Ensaladas y gazpachos

Tenemos muchas recetas de ensaladas de pasta, de lechugas, de legumbres también sopas frías como salmorejos y gazpachos de varios tipos. No os podéis perder nuestras propuestas para este verano. ¡Pincha en la imagen!.

Helados

Consulta nuestro modesto repertorio de helados que año tras año vamos aumentando, y que cada vez estamos más convencidos que los helados hechos en casa son los mejores que uno se puede llevar a la boca, y no sólo por la selección personal de ingredientes, sino por su sabor ¡no os los perdáis! ¡Pincha en la imagen!.

Cremas de verduras

Ricas cremas de verduras para elaborar en estos meses de frío, para que disfrutéis con los vuestros de unos primeros platos muy sencillos, vitaminizados, mineralizados y muy nutritivos que os saquen de más de un apuro. ¡Pincha en la imagen!.

Sopas

Echar un vistazo a las sopas que tenemos en el blog para que hoy mismo las hagáis en casa, reconstituyentes y con una inmediatez sorprendente ya que todas ellas son muy fáciles de hacer. Ideales para las cenas y para que os saquen del apuro en un primer plato. ¡No os las perdáis! ¡Pincha en la imagen!.. ¡Pincha en la imagen!.

Masas y panes

Hogazas, panes de molde, barras de pan, panecillos, masas de pizza, focaccias el mundo de las masas nos apasiona y aunque no tengamos las habilidades y técnicas de los panaderos de verdad, con el tiempo vamos perfeccionando esta maravillosa técnica de hacer pan en casa. ¡Pincha en la imagen!.

Restaurantes y bares

Restaurantes, bares, chiringuitos, nos encanta contaros cosas de los sitios a los que vamos, decidimos hace tiempo hablaros solamente de los sitios que más nos han gustado intentando siempre hacer una crítica constructiva de todos ellos. ¡Pincha en la imagen!.

Nuestra selección de productos comerciales

Analizamos los productos gastronómicos comerciales que más nos gustan, también productos que nos envían empresas y particulares aunque este tipo de colaboración os la indicamos a pie de artículo. ¡Pincha en la imagen!

Nuestros viajes

Crónicas de nuestros viajes nacionales e internacionales para todos los que queréis tomar nota de algún testimonio de nuestra experiencia particular. Intentamos siempre afrontar los artículos desde el punto de vista culinario, aunque nunca falta una breve descripción del lugar a donde vamos. ¡Pincha en la imagen!.

Aguas minerales

Las aguas minerales siempre nos han llamado la atención, nos gusta probar las aguas minerales de cualquier parte del mundo, independientemente de modas y tendencias, y sacamos nuestras conclusiones en una sección independiente en el blog. ¡Pincha en la imagen!.

Patatas fritas

Las patatas fritas de bolsa son desde siempre nuestra perdición, desde que tenemos el blog nos encanta probar marcas nuevas y aunque las que más nos gustan son las patatas fritas tradicionales, somos muy abiertos de mente y probamos de todo tipo de snack. ¡Pincha en la imagen!.

Aceites de oliva

Normalmente probamos aceites de oliva virgen extra de todas las procedencias y variedades, es otras de nuestras pasiones desde hace muchos años y siempre os mostramos las fichas de los aceites que más nos gustan. ¿Decidirnos por uno en concreto?. Imposible, menuda calidad hay ahí fuera. ¡Pincha en la imagen!.

Repostería

Las recetas dulces que os mostramos en el blog son una selección de las que mas nos han gustado en casa, los que nos conocéis sabéis que no somos muy dados a la repostería pero tenemos claro que existen dulces inolvidables que tenían que tener hueco en nuestro blog. ¡Pincha en la imagen!.

30 abril 2010

SOLOMILLO DE CERDO WELLINGTON / FILET DE PORC EN CROÛTE

Todos los que pasáis por este blog conocéis a Begoña de "Las Recetas de Marichu y las mías". Ya os hemos contado cosas del mismo en repetidas ocasiones, pero para los más despistados os contamos que Begoña es una bilbaína que junto a su familia están afincados en Nerja (Málaga), y es una apasionada patente de la cocina que hace dos años se quiso meter en el mundo de los blogs por una inquietud que a todos nos sonará, y era compartir las recetas de su madre Marichu, recetas que a su vez fueron heredadas de su abuela (Doña María). Pues en este tiempo Begoña ha creado uno de los recetarios más completos que conozcamos por la red. ¡Si es que esta mujer toca todos los palos!, practica cocina tradicional y moderna, española y extranjera, repostería de todo tipo, con decenas de galletas, tartas, helados, cupcakes, bizcochos, puddings, o luego salsas, cremas, muchos tipos de cortes de carne, pescados, casquería, hace conservas, helados, panes, retos... De verdad que si no la conocíais pasaros y fijaros en su recetario, ¡es digno de ver!. Además, una cosa muy curiosa y original de su página, es que a veces abrimos su blog y decimos '¡toma ya! otra megareceta...' y luego un '¡oh!' por supuesto, y es que de repente te publica en un mismo artículo 3 ó 4 recetas; es desde luego una trabajadora nata y si no, mirar la receta que os traemos hoy. ¡Ah! por favor mirar este post extraído de su web, es sólo para que os hagáis una idea sólo de la gran organización que tiene, es sencillamente única.


Pues vamos con esta receta que vimos en su blog, el solomillo wellington o filet de porc en croûte, un receta que nosotros hemos adaptado del filet de boeuf en croûte o solomillo wellignton pero en una versión con solomillo de cerdo (ella también lo hace así). Ambas denominaciones sobre este plato son muy similares, pero cada una es de distinta nacionalidad y cambia en algunos matices. La primera francesa (que es más antigua), y la segunda inglesa. Como su origen es algo incierto, vamos a decir que es un plato originario de Francia, y se sabe que lo popularizó Sir Arthur Wellesley, el primer Duque de Wellington. Cuentan que le puso este nombre para fastidiar a los franceses y lo servía en sus reuniones con invitados, así que en vez de llamarle filet de boeuf en croûte, le puso su nombre.


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29 abril 2010

ACEITE DE OLIVA VIRGEN EXTRA ARBEQUINA PLÉTORA

Hace unas semanas probamos un aceite de oliva virgen extra manchego apartado de las denominaciones de origen habituales de esta comunidad autónoma, es decir, la de Campo de Montiel, la de Campo de Calatrava, la de Montes de Toledo (aunque el aceite pertenece a esta zona geográfica protegida), la de Montes de Alcaraz o por último a la de La Alcarria, y nuestro dictamen a modo de resumen, y siempre dentro de nuestra liviana experiencia sobre cata de aceites, fue altamente positivo. Se trata del aceite de oliva virgen extra Plétora, un aceite de Arbequina producido y envasado en Malagón Ciudad Real, y que sigue la estela de calidad del aceite de oliva Zaitum, aceite propiedad de la misma cooperativa y que ya os mostramos en el blog hace ya algún tiempo.


A diferencia de aquél, Plétora es un aceite monovarietal de la tan de moda variedad Arbequina, destacando sus características organolépticas innatas y un bouquet excelente. No hemos encontrado apenas opiniones de este monovarietal en la red ya que es una aceite joven que lleva poco tiempo en el mercado, así que vamos a ser quizás pioneros y nos vamos a guiar sólo y exclusivamente por nuestros sentidos. Para empezar comentaros que éste viene envasado en botellas pequeñas de cristal transparente invitando a ver un aceite limpio y de color verde dorado. En nariz es muy frutado, y en boca es bastante redondo debido en gran parte a la variedad de esta aceituna. Como pros es muy equilibrado, con notas complejas a grama y reminiscencias a tomatera, como contra es que hemos probado algunos parecidos, pero esto no le exime de ser un gran aceite.

Foto propiedad de Aceites Malagón S.A.

En cuanto a sus características sensoriales gustativas, empezaremos con el amargo, aquí le calificamos como moderado, parámetro éste que siempre os contamos que es uno de los más relevantes en el sabor final del aceite. El dulzor en este caso es apreciable, un aceite dulce sabréis que es un aceite producido con aceitunas que van desde el punto de maduración hasta un madurado en rama más prolongado, y según hemos leído suelen ser aceites con unas características muy variables, de todas formas no podemos juzgar esta característica porque no hemos probado muchos aceites de oliva virgen extra con un dulzor destacable. Bueno, vamos con el picante, en este aceite creemos que es medio-bajo, y que junto con el amargor moderado define ese equilibrio que os indicábamos, nos encanta que estas dos características vayan siempre en armonía.


Su acidez es menor de 0,2º, y su precio es de menos de 2€ la botella de 250ml y lo podéis adquirir aquí. Creemos sinceramente que es un precio buenísimo teniendo en cuenta que la partida de aceites de esta variedad arbequina es limitadísima, y de una calidad muy alta, de ahí que esta empresa coniguiera la certificación ISO 9001 en el 2008.

Según la modesta web de Aceites Malagón, produce fundamentalmente aceite en su mayor parte de la famosa DO Montes de Toledo, aunque también ofrece una variedad de productos muy interesante como una original gama de aceites de oliva aromatizados, vinagres especiales y lo más curioso de todo, bonito del Norte en aceite de oliva virgen extra, esto es algo que deberían de contar más extensivamente ya que es algo muy original.

Foto propiedad de Aceites Malagón S.A.

Y de entre los vinagres destacamos el vinagre de azafrán, vinagre que no hemos probado pero que reconocemos que debe de ser un abanderado dentro de sus ventas, por ser parte de la oferta culinaria manchega, el vinagre de champagne y el vinagre kalamata, un vinagre antiquísimo que al parecer se ha producido en toda la vertiente mediterránea suponemos que cerca a Grecia, y que tenemos mucha curiosidad por probar. Nosotros lo que hemos probado son las aceitunas kalamata, de otra marca claro.


En definitiva, un aceite de oliva manchego con mucha calidad, que podréis adquirir por su página web, y que os recomendamos sinceramente como una compra maestra.

Foto propiedad de Aceites Malagón S.A.



Salud.

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28 abril 2010

LA ESCUDELLA I CARN D'OLLA (PARTE I - HISTORIA Y PREVIO)

La escudella i carn d'olla catalana era uno de los grandes platos pendientes en nuestra casa. Nunca la habíamos probado y por consiguiente preparado, y es que os imaginaréis que por Madrid y en nuestra casa se ha impuesto desde que tenemos uso de razón el clásico cocido madrileño. Pero teníamos muchas ganas de probarlo porque sabíamos que éste puchero es una exquisitez dentro y fuera de Cataluña, sólo hay que comprobar todas las virtudes de un plato del que absolutamente todas las personas que lo han probado, no sólo de nuestro entorno si no de toda la blogosfera, dicen que es un manjar de dioses. Así que teníamos que ponernos manos a la obra y prepararlo y bueno, aquí lo tenéis. Y antes de empezaros a contar cosas sobre este grande de la cocina catalana, agradecer todo el apoyo recibido por Anna, dueña del maravilloso blog de Buenas Migas, que nos repasó la lista de los ingredientes y algunas puntualizaciones más, y a Cuchillero, que fue la persona que quizás más nos 'picara' con ponernos a ello advirtiéndonos de diferencias de este cocido con respecto al resto de pucheros nacionales. Pues nada, que en dos entregas os contaremos lo que hemos podido recopilar de su historia, y por supuesto enseñaros cómo prepararlo. Como fue nuestra primera vez sabemos que algo se nos habrá olvidado, así que cualquier cosa que hiciéramos mal no dudéis en decírnoslo porque lo corregiremos encantados para la próxima vez.


Pues vamos a ello. Os podemos adelantar que al probarlo tuvimos que abrir la mente en cierto modo, ya que saboreamos nuevos matices y probamos nuevas viandas en un mismo formato que nuestro cocido, aunque queremos dejaros claro que el plato es bastante parecido, y también similar al resto de cocidos dispersos por toda nuestra geografía. Pero insistimos en lo que os contábamos antes, rompíamos algunos moldes muy arraigados con el condumio madrileño, por ejemplo, y aunque a muchos les parezca una tontería, echamos en falta el chorizo. Pero no pasa nada, es sólo a lo que estamos acostumbrados, y aunque el plato carecía de este regusto propio embutido su sabor era fabuloso y se obtenían otros marices maravillosos. Creo que estaréis de acuerdo con nosotros (y ya acabamos esta introducción) que en la variedad está el gusto y realmente la escudella i carn d'olla nos ha encantado. ¿Cuál es entonces el resultado de nuestra primera vez? muy positivo, aunque tendríamos que hacerlo más veces para empezar a equipararlo en elogios al nuestro, que repetimos es el con el que hemos crecido y además es uno de nuestros platos favoritos. Y no hay que alarmarse, esto es normal, y en estos posts vamos a intentar transmitiros todas y cada una de las sensaciones que tuvimos al degustarlo, y así contrastarlas con todos los que por otro lado, habéis crecido con este plato. Y por supuesto descubrírselo a quién no lo conoce. Esta es la idea.


Un poco de historia. El nombre de escudella no hace referencia al cocido completo catalán con sus verduras, legumbres y carnes, se trata de la denominación que se le otorga sólo a la sopa. Esto nos lo aclaró Cuchillero en un comentario a finales del año pasado, el cuál, atentó contra nuestra más absoluta ignorancia y esto se lo agradecemos. Aunque a nuestro favor tenemos que decir que por aquí y desde siempre, se le ha denominado erróneamente a este cocido escudella. Pues bien, la traducción al castellano de escudella no es exactamente sopa, escudella es el "cuenco de barro en forma de casquete esférico donde se sirve una sopa o caldo", y en verdad también es "[..] la forma de distribuir en cazos cualquier sopa con tropezones" (extraído de Gorrero Antifaz). Esto de servir la sopa en estas vasijas de barro ha sido también muy tradicional por aquí, y suponemos en otros muchos sitios, es más, hay restaurantes que así lo siguen sirviendo. Creemos no obstante que aunque todo el mundo ya use las ollas de acero inoxidable para su preparación, el nombre del utensilio ha sido elegido acertadamente para denominar a esta sopa o primer plato.

Por último a esta sopa y a lo largo de la historia, se le ha añadido de todo, arroz, fideos, sémola etc y más recientemente se le añaden los galets o tiburones, como al parecer más los conocemos por aquí. En Madrid también se le han añadido tropezones de pasta de todo tipo, aunque los galets son sólo típicos de Cataluña, ahora os explicamos esto.


En cambio el nombre escudella i carn d'olla es verdaderamente el que define la globalidad del plato, es decir, la suma de servicios que conforman el fantástico cocido catalán, la escudella, las verduras y legumbres, la carne, los huesos, tocinos etc, presentación que a todo es similar a la del cocido madrileño (u otros). Y es que aunque efectivamente la escudella i carn d'olla y el cocido madrileño son dos cocidos muy conocidos en nuestro país, no son los únicos. No os vamos a citar ahora los pucheros más famosos de nuestra geografía pero os podríamos decir que hay tantos cocidos como regiones, y dentro de ellas diferentes cocidos por localidades, y luego por supuesto en cada cocina. Varían hasta tal punto que uno se asombra de ver que el amigo, el vecino, el pariente etc, esas figuras que conviven con nosotros y en la misma geografía, también lo hacen diferente. Así que no es baladí decir que en este tipo de platos siempre se hace compleja su catalogación y como no un consenso de ingredientes y cantidades, por eso os volvemos a invitar a que nos rectifiquéis si en algo nos hemos equivocado, aunque esperamos que hayamos logrado muchas de las expectativas.


Y a modo general, sobra comentaros que los cocidos han sido una de las piedras angulares en la cocina de nuestra historia gastronómica. Plato popular dónde los haya que se ha hecho hasta la saciedad tanto en casas como en tahonas, fondas, restaurantes, reuniones, fiestas, conventos etc, hasta tal punto que el cocido u olla, era una comida que se servía varios días a la semana e incluso todos los días. En mi familia materna, sin ir más lejos, se comía el cocido casi a diario, y realmente se trataba no del cocido madrileño que conocemos hoy por hoy, si no de una olla simple de carnes innobles, legumbres y sopa, con muchos menos ingredientes que los cocidos catalogados actualmente, y sin protocolo alguno.

Realmente estos caldos se hacían con lo que se tuviera por casa o se pudiera comprar en una economía escasa siempre utilizando huesos, carnes variadas y/o aves. El caso es que como el caldo tenía que tener sabor, y éste ha sido el sustento tanto de familias, a la olla se echaba muchas veces o peor. Bueno, lo peor o lo mejor, porque en muchas cortes y reinados, se tomaban consomés y/o cocidos a doquier. Fijaros qué paradoja, la denominación de escudella de pagès viene a significar en castellano algo así como 'olla de campesino', olla sencilla, nutritiva que se oficiaba en muchas casas modestas del pueblo más llano, sin embargo la primera escritura sobre este plato data de 1336, y se extrae de unas ordenanzas dadas por el príncipe Umbert de Vienés, nieto del rey de Nápoles. La escudella se hacía en todos los estratos sociales.

No obstante leemos que la sopa o escudella ha ido creciendo con los siglos, y digamos que aunque la versión de lujo hoy por hoy es sin duda la escudella de Nadal (sopa de navidad), sopa muy estandarizada por toda Cataluña el día de Navidad en la que se ofician unos galets gigantes con un relleno similar al de la pilota (aquí la de Carmen Rico), leemos que antaño la gente ha tomado escudellas muy variadas dependiendo de las zonas, los bolsillos y los ingredientes, aunque muchas de ellas ya no se oficien. Según leemos en Tarragona-goig existía la Olla de quatre carns, Olla de tota carn, Olla major, Olla de papa, Olla de rei, Olla de vint-i-un bull, Olla de les quatre ordres mendicants, Olla de frare, Olla de capellà etc). Pero la escudella de nadal, es la más arraigada, una escudella muy antigua y completa que también la tomaban los pobres el día de Navidad porque sólo podían hacer este desembolso en un día especial de reunión familiar. De ahí su denominación.


Añadimos que según esta interesante web, existían otros tipos de escudella según sus avíos, como la Vianda i cuinat, que era el nombre que se le otorgaba a la escudella en las zonas de montaña. También se le llamaba Escudella fadrina i escudella vídua cuando sólo se preparaba con verduras. También Escudella grega o escudella especiada en Mallorca donde a la sopa le ponían azafrán para darle otro gusto. O también otra denominación era Escudella gavatxa, que era la que se tomaba en las zonas pastoriles donde al parecer se oficiaba mitad con leche mitad con caldo. Y en fin, otras curiosas como la Escudella borratxa, con un chorrito de vino (seguro que a mi cuñado Ponce le va a sonar de algo); o la Escudella mistosa que era la que se comía recalentada en la noche, o por último la Escudella de Argamassa que para espesar la sopa le echaban avellanas y almendras con pan tostado. Qué gran artículo el de esta página web.

Pues esto es todo, sólo adelantaros que un madrileño al probarla se da en seguida cuenta de las diferencias con nuestro cocido. Os podemos citar las importantes, para empezar el uso de as famosas pilotas (pelotas de carne), unas bolas grandes de carne mixta que cuecen junto con el caldo un ratito antes de apagar. Esta pelotas también se han servido en Madrid, aunque según hemos comprobado es más antiguo que moderno, aunque sigue siendo habitual compitiendo con el clásico relleno de miga de pan, ajo y perejil, muy típico de Madrid y Castilla, quizás sin querer yo lo eché de menos. Ya os mostramos en su momento cómo elaborarla, y es también muy sencilla de realizar. Por supuesto el uso de butifarras (botifarras) que nos ha encantado y que lógicamente son imprescindibles en esta preparación a la par de únicas y propias del cocido catalán. A todo esto, el sabor final que le aportaban las mismas se dejaba saborear de forma exquisita en la escudella.

Y bueno, que no os contamos más. Aquí os adelantamos la foto de las carnes. Veréis que además hay agna casquería de cerdo, huesos, pata, morro, oreja, una miscelánea de productos diferente al cocido madrileño pero también exquisito. También le echamos, y como aportación nuestra, un poco de estómago de cerdo cocido en tupina, pieza que nos envió Marc Farràs de Gourmet Rural junto con las butifarras, la verdad es que le dio algo de untuosidad a la sopa, pero no se le echa a la escudella i carn d'olla.


En la segunda parte (podéis acceder en este link La Escudella i Carn d'Olla - Elaboración Parte II) os contaremos más detalles y esta elaboración de la escudella i carn d'olla, y por supuesto la de la pilota. Esperamos por favor que nos corrijáis lo que os hemos contado, y opinéis lo que gustéis.

Salud.

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27 abril 2010

PAN DE MOLDE INTEGRAL 6 CEREALES CON PÂTE FERMENTÉE

Hola chicos, de nuevo hemos vuelto a la carga haciendo pan y con más ganas que nunca. Después de una temporada un poco desmoralizados con algunas masas madre que no hemos sabido porqué extraña razón no salieron como las primeras, hemos vuelto hacer pan pero con otro fermento, y además, el pan era de molde e integral. A lo que vamos, utilizamos un nuevo fermento que necesita frío, y que vimos oficiar a los chicos de Gastonomíaycia. Se trata de un prefermento sencillo, ya utilizado en otros blogs desde hace un tiempo. ¿El resultado? asombroso, ha sido sin duda uno de los mejores panes que hayamos hecho, y con certeza el mejor pan de molde hecho en casa, es más, nos atreveríamos a decir que ya tenemos un pan de molde integral favorito. Atrás quedan otras versiones que ya os mostramos, que pese a estar buenas eran mejorables


Empezamos pues a ver cómo se realiza este prefermento llamado pâte fermentée, una masa que llaman 'antigua' porque se hace tiempo antes de la elaboración del pan, y según cuentan los Velsid, hasta 3 días antes si se guarda en la nevera (3 meses en el congelador) confiriendo a los panes un sabor muy especial y una textura 'gomosa' de levado rápido, ideal para estas preparaciones.


Necesitaremos entonces para este poolish 280gr de harina recia o sin filtrar, 5 gramos de levadura fresca, 5 gramos de sal y 185gr de agua (efectivamente son gramos). Aceite de oliva para conservar en la nevera.


La harina del prefermento insistimos que era recia, y nunca habíamos trabajado con ella. Es una harina muy peculiar la cuál adquirimos en El Almasadero, y resultó ser extraordinaria.


Aquí el aspecto de la misma, amarillenta y efectivamente sin filtrar.


Y con la levadura fresca (o de panadero) hemos descubierto una forma de conservarla correctamente una vez abierta, y que así dure mas tiempo. Se trata de usarla y meter la que sobre en una bolsa de congelación herméticamente anudada. Así nos ha durado hasta varios días sin perder aspecto, color y propiedades. Olvidaros de dejarlo en el mismo papel, o en papel de aluminio o dentro de un tupper. Según parece se puede congelar, pero nosotros no lo hemos hecho nunca.


Pues vamos a ello. Este fermento se hace la tarde de antes, para ello haremos el montón de harina mezclada con la sal y echaremos el agua tibia (del tiempo) con la levadura deshecha con una cucharilla.


Amasaremos con fuerza para que la levadura interactúe con más vigor sobre un gluten que habremos 'desestructurado' con nuestra propia fuerza. La masa queda algo pastosa pero no se pega. Lo amasamos creo recordar que unos 8-10 minutos y con cierta energía.


Una vez hayamos acabado embadurnamos la misma con aceite de oliva y la introduciremos en un recipiente amplio tapado con papel film. A la nevera y hasta el día siguiente.


Al sacarla a la mañana siguiente, la masa había crecido casi una mitad más, y el aspecto final es más 'redondo', suave, manejable y por supuesto frío. Mirar un antes y un después...


Con el pâte hecho, vamos a elaborar el pan de molde 6 cereales. Para ello necesitaremos 410gr de harina 6 cereales, el pâte fermentée, 290 gramos de agua, 10 gramos de levadura fresca, 10 gramos de sal y 30gr de aceite de oliva para engrasar.


La harina usada es una harina inglesa que compramos hace un par de meses la cuál contiene semilla de amapola, linaza, sésamo, mijo, pipas de girasol y trigo deshidratado, es de la marca Wessex Mill marca que mi hermano nos compró en la tienda inglesa The Food Hall, situada ésta en la localidad de San Sebastián de los Reyes. Como los panes integrales nos encantan, sobre todo si quedan bien cocidos, creemos sinceramente que esta harina es ideal, sobre todo porque es todo un best seller en su tienda online. Si no podéis acceder a ella, podéis comprar los ingredientes por separado en algún herbolario o tienda especializada, y mezclarlo con una mezcla de varias harinas, harina de fuerza, centeno, recia etc.


Hacemos lo mismo que con el fermento, mezclamos la harina y la sal y hacemos un volcán en la encimera. En el centro el agua con la levadura, y el necesario aceite de oliva.


Amasamos suavemente integrando bien todos los ingredientes, pero hasta que no nos dispongamos a mezclarla con el pâté fermentée (que pesó 310gr), no amasaremos con energía.


Después de amasar unos 5-8 minutos toda la masa, ésta queda pastosa y nos sigue pidiendo harina. No se la daremos, así que con las manos húmedas la meteremos en un bol grande para que leve embadurnada de aceite de oliva en un sitio cálido hasta que doble de su tamaño, es decir, como una hora, hora y cuarto.


Transcurrida esta hora más o menos, nos daremos cuenta de la buena actividad de la masa. Mirar un antes y un después.



Echaremos la masa sobre la encimera y la amasaremos quitándola el aire de su interior, indispensable este detalle en un pan de molde. Formaremos una especie de barra en forma de rectángulo que ocupe perfectamente la base de nuestro molde, molde que a todo esto compramos en el Amasadero.com, y que nos parece impresionante. ¡Ah! lo embadurnamos previamente de aceite.

Y lo rajaremos con el centro con un cuchillo afilado etc, sin hacer mucha presión.


Cerramos la tapa y lo metemos en el horno a 200º durante casi 45-50 minutos. Los últimos 5 minutos sin tapa y con ventilador.


Al extraer la tapa, vemos que el pan ha subido muy bien sin sobresalir de la tapa, primer error que cometimos la primera vez que hicimos pan de molde. En estos moldes la masa sube muy bien.


Al final creamos un pan denso pero con un olor y sabor extraordinarios. Tienen razón los Velsid, los panes con este poolish son una auténtica maravilla.


Y bueno,... lo desmoldamos a una rejilla hasta que se enfríe...


Y lo cortamos. Nos pareció fantástico el corte, sin apenas migas al cortarlo y mucho más elástico que anteriores ediciones. ¡Y todo natural!.


Como nos sobró masa cuando lo montamos en el molde, hicimos aparte este pan. Subió muy bien cociendo al lado del mismo, y nos lo comimos esa misma mañana acompañando a un poco embutido. Una delicia. A todo esto y antes de despedirnos, una vez templado el pan de molde lo meteremos en una bolsa de plástico para que su ternura aguante algunos días más, como los panes de molde comerciales.


Salud.

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26 abril 2010

ARROZ CON BOGAVANTE (Y UN GRAVE CONTRATIEMPO)

Si existe un plato que nunca hemos hecho en casa pero que nos encanta ese es el clásico arroz con bogavante. El caso es que aunque guste mucho, hacerlo bien tiene su aquél, porque variaciones de la receta hay unas cuantas, y además pueden surgir errores que pueden convertir el plato en una decpeción, como fue nuestro caso. Nuestra ópera prima fue un desastre mayúsculo de esos que recordaremos durante mucho tiempo, veréis, pasó que la maldita cazuela de barro que véis en las primeras fotos se rompió a mitad de preparación, justo cuando echamos el fumet de pescado hirviendo para empezar a preparar el arroz justo después de nacararlo. Así que imaginaros el percal, el caldo empezó a salirse por toda la vitrocerámica y encimera, y menos mal que lo vimos a tiempo, porque si no... ya podíamos olvidarnos del plato para siempre. Al final lo cambiamos a una olla profunda, y pudimos apañarlo añadiendo a esta nueva olla algo de agua y sal. Y como ya no había tiempo, los comensales estaban terminando el primer plato, el resultado quedó francamente mal y no tuvimos más remedio que sucumbir, ante un infortunio más en nuestra lista de fracasos. ¿Y entonces por qué lo publicamos? pues porque de la experiencia pudimos rescatar varias cosas, la primera y más importante es que el sabor final de este arroz nos pareció delicioso, por tanto habíamos dado con la receta correcta, y la segunda... para preveniros de este error.


Pues nos dio tanta rabia que al final ni fotografiamos el plato porque ya se nos había quedado el amargo sabor de boca de esta jugarreta que nos tenía guardada la cazuela de barro. Pero en seguida se nos pasó, y siendo positivos se puede sacar algo didáctico de este post. Pues mucho cuidado con las dichosas cazuelas de barro ya que sufren mucho con los cambios de temperatura, y en las vitrocerámicas se resquebrajan a la mínima de cambio debido a un excesivo contacto con el calor.

No sabemos si sabréis que las cocinas de gas consumen un 66% menos de energía que las eléctricas, de aquí que haya más calor local, y de esto el nacimiento de la inducción. Por tanto como hay más calor, y éste además es más rápido al ser la resistencia mayor que la llama, si cocinamos, apagamos y le volvemos a meter calorías y rápido, la cazuela se rompe. Habrá calidades pero por regla general el barro es el barro, y la solución es usar otro recipiente o cocinar a temperaturas muy suaves y de seguido, es decir, sin apagarla en ningún momento y dejándola siempre enfriar a temperatura ambiente. Lo malo es que la rotura por ese brusco cambio de temperatura puede ocurrir en una reunión de amigos, de trabajo o en una comida familiar en la que tienes quizás que apagar el fuego para dar margen, o encenderlo rápido para preparar el plato. Esto es lo que nos pasó y claro, pueden quedarse sin comer no sólo 2 personas, si no muchas más. Pues avisados quedáis, nosotros ya nos lo hemos aprendido.

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23 abril 2010

FAVES A LA CATALANA (HABAS A LA CATALANA)

Hola a todos, hace unos días y aprovechando que las habas frescas están empezando a inundar todos los mercados de nuestro país, nos decidimos a realizar una cazuelita de favas a la catalana que teníamos desde hacía tiempo en nuestro documento de "Recetas Pendientes", exactamente desde que se las vimos oficiar a Dolors del Blog de Cuina y a Anna de Las Buenas Migas. Pues por fin compramos 1 kilo de las primeras habas que nos llegan ahora en temporada para elaborar en casa esta exquisitez junto a los ingredientes cárnicos de Marc Farràs, ya sabéis que son productos catalanes de primera calidad.


El plato la verdad es que es sencillo, pero nos sorprendió muchísimo su sabor y suavidad. Nosotros estamos acostumbrados a comerlas en caldo corto con jamón y pimentón, y ésta era una manera diferente de prepararlas que nunca habíamos probado, y os garantizamos que están espectaculares. Las faves o habas en este plato quedan tiernas, sabrosas, tienen un sabor riquísimo a butifarra junto a ese regusto final a las aromáticas y al anís. La verdad es que a nosotros personalmente este plato nos ha convencido por completo y lo volveremos a preparar en más ocasiones.

La receta, tenemos que avisarlo, es una mezcla de la de Dolors y de la de Anna, espero que a vosotras no os haya importado que cogiéramos algunos ingredientes de cada una, pero es que eran sensiblemente diferentes y en cierto modo queríamos probar ambas. Por si no lo sabéis, las faves a la catalana es una receta muy popular en Cataluña sobre todo en estas fechas, y la verdad, no me extraña que tenga este éxito después de haberlas probado.

Algo muy importante es desgrasarlas bien, y también que los ingredientes sean de primera calidad, como siempre os decimos. Y aquí surge la duda de si se podría oficiar el plato con habas congeladas o de bote, bueno, si son habas de calidad por supuesto, además la opción de congelada es muy económica y suponemos que los resultados serán decentes, pero ya os decimos que el plato alcanza el sumum cuando se utilizan las frescas, porque ya sabréis que las habas es una verdura tierna y exquisita que en fresco alcanza su grado máximo. Deberías de incluir en vuestro repertorio de recetas esta verdura tan tierna.


Por último, comentaros que las habas son muy ricas en ácido fólico, y aunque frescas son tediosas de limpiar el resultado merece la pena ya que son una maravilla culinaria vegetal única que acerca a muchos platos primaverales a la perfección absoluta. Además tenemos habas desde Febrero hasta Junio, pero ya se pueden comprar a mejor precio y con un grano más aparente. Las primeras, como las que compramos, suelen ser de grano más chico pero están más ricas, las cocciones se acortan y la ternura se garantiza casi al cien por cien. El grano grueso es más espectacular, y si la haba es de calidad son una maravilla, pero siempre te encuentras de todo, y aquí hay un riesgo. Pasa con las congeladas. Lo que sí que está claro es que a grano más grande la compra compensa más.

Los ingredientes para 1 kilo de faves/habas son: 1 butifarra negra de unos 160gr, 1 llonganiza de unos 140gr, 100gr de papada fresca (o panceta), 1/2 cebolleta grande, 2 tomates rojos, 1 ramita de hierbabuena o menta, 2 ajetes o ajos tiernos, 1 hoja de laurel, 2 costillas pequeñas (las nuestras en tupina), una pizca de anís, 1 poco de vino amoscatelado, agua, AOVE, sal y pimienta.


Una vez desgranadas os daréis cuenta que se os quedarán unos 250gr de habas, en estas que compramos nos salieron 210gr, por tanto veréis que en la segunda foto cortamos la llonganiza en dos ya que para esta cantidad de habas era mucha cantidad de carne. Y dejamos sólo un tomate. Esto mirarlo un poco a ojo.


La receta es muy fácil, en un poco AOVE ponemos a rehogar la papada limpia de las partes grasas principales, el laurel y las costillas. Al ser las costillas en tupina, es decir, ya cocinadas en grasa de butifarra, sólo deberían de rehogar, pero vamos a pensar que fueran crudas.


Mientras rehoga esta carne tranquilamente, vamos partiendo la verdura, pelando el tomate etc.


A mitad de caramelización de la papada, echaremos la llonganiza para que dore. Ya habrá tiempo de que cueza junto con los habas.


Una vez casi tostada, echaremos la cebolla, la hierbabuena y los ajos tiernos.


Una vez rehogada esta verdura, desgrasaremos. Esto es fundamental para que el plato no resulte demasiado graso.


Es hora de echar el tomate en gajos o cubos y algo de sal.


Ya rehogado el mismo, unos 5 minutos, echaremos el vino y el anís. Con el anís no os paséis, sólo echar unas gotas.


Cuando hayan evaporado los alcoholes, echaremos las habas...


Y cubriremos lo justo como para que cuezan. Aprovecharemos y echaremos la pimienta. Luego probaremos de sal.


Tuvimos cociendo las faves o habas durante unos 10 minutos, en este tiempo echaremos la butifarra negra entera, bien pinchada por toda su superficie para que la piel no contraiga el interior y lo desparrame mucho.


Pasados otros diez minutos iremos probando de sal y probaremos las faves. Si aún están duras, lo dejaremos el tiempo necesario para que vuelvan tiernas. Creemos recordar que lo tuvimos unos 20 minutos en total cociendo sin tapa y a fuego medio-bajo.


El plato una vez listo.


Un buen pan, es obligatorio, y lo ideal es sacar las viandas y partirlas en raciones o rodajas pequeñas.


Salud.

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