Aparecemos brevemente por aquí para despedir a una de las amistades más importantes en nuestra familia y que por desgracia nos dejó el sábado pasado. Su nombre es
Lucio y tanto él como su familia han sido muy importantes para nosotros tras una larga amistad de más de
50 años. El matrimonio que formaban él y
María era sin duda una de las tres puntas del tridente que conformaba el más selecto elenco de amistades de mis padres siendo además parte fundamental de todas aquellas maravillosas historias acontecidas en
Almuñécar desde los años
60 y que forman parte de todos nosotros, sin ellas, os lo hemos dicho repetidas veces, el
blog (por ejemplo) no hubiera surgido nunca.
Playa Calabajío (1968)
No le hubiera dedicado unas palabras en el
blog si no fuera porque tengo la gran suerte de que
Lucio me ha tenido siempre un grandísimo afecto y, si echo la memoria atrás, rescato decenas de momentos entrañables. Y no sólo al lado de mis padres, y en concreto al lado de mi padre al que quería con locura, también recuerdo varias charlas que tuvo conmigo sobre aquellas primeras compras de
vino que hacía cuando empecé a trabajar allá por el año
95. Recuerdo de aquellas conversaciones datos, añadas, experiencias que él compartía y por supuesto aquellas broncas graciosísimas que le echaba a mi padre (su '
Von Heribert') por querer meterle en el mundillo de
vino y no ser capaz.
Lucio sentía una gran pasión por la cultura del
vino, de hecho durante una temporada estuvimos comprando
vino en el mismo sitio gracias a sus consejos, aquella pequeña tienda estaba en
Beatríz de Bobadilla. Sin duda fue uno de mis primeros mentores en el mundo del
vino.
Además de esto, por supuesto, pequeños detalles que nunca se me olvidarán. Me viene ahora a la memoria cuando en aquellos largos veranos yo hacía alguna de las mías y de repente aparecía él en nuestra casa con su cigarro en mano, sus gafas oscuras y semblante serio y calmaba a mis padres con su talante tan particular '
A ver... en fin,...sinceramente creo que el muchacho ha hecho una trastada como hemos hecho todos, caray Heribert, ¿tú no hacías trastadas cuando eras un crío? ' y mi padre todo serio le decía
'perdona Lucio... yo de lo bueno que era parecía atontao' , y decía él 'venga Heribert, que no... no me lo creo hombre... que todos hemos sido críos y hemos hecho trastadas, te digo que no te acuerdas... pero bueno, que el chico no lo ha hecho con mala intención en fin... ¿a qué sí? seguro que os pide ahora perdón y todo queda zanjado... y ¡venga! ¡venga! que se nos echa el tiempo encima'. Yo veía a mi padre calmado y sonriendo y claro, llegaban mis disculpas :).
O recuerdo también ya en
Madrid, en aquellas tardes en familia en donde salían a relucir las historias y andanzas de los viajes a la playa, que siempre salía a relucir cosas que él decía o hacía con ese humor inteligente y culto que siempre te contagiaba, con esas reflexiones y anécdotas que él contaba dónde se notaba cómo disfrutaba de la vida. Si hasta en las películas de
super 8 que tenemos por casa se percibía esa energía positiva, aquellos primeros planos de la playa del
Calabajío, de aquella época dorada dónde sólo unas pocas familias ocupaban aquel paraje salvaje.
Gracias
Lucio por ser una de las piezas fundamentales de aquellos largos veranos de los que tantos momentos especiales nos llevamos sin ocurrir realmente nada. Gracias de verdad por todo esto y por ser ese gran luchador que has demostrado ser durante todos estos últimos años y que sepas que por aquí, además de tu adorable familia, muchos te tendremos muy presente, mucho más de lo que imaginas.
Sobra decirte que la próxima vez que abra un buen
vino, brindaré por ti...