Llegó el
17 de
Marzo, día de
San Patricio (Saint Patrick's day). Aunque se trata de una festividad totalmente ajena a nuestras tradiciones, qué duda cabe que poco a poco se va dejando querer en nuestro país. Y es que muchos de nosotros en estos últimos
25 años, que es cuando más o menos se celebra en muchas cervecerías irlandesas por aquí, hemos tenido alguna experiencia divertida con esta festividad ya sea por que uno sea asiduo a dichos lugares de culto de nuestros barrios, o por tener familia o amigos de nacionalidad anglosajona. El caso es que poco a poco está entrando en nuestras vidas y ya muchos adolescentes, y no tan adolescentes, lo celebran como si fuera nuestro al igual que ocurre con otras fechas como
Halloween por ejemplo. Y es que nos guste o no el día de
San Patricio se ha convertido con los años en una fiesta muy mediática, hoy no habrá televisión, radio o prensa que no emita esta noticia y saque imágenes de las celebraciones y desfiles por medio mundo, además es cada vez más popular, quizás porque guste mucho que a veces peque de extravagante por querer convertir o iluminar todo en verde (mirar
La Cibeles en Madrid anoche), o lo más lógico, porque detrás de esto la gente se reuna, se beba cerveza, se escuche buena música... pero vamos, los que hemos vivido ya algunas citas con esta fiesta, sabemos que se la quiere por lo divertida que es. Si queréis conocer el origen de la festividad del patrón irlandés, que además no es oficial ni en su país, la gran
Yolanda editora del blog de
Cocido de Sopa, y una gran enamorada de
Irlanda, la explica perfectamente
aquí.
Y por todos aquellos buenos momentos, o por los que vamos a tener hoy :), hace unos días se nos ocurrió rendirle un modesto homenaje en el
blog con un plato que nada tiene que ver con
Irlanda pero que por su color, bien podría instaurarse como crema oficial de esta fiesta :). Se nos ocurrió hacer una
crema de espinacas frescas diferente, por un lado sin sobrecocerlas demasiado, y por otro lado siguiendo las premisas del mítico plato de las
espinacas con bechamel que todos hemos comido en nuestras casas y del que somos auténticos fans, y que ya os enseñamos cómo hacerlo de forma express en el blog. Al final quedamos sorprendidos, una
crema deliciosa y bien sencilla con ese colorido verde que perseguíamos, un verde vivo que hará las delicias de adultos, de niños o de. No os la podéis perder porque además de ser una crema muy sana y digestiva, sabe a
espinacas con bechamel de verdad.