Hace un tiempo os mostramos una
sopa de pimientos morrones asados,
pasta,
huevo y
costrones de
pan que adaptamos de una receta de un libro de gastronomía de
Granada y que nos pareció sencillamente soberbia (mirar
aquí). Pues bien, basándonos en aquella idea hemos preparado unos
judiones de la Granja (
phaseolus coccineus) que nos regalaron mis suegros y que con estos ingredientes y el
caldo de jamón ibérico del
Lunes nos parecieron soberbios. El único misterio de la receta no es otro que tener paciencia porque esta
alubia gigante tarda un buen rato en cocerse, nosotros las tuvimos más de
4 horas al chup-chup, y después de
24 horas de remojo, que se dice pronto. Según hemos leído en
olla a presión tardan 1 hora más o menos en cocer, y en
olla rápida media hora, pero no lo hemos probado nunca así que no os lo podemos corrroborar. El caso es que estos tiempos tan largos no se deben a que sea una
alubia dura o basta, todo lo contrario, una vez cocidas son manteca pura, pero es que estos ejemplares que preparamos eran grandes, muy grandes.
Dicen que su origen está relacionado con la construcción del famoso palacio de
La Granja. Parece que fueron los jardineros franceses en el
siglo XVIII los que introdujeron unas
judías procedentes de sudamérica y cuyo atractivo era únicamente su gran tamaño. El objeto de su siembra fue que sirvieran de forraje para el ganado, y así estuvo utilizándose durante varios lustros. Con los años y la progresiva selección del
judión, éste empezó un proceso de aclarado que hizo que fuera mucho más atractivo para el hombre, porque leemos que estas legumbres tuvieron primeramente un color morado negruzco, pasando con el tiempo por un morado claro con pintas negras, un morado suave, hasta que empezó a adquirir las características actuales. A partir de este momento, no sólo existía el núcleo de
San Ildefonso, dónde por otro lado aún existe la mayor concentración de huertos dedicados al
judión, si no que pasó a extenderse a las vegas del
Eresma y
Pirón. Por último añadir que se achaca a
Cándido el comienzo del uso culinario de la misma.
Pues vamos con la receta, sólo se necesita tener
pimientos asados previamente hechos y el
caldo de
jamón que os mostramos
aquí. Para
2-3 personas
200gr de
judiones (sin hidratar),
500ml de
caldo de jamón,
1 cebolla hermosa,
1 cucharada de carne de
pimiento choricero,
1 tazón de
pimientos morrones con su jugo de asar,
2 tomates medianos,
130gr de
chorizo para guisar, un poco de picante (usamos de nuevo
merquén),
pimienta negra,
aceite de oliva virgen extra (
AOVE) y
agua. Veréis que no vamos a usar
sal en todo el proceso, en la foto está de adorno.
Aquí las
alubias en remojo, siempre en
agua fresca y sin
sal. Recordar,
24 horas previas al cocinado.
Las colocaremos en una cazuela sin el
agua de remojo.
Añadiremos un poco de
agua limpia para arrancar la cocción, que sobrepase dos dedos la
legumbre, y por supuesto sin
sal.
Una vez las hayamos asustado con más
agua fresca esperaremos a que vuelva a hervir. Hacerlo a fuego bajo, aunque tarde más.
Aquí el
caldo de jamón descongelado, con la capa de
aceite por encima, facilísima de quitar con una cucharita, y más fácil aún a media descongelación.
Cuando hierva echaremos el
caldo de jamón del tiempo.
Algunos se preguntarán el motivo real del 'asustado' de las
alubias, es curioso sí. La verdad es que hay varias teorías al respecto, la primera es heredada de los pueblos, y en concreto de los asturianos que es por todos sabido que asustan la
fabada con
agua fría al principio de la cocción. Pues la razón es muy simple, al parecer se hacía para evitar que el
agua rompiera a cocer de golpe por estar el
caldero sobre llama viva, por tanto se le iba añadiendo varios vasos de
agua fría para que 'templara' el hervor y no éste no fuera agresivo y no desfigurara la
legumbre. Otra teoría que hemos oído y que tiene su sentido, es que es positivo para la piel de la
legumbre, y que esto se hace para contraer y dilatar la piel poco a poco, de manera que al engordar la alubia con la hidratación, la piel está preparada para el aumento de volumen. ¿Cuál es la correcta? ¿falta alguna más? ¿son realmente necesarias?.
También, hay gente que tira el primer
agua de las
fabes y de este tipo de
judiones, dicen que se eliminan las sustancias flatulentas y además es un 'asustado' (mas bien 'pasmado') muy válido.
A lo que vamos, finalmente tenemos que dejar de líquido
3 dedos por encima de los
judiones, ya que cuando tapemos la
cazuela ésta cocerá tranquilamente durante toda la mañana, y esto consume mucho
vapor, y por tanto
agua.
A falta de una hora de estar totalmente tiernas empezaremos a realizar su aderezo. Aquí os mostramos todos los ingredientes, lo más importante, el
tomate rallado, la
cebolla picada y una
sartén para empezar su rehogado. Todo este proceso tampoco llevará
sal.
Allá que vamos, rehogaremos la
cebolla con 3 cucharadas de
aceite de oliva (no más), y una vez ésta esté transparente, echaremos el
merquén (
cayena en su defecto, y si se quiere), la
pimienta y las hojas del
perejil .
Una vez integrado rehogaremos la carne del
pimiento choricero (brevemente).
Y por último, echaremos el
tomate.
Cuando se haya rehogado bien, unos
10 minutos a fuego medio, echaremos los
pimientos y su
caldo. Mezclaremos bien y esperaremos que hierva (importante).
Como veis a los
judiones aún les faltaba aún un ratito de cocción y después de tanto tiempo necesitaban algo más de líquido, así que este sofrito le viene de miedo. Si las
alubias las probais y os parecen sabrosas podéis rebañar el rehogado con mitad de
caldo mitad
agua y antes de echarlo en la
cazuela llevarlo a calentar.
¡Adentro que va!, hacerlo con cuidado ojo, meneando la
cazuela para integrar todos los ingredientes ¡prohibidas las cucharas!.
Lo dejaremos cocer durante media hora más o menos, junto con las rodajas de
chorizo.
Al final, apagamos y dejamos reposar el guiso unos
15 minutos tapado (esto es bueno, muy bueno). Acto seguido se puede desgrasar, pero antes de hacerlo que sepáis que el exceso de grasa es debido al
aceite de oliva del asado de los
pimientos morrones. Nosotros no obstante lo hicimos con un cucharón.
Listas para comer.
La verdad es que con una buena
ensalada, es un plato único muy completo.
Y se quiere llevar en
tupper, también.
Salud.