La
escudella i carn d'olla catalana era uno de los grandes platos pendientes en nuestra casa. Nunca la habíamos probado y por consiguiente preparado, y es que os imaginaréis que por
Madrid y en nuestra casa se ha impuesto desde que tenemos uso de razón el clásico
cocido madrileño. Pero teníamos muchas ganas de probarlo porque sabíamos que éste
puchero es una exquisitez dentro y fuera de
Cataluña, sólo hay que comprobar todas las virtudes de un plato del que absolutamente todas las personas que lo han probado, no sólo de nuestro entorno si no de toda la
blogosfera, dicen que es un manjar de dioses. Así que teníamos que ponernos manos a la obra y prepararlo y bueno, aquí lo tenéis. Y antes de empezaros a contar cosas sobre este grande de la cocina catalana, agradecer todo el apoyo recibido por
Anna, dueña del maravilloso blog de
Buenas Migas, que nos repasó la lista de los ingredientes y algunas puntualizaciones más, y a
Cuchillero, que fue la persona que quizás más nos 'picara' con ponernos a ello advirtiéndonos de diferencias de este cocido con respecto al resto de pucheros nacionales. Pues nada, que en dos entregas os contaremos lo que hemos podido recopilar de su historia, y por supuesto enseñaros cómo prepararlo. Como fue nuestra primera vez sabemos que algo se nos habrá olvidado, así que cualquier cosa que hiciéramos mal no dudéis en decírnoslo porque lo corregiremos encantados para la próxima vez.

Pues vamos a ello. Os podemos adelantar que al probarlo tuvimos que abrir la mente en cierto modo, ya que saboreamos nuevos matices y probamos nuevas viandas en un mismo formato que nuestro
cocido, aunque queremos dejaros claro que el plato es bastante parecido
, y también similar al resto de
cocidos dispersos por toda nuestra geografía.
Pero insistimos en lo que os contábamos antes, rompíamos algunos moldes muy arraigados con el condumio madrileño, por ejemplo, y aunque a muchos les parezca una tontería, echamos en falta el
chorizo. Pero no pasa nada, es sólo a lo que estamos acostumbrados, y aunque el plato carecía de este regusto propio embutido su sabor era fabuloso y se obtenían otros marices maravillosos. Creo que estaréis de acuerdo con nosotros (y ya acabamos esta introducción) que en la variedad está el gusto y realmente la
escudella i carn d'olla nos ha encantado. ¿Cuál es entonces el resultado de nuestra primera vez? muy positivo, aunque tendríamos que hacerlo más veces para empezar a equipararlo en elogios al nuestro, que repetimos es el con el que hemos crecido y además es uno de nuestros platos favoritos. Y no hay que alarmarse, esto es normal, y en estos
posts vamos a intentar transmitiros todas y cada una de las sensaciones que tuvimos al degustarlo, y así contrastarlas con todos los que por otro lado, habéis crecido con este plato. Y por supuesto descubrírselo a quién no lo conoce. Esta es la idea.


Un poco de historia. El nombre de
escudella no hace referencia al
cocido completo catalán con sus
verduras, legumbres y
carnes, se trata de la denominación que se le otorga sólo a la
sopa. Esto nos lo aclaró
Cuchillero en un comentario a finales del año pasado, el cuál, atentó contra nuestra más absoluta ignorancia y esto se lo agradecemos. Aunque a nuestro favor tenemos que decir que por aquí y desde siempre, se le ha denominado erróneamente a este
cocido escudella. Pues bien, la traducción al castellano de
escudella no es exactamente
sopa,
escudella es el "
cuenco de barro en forma de casquete esférico donde se sirve una sopa o caldo", y en verdad también
es "[..] la forma de distribuir en cazos cualquier sopa con tropezones" (extraído de
Gorrero Antifaz). Esto de servir la
sopa en estas vasijas de barro ha sido también muy tradicional por aquí, y suponemos en otros muchos sitios, es más, hay restaurantes que así lo siguen sirviendo. Creemos no obstante que aunque todo el mundo ya use las
ollas de
acero inoxidable para su preparación, el nombre del utensilio ha sido elegido acertadamente para denominar a esta
sopa o primer plato.
Por último a esta
sopa y a lo largo de la historia, se le ha añadido de todo,
arroz, fideos, sémola etc y más recientemente se le añaden los
galets o
tiburones, como al parecer más los conocemos por aquí. En
Madrid también se le han añadido tropezones de
pasta de todo tipo, aunque los
galets son sólo típicos de
Cataluña, ahora os explicamos esto.


En cambio el nombre
escudella i carn d'olla es verdaderamente el que define la globalidad del plato, es decir, la suma de servicios que conforman el fantástico
cocido catalán
, la
escudella, las
verduras y
legumbres, la
carne, los
huesos, tocinos etc, presentación que a todo es similar a la del
cocido madrileño (u otros). Y es que aunque efectivamente la
escudella i carn d'olla y el
cocido madrileño son dos
cocidos muy conocidos en nuestro país, no son los únicos. No os vamos a citar ahora los
pucheros más famosos de nuestra geografía pero os podríamos decir que hay tantos
cocidos como regiones, y dentro de ellas diferentes
cocidos por localidades, y luego por supuesto en cada cocina. Varían hasta tal punto que uno se asombra de ver que el amigo, el vecino, el pariente etc, esas figuras que conviven con nosotros y en la misma geografía, también lo hacen diferente. Así que no es baladí decir que en este tipo de platos siempre se hace compleja su catalogación y como no un consenso de ingredientes y cantidades, por eso os volvemos a invitar a que nos rectifiquéis si en algo nos hemos equivocado, aunque esperamos que hayamos logrado muchas de las expectativas.

Y a modo general, sobra comentaros que los
cocidos han sido una de las piedras angulares en la cocina de nuestra historia gastronómica. Plato popular dónde los haya que se ha hecho hasta la saciedad tanto en casas como en
tahonas, fondas, restaurantes, reuniones, fiestas, conventos etc, hasta tal punto que el
cocido u
olla, era una comida que se servía varios días a la semana e incluso todos los días. En mi familia materna, sin ir más lejos, se comía el
cocido casi a diario, y realmente se trataba no del
cocido madrileño que conocemos hoy por hoy, si no de una
olla simple de
carnes innobles
, legumbres y
sopa, con muchos menos ingredientes que los
cocidos catalogados actualmente, y sin protocolo alguno.
Realmente estos
caldos se hacían con lo que se tuviera por casa o se pudiera comprar en una economía escasa siempre utilizando
huesos, carnes variadas y/o
aves. El caso es que como el
caldo tenía que tener sabor, y éste ha sido el sustento tanto de familias, a la olla se echaba muchas veces o peor. Bueno, lo peor o lo mejor, porque en muchas cortes y reinados, se tomaban
consomés y/o
cocidos a doquier. Fijaros qué paradoja, la denominación de
escudella de pagès viene a significar en castellano algo así como '
olla de campesino',
olla sencilla, nutritiva que se oficiaba en muchas casas modestas del pueblo más llano, sin embargo la primera escritura sobre este plato data de
1336, y se extrae de unas ordenanzas dadas por el príncipe
Umbert de Vienés, nieto del rey de
Nápoles. La
escudella se hacía en todos los estratos sociales.
No obstante leemos que la
sopa o
escudella ha ido creciendo con los siglos, y digamos que aunque la versión de lujo hoy por hoy es sin duda la
escudella de Nadal (
sopa de navidad),
sopa muy estandarizada por toda
Cataluña el día de Navidad en la que se ofician unos
galets gigantes con un relleno similar al de la
pilota (aquí la de
Carmen Rico), leemos que antaño la gente ha tomado
escudellas muy variadas dependiendo de las zonas, los bolsillos y los ingredientes, aunque muchas de ellas ya no se oficien. Según leemos en
Tarragona-goig existía la
Olla de quatre carns, Olla de tota carn, Olla major, Olla de papa, Olla de rei, Olla de vint-i-un bull, Olla de les quatre ordres mendicants, Olla de frare, Olla de capellà etc). Pero la
escudella de nadal, es la más arraigada, una
escudella muy antigua y completa que también la tomaban los pobres el día de
Navidad porque sólo podían hacer este desembolso en un día especial de reunión familiar. De ahí su denominación.

Añadimos que según esta interesante
web, existían otros tipos de
escudella según sus avíos, como la
Vianda i cuinat, que era el nombre que se le otorgaba a la
escudella en las zonas de montaña. También se le llamaba
Escudella fadrina i escudella vídua cuando sólo se preparaba con
verduras. También
Escudella grega o escudella especiada en
Mallorca donde a la sopa le ponían
azafrán para darle otro gusto. O también otra denominación era
Escudella gavatxa, que era la que se tomaba en las zonas pastoriles donde al parecer se oficiaba mitad con
leche mitad con
caldo. Y en fin, otras curiosas como la
Escudella borratxa, con un
chorrito de vino (seguro que a mi cuñado
Ponce le va a sonar de algo); o la
Escudella mistosa que era la que se comía recalentada en la noche, o por último la
Escudella de Argamassa que para espesar la
sopa le echaban
avellanas y almendras con
pan tostado. Qué gran artículo el de esta página
web.
Pues esto es todo, sólo adelantaros que un madrileño al probarla se da en seguida cuenta de las diferencias con nuestro
cocido. Os podemos citar las importantes, para empezar el uso de as famosas
pilotas (
pelotas de carne), unas bolas grandes de
carne mixta que cuecen junto con el
caldo un ratito antes de apagar. Esta
pelotas también se han servido en
Madrid, aunque según hemos comprobado es más antiguo que moderno, aunque sigue siendo habitual compitiendo con el clásico
relleno de
miga de pan, ajo y
perejil, muy típico de
Madrid y
Castilla, quizás sin querer yo lo eché de menos. Ya os mostramos en su momento cómo elaborarla, y es también muy sencilla de realizar. Por supuesto el uso de
butifarras (
botifarras) que nos ha encantado y que lógicamente son imprescindibles en esta preparación a la par de únicas y propias del
cocido catalán. A todo esto, el sabor final que le aportaban las mismas se dejaba saborear de forma exquisita en la
escudella.
Y bueno, que no os contamos más. Aquí os adelantamos la foto de las
carnes. Veréis que además hay agna casquería de
cerdo, huesos, pata, morro, oreja, una miscelánea de productos diferente al
cocido madrileño pero también exquisito. También le echamos, y como aportación nuestra, un poco de
estómago de cerdo cocido en tupina, pieza que nos envió
Marc Farràs de
Gourmet Rural junto con las
butifarras, la verdad es que le dio algo de untuosidad a la
sopa, pero no se le echa a la
escudella i carn d'olla.

En la segunda parte (podéis acceder en este link
La Escudella i Carn d'Olla - Elaboración Parte II) os contaremos más detalles y esta elaboración de la
escudella i carn d'olla, y por supuesto la de la
pilota. Esperamos por favor que nos corrijáis lo que os hemos contado, y opinéis lo que gustéis.
Salud.