13 abril 2010

CREMA DE ESPARRAGOS VERDES (2ª VERSION)

Hoy vamos con una sencilla receta de crema de espárragos verdes, una receta muy popular en el Internet coquinario español, gracias a una versión en sopa que publicó y popularizó Trota del estupendo blog Food & Cook. Teníamos mucha curiosidad por probarla, todo sea dicho, y más después de ver la versión en crema que hizo hace poco Begoña del blog Las Recetas de Marichu y las mías, que nos convenció por completo. Pues la hicimos, y chapó. Nos resolvió estupendamente una cena ya que la crema era suave, ligera y con un toque ácido producido por el limón que compaginaba a la perfección con el sabor del espárrago. Estamos seguros que en sopa estará estupenda, pero como las cremas nos apasionan ni lo dudamos. Ahora tenemos el corazón divido con otra sencilla versión de crema de espárragos que teníamos en nuestro recetario, y también con la famosa propuesta de Su, que también hemos probado y también nos encantó, aunque no la tengamos publicada porque la hicimos sin fotografias.


Pero hoy vamos con esta versión basada en la de Trota que ya hace un tiempo nos presentó en con unas fotos estupendas y con aquel detalle del huevo escalfado copando la misma, una idea fantástica que no pusimos en práctica (como Begoña) un poco por las prisas, bueno, y también porque a Lola no le van mucho los huevos escalfados. El caso es que decidimos presentarla tal cuál hizo Begoña, con el socorrido pero exquisito pan frito y con alguna punta de espárrago a la plancha como un añadido totalmente opcional. El resultado ya os hemos comentado que nos encantó, y queríamos publicarla por si algún despistado todavía no lo había visto porque merece mucho la pena, sobre todo ahora que hay espárragos nacionales a muy buen precio.

Vamos a ello, los ingredientes para 2 personas son, 1 manojo de espárragos de 350gr, 1/2 cebolleta grande, 1 diente de ajo, 2 rebanadas de pan (nosotros usamos uno de molde ¡porque no teníamos pan!, pero ya os decimos que para hacer torreznos pierde con respecto al pan normal de corteza), 20gr de almendras, 1 sobre de azafrán, sal, pimienta (opcional), 1/2 limón, AOVE y 700ml de agua.


Lo primero será limpiar los espárragos de durezas, ya sabéis, doblar/cortar poco a poco desde la zona más gruesa hacia la fina, y hasta que empiece a crujir. Luego los limpiáis bien bajo el grifo.


Los colocaremos en una olla a presión con los 700ml de agua, y sal. Y los coceremos por 12 minutos.


Mientras trocearemos la cebolleta y el ajo en trozos pequeños.


Y los freímos con AOVE y sal hasta que se doren un poco.


Lo sacaremos y los dejamos escurrir en un trozo de papel de cocina. Sólo queremos el aceite que coja el pan tostado, ninguno más. Ahora veréis.


Luego, y en el mismo aceite, echaremos las almendras, las cuáles rehogaremos a fuego mínimo durante 5 minutos o hasta que tomen color.


Y en el mismo aceite también el pan.


Una vez hayan terminado de cocer los espárragos y frito el pan, pasaremos por la batidora la cebolla, el ajo, el pan y las almendras, e hidrataremos este ajopollo con un par de cazos del caldo de cocción.


Echaremos ahora el majao que hemos hecho en los espárragos, junto con la pimienta y el azafrán y a cocer. ¿Cómo saber el caldo justo? pues fácil, si véis que al menear en círculos la olla se ven los espárragos asomando con claridad, ya no haría falta reducir más el líquido al fuego.


Una vez listo, lo batiremos y lo dejaremos cocer 7-10 minutos más.


Antes de servir echaremos un poco de zumo de limón y removeremos, pero ya con el fuego quitado. Serviremos en platos.


Riquísima.

Salud, y gracias a las dos.

12 abril 2010

ANTES DE QUE EMPIECE EL CALOR....

Ya conocéis todos a Tere, una amiga y colaboradora habitual en nuestro blog que ya hacía tiempo que nos mandaba algún post de recetas o de productos, y que ahora nos cuenta una historia sobre un chocolate muy especial. Recordaréis que en su momento nos mandó posts tan interesantes como el de las mostazas Maille, o aquel de cómo hacer bonito en conserva en casa (bonito de su tiuca), o también los colines de pan con semillas. ¡Ah! y como preparaban en su casa el increíble Baklava. Si os somos sinceros, todos son posts geniales, y estamos a la espera que nos mande algún artículo sobre su reciente estancia en Japón, y que ya nos adelantó que tenía cosas para nosotros. Tere, ¡estamos impacientes!.

Fotos de Maripili de 11870.com y de la web de Moulin Chocolat.

Mientras tanto, os dejamos con este chocolate, con sus fotos y su redacción, para que todos nos hagamos una idea de un producto que en su familia está causando furor. A todo esto, dale un beso a Marta de nuestra parte.


Con estos días tan bonitos que estamos teniendo últimamente seguro que ninguno de vosotros se acuerda ya de esas meriendas tan calentitas de chocolate y bollos, verdad? Bueno, ya sabéis que con esto del tiempo es mejor ser prudentes, que lo mismo la semana que viene toca volver a sacar las bufandas... y os vuelve a apetecer una taza de chocolate calentito. Pues de eso queríamos hablaros hoy, que todavía estamos a tiempo de tener chocolate en la despensa.

Por motivos profesionales desde hace unos años (desde 2007 concretamente) mi hermana Marta entró en contacto con una pastelería de Madrid llamada Moulin Chocolat. Se trata de un establecimiento de marcada tendencia francesa, no solo por el nombre sino también por el tipo de repostería y postres que elaboran. Moulin Chocolat no es una pastelería cualquiera. Su principal artífice, Ricardo, ha convertido al cacao en el protagonista en la mayoría de sus productos, y seguro que a los más viciosos del chocolate se os hará la boca agua si pasáis delante del escaparate y os dejáis hipnotizar por la fuente de chocolate que hay en él.

El obrador está en la planta baja y os aseguro que hay veces en las que el olor a pastelería llega casi a la Puerta de Alcalá. Por supuesto Ricardo mima todo lo que hace y todos los postres se elaboran sin conservantes y con materias primas de altísima calidad, como la vainilla de Haití o el chocolate de la prestigiosa casa francesa Valrhona.


Hoy os vamos a presentar uno de los productos más originales (en nuestra opinión) que podéis encontrar en Moulin Chocolat. La verdad es que no sabemos si lo tienen disponible todo el año o solo en otoño-invierno, habrá que averiguarlo. Se trata del Chocolate a la Taza, que viene preparado en una botella de cristal como las de los lecheros, con cacao en polvo, azúcar moreno y unas ramitas de vainilla de Haití.

Las pasadas navidades Ricardo obsequió a mi hermana con unas cuantas botellas, y esta que veis en las fotos ha sido la única que ha sobrevivido más allá del día 6 de enero. ¡Toda una hazaña teniendo en cuenta la panda de golosos que tenemos en nuestras familias!


Como veis la cosa es tan sencilla que parece hasta simple. Podéis preparar el chocolate de dos maneras : vertiendo leche muy muy caliente en la botella y vertiendo el preparado de cacao en la cacerola en la que tenéis la leche muy muy caliente. Para todos los gustos. Como curiosidad os diremos que en las “instrucciones” no se especifica qué cantidad de leche hay que añadir, así que vosotros decidís con cuantas personas queréis compartirlo o cómo os gusta de espeso, es así de fácil. La cantidad de leche que veis en las fotos es medio litro, para que os hagáis una idea.


Pues eso, calentáis leche en un cacito y cuando esté a la temperatura que os guste (sin que llegue a hervir en ningún caso) la añadís al chocolate o le añadís el chocolate. Si hacéis lo primero os aconsejamos que no la vertáis toda de una vez, porque será más difícil mezclarlo todo. Hay que hacerlo poco a poco y agitando fuerte la botella antes de volver a añadir más leche caliente. De todos modos no os preocupéis, que se mezcla bien.

La verdad es que el otro día no teníamos ni un simple bizcocho de soletilla para acompañar, así que lo tomamos tal cual (un desastre, lo sé, pero aunque enfrente de casa tenemos una pastelería deliciosa nos pudo la pereza).

En fin, que se trata de un chocolate diferente, ni mejor ni pero que otros que podáis haber probado, muy aromático y bastante más suave de sabor que lo que su color parece sugerir. Si sois golosos o chocolateros seguro que os da lo mismo saber que una vez mezclado y preparado podéis conservarlo en la nevera (si os sobra) dos o tres días, pero os lo decimos por si acaso.


Por desgracia no tenemos fotos de ninguna de las tartas y de los macarons de Moulin Chocolat que en los últimos años hemos podido disfrutar, solo os diremos que son muy originales, tanto por fuera como por dentro (los bizcochos son distintos, con almendra en polvo, muy parecidos a los financieros franceses, y las tartas suelen ir adornadas con rizos de chocolate de sabores tan sugerentes como la maracuyá, al pistacho, regaliz o violeta).

Por último, si os gustan los macarons (que ahora están taaaan de moda por aquí) podéis pedir en Moulin Chocolat que os preparen un Babilum. Se trata de un cono de chocolate cubierto de macarons por fuera. No solo es bonito, sino que además están buenísimos! (lo podéis ver en la foto superior). Y lo bueno es que cuando se te acaban los macarons ... pues te comes el chocolate!

Esperamos que os haya gustado...


A ti Teresa por mandarnos este artículo.

Salud.

09 abril 2010

MAGDALENAS DE COMMERCY (MADELEINE DE COMMERCY)

Hola a todos, mi hermano nos envió hace poco un reportaje completo sobre unas maravillosas magdalenas que hizo en su casa recientemente, y que por España muchos hemos llamado de concha, aunque en realidad son las magdalenas tradicionales de toda la vida horneadas en un molde. Pues bien, este tipo de magdalenas son francesas y originarias de la región de Commercy, son aquellas magdalenas que según algunos cuentan nacieron de las manos de una joven sirvienta llamada Madeleine Paulmier, que en el año 1755 ya elaboraba semejantes pastelitos al rey de Polonia Stanislas Leszczyński, que tenía en el ducado de Lorena un palacio.


Pues os dejamos sin más con las fotos y el artículo íntegro de mi hermano, esperamos sinceramente que os gusten a todos, y que si queréis adquirir el molde para hacerlas con esta forma, lo podéis hacer aquí.

"Los que ahora estamos en la cuarentena no podemos olvidar determinados sabores de nuestra infancia, aquellos Bonys jugosos que nada tienen que ver con los de ahora, los Bucaneros, los bimbollos… y ¡como no! las desaparecidas magdalenas Ortiz. Tenían un sabor peculiar que no he vuelto a encontrar en ninguna magdalena ni española ni fuera de España. En determinadas ferias europeas y de otros países que se ven en las grandes superficies como por ejemplo Hipercor, he llegado a ver algunas con la misma forma…pero nunca con aquél sabor. Y no es que fuesen una exquisitez, pero para gente gastronómicamente sensible como nosotros nos fastidia que un sabor “de toda la vida” se extinga así porque sí.


Ojeando el libro de María Mestayer de Echagüe (Marquesa de Parabere) encontré una receta típicamente francesa llamada “Magdalenas de Commercy” que al parecer son toda una institución en Francia. Tienen forma de concha por un lado, y por el otro forma de huevo. Como curiosamente el símbolo de Ortiz es una magdalena en forma de concha (véase hoy en los paquetes de biscottes) me pregunté…¿acaso las magdalenas Ortiz estuvieron inspiradas en las francesas de Commercy?
Foto extraída de la web de Commercy


Para los franceses, las magdalenas con el molde de papel que usamos aquí en España son “madeleines D´Espagne”, pues allí parece que la tradición es hacerlas en moldecitos de metal y ahora silicona. A partir de aquí hice un trabajo de investigación en webs francesas profundizando en esta receta, y me quedé con unas 10 ó 12. Como de costumbre, son una mezcla de harina, huevos, grasa, azúcar y algo que las aromatice, bien sea vainilla, o cáscaras de cítricos ó agua de azahar. Lo más constante es la vainilla. Siempre se emplea como grasa la mantequilla, y curiosamente sólo en dos recetas aparece la leche en pequeña cantidad. Algunas mezclan varios aromas, y en ocasiones se echa miel como sustitutivo de parte del azúcar.

Foto extraída del álbum flickr de Letterbear

Pues basándome un poco en mi instinto personal, en el libro de la Marquesa de Parabere, y en las proporciones medias de los ingredientes hice la siguiente receta para unas 36 magdalenas:


250gr de harina floja, 250gr de mantequilla sin sal, 220g. de azúcar blanca, 30g. de azúcar avainillado, 1 cda sopera de miel de azahar, 6 huevos pequeños (360 gr), corteza de un limón rallada y de media naranja, 10 gr. de levadura química Royal, 1 pizca de sal (no, si se usa mantequilla salada) y por último 100cc de leche entera.


Los pesos ponerlos exactos, los 250gr de harina floja.


El peso de los huevos veréis que conforma los 360gr echando 6 unidades.


La mantequilla, los 250gr de rigor.


La mezcla de los azúcares, los 220gr de azúcar blanco.


Y los 30gr del azúcar avainillado.


10 gramitos de levadura química.


Y la ralladura del limón y de la media naranja.


Pues muy sencillo, en principio se echan los huevos, la miel y los azúcares (normal y avainillado) en un bol y se bate un buen rato hasta ponerlo espumoso y pálido.


Se licúa la mantequilla al microondas y se vierte en la mezcla anterior, batiendo sin parar.


Se echan también las ralladuras.


Después se mezcla en un recipiente la harina, la levadura y la sal y se tamiza sobre la mezcla líquida, sin parar de batir.


En mi caso la mezcla quedó notablemente más consistente de lo que acostumbro a ver en las magdalenas clásicas españolas (en las que relleno de masa los papelillos usando una jarra). Me acordé de la leche que algunos le ponen, y se mejoró la cosa.


La mitad de los autores refieren que es conveniente reposar esta mezcla, inclusive toda la noche. Yo la dejé 2 horas, pero no sé si esto será realmente beneficioso.


Pasado este tiempo se rellenan los moldecitos ad hoc y se precalienta el horno a 220º. Obviamente valen los moldes usuales, pero para que sean Magdalenas de Commercy tienen que ser conchas obligatoriamente.


Se mete la primera tanda, que es la que peor sale siempre y la que nos enseña para las restantes y se tiene preparada otra para introducirla a continuación y no perder el tiempo mientras se enfría la primera. Es sorprendente lo fácil que se desmolda con la silicona (nunca la había usado). El tiempo de horneado viene a ser para un horno humilde como el mío de 20-22 minutos a 200º (lo bajo a 200 a los 3-4 min).


Finalmente se dejan enfriar del todo a la intemperie y sólo cuando están bien frías se espolvorean con azúcar glass.


Recién hechas están brillantes y no parecen apetitosas, sino todo lo contrario. Un fuerte olor a mantequilla y esencias de pastelería inunda toda la cocina. Todos coinciden en que hay que esperar al día siguiente para comerlas.


Al final llegó el momento de probarlas y os diré que es una magdalena totalmente diferente a lo que estamos acostumbrados a hacer en casa. A todos aquellos a quienes se las dí a probar no se creían que las hubiese hecho yo, sino que me preguntaban dónde las había comprado (esto no sé si es bueno o malo).

Aunque están hechas con ingredientes 100% de primera calidad, lo cierto es que saben a magdalena comprada. Es muy curioso, y probablemente se deba al predominio del sabor avainillado y de mantequilla que presentan. Pero sin duda lo que más me gustó es que al echarlas en el café y calarlas, durante unos segundos me vino a la cabeza el regusto de aquellas magdalenas Ortiz que nos compraban nuestras madres cuando éramos niños.

Sólo por esto dí por bien invertido el esfuerzo.

Gracias Jose, esperamos de verdad que os haya gustado.

Salud y feliz fin de semana.