. Simultáneamente se llaman escandas en Asturias a la povia de Malvedo, la povia roja, la «escanda de la abundancia» y otras, encuadradas en la especie Triticum dicoccum. El cultivo de la escanda merece una especial mención en los concejos de Grado, Belmonte, Somiedo, Proaza, Yernes y Tameza y zonas limítrofes, al igual que algunas parroquias de Salas y Tineo, donde conservan este cereal tradicional y de verdadero interés etnológico". Si queréis más información podéis visitas el Museo Etnográfico del Ayuntamiento de Grado (Teléfono 985753532).
La espelta por lo general, es un trigo de espiga aplanada cuyos frutos están adheridos a la cascarilla y tienen un color tostado claro, aunque actualmente hay sólo dos variedades, la de grano pequeño (triticum monococcum) cultivada en zonas secas y montañosas y de grano grande (triticum spelta) adaptada a climas duros, húmedos y fríos. En su etapa adulta soporta bien los fríos y las sequías y curiosamente es muy resistente a las plagas, pero... entonces te preguntarás., ¿por qué no se ha plantado este cereal de forma masiva toda la vida? pues muy sencillo, es menos productivo que el que comemos habitualmente. De todos modos, por si a alguno le suena más, en algunos sitios el trigo más que espelta o escanda se le conoce como trigo verde y en muchas otros lugares como trigo salvaje.
El caso más claro, común y popular de estos últimos 20 años han sido los tomates. La gente demandaba otro tipo de calidad, siempre escuchábamos 'con los tomates que me comía yo hace años...'. La gente quería un producto que mejorara un plato, o que degustado sólo se pudiera comer a gusto y que no añadiera a un ensalada sólamente color.
Todavía recuerdo hace mucho tiempo que en un restaurante de comida rápida español (que todavía existe y que no quiero nombrar), al pedir mi antiguo compañero (Fernando) y yo una ensalada mixta, recuerdo que todos sus ingredientes nos sabían igual, es decir, no nos sabían a nada, sólo a agua, la lechuga iceberg, el tomate, el pimiento, la cebolla (que a todo esto sólo picaba) eran de vergüenza, me pregunté ya hace casi 10 años, Dios mío, ¿esto es lo que vamos a comer ya para siempre?. Me acuerdo perfectamente de esta pequeña gran anécdota.
En fin, volviendo al tema de la espelta, la hemos comprado en casa de mi madre, bueno la ha comprado mi hermano, tengo que pasarme por allí y probarla, porque no sé ni a qué sabe ni que tacto tiene, creo que me dijo que había comprado harina, pero en fin, ya os contaré.
Por último y sobre este cereal existe mucha información en Internet, sobre todo acerca de utilidades y recetas, desde pastas italianas hechas de espelta, pasando por copos de desayuno, harinas, panes de molde, panes rústicos, biscotes, bollos, cremas, pasteles hasta tortitas mexicanas o sémolas hechas del mismo ingrediente, hasta lomás curioso que he visto, almohadas de lujo rellenas de cáscara de espelta (57€ una almohada pequeña e individual).
Bueno, pues esto es todo amigos, para acabar sólo os quiero informarque el precio por una bolsa de harina de espelta parece que es unos 6€ el kilo, aunque he oído que recomiendan que se mezcle con harina normal, ya veremos.
«El hombre primero quiso comer para sobrevivir, luego quiso comer bien e incorporó la gastronomía a su mundo cultural. Ahora, además, quiere comer salud» de Francisco Grande Covián.


































































