Pues nos es grato comunicaros que aunque su tienda ya no esté a 'tiro piedra' del clásico paseo por el centro y sus aledaños, sigue ofreciendo la calidad de siempre muy cerca de la Puerta de Alcalá. Al parecer la idea de este negocio surgió de la forma más espontánea que os podáis imaginar, y como suele pasar en muchos casos. Cuentan que fue en el Café de Levante, cuando Vicente le estaba contando a un amigo los pormenores de su proyecto y su preocupación por no saber cómo llamarlo. Su amigo estaba escuchando y haciendo a su vez una pajarita con el papel de una servilleta. Cuando acabó, se la mostró y le sugirió ponerle ese nombre, la Pajarita. Pues a Vicente le gustó, y no dudó en llamar a su tienda de esta manera, es más, utilizó la forma de la pajarita para sus creaciones tanto chocolateras como para sus caramelos, los verdaderos protagonistas de su propia historia.
Os preguntaréis, y ¿cómo se le ocurrió vender caramelos y hace más de un siglo?, pues parece ser que la idea le vino cuando descubrió que un horno de carbón, situado relativamente cerca de la tienda en la Carrera de San Francisco, fabricaban caramelos artesanales a clientes como el Congreso de los Diputados, el Tribunal Constitucional, el Senado o la Real Academia de la Historia, entre otros. Él no iba a ser menos, y decidió venderlos por su cuenta. No sabía el éxito que podrían tener pero claro, al tener estos tanta calidad y estar el negocio tan bien situado, decidió ponerlo en práctica a ver que tal le iba. Y a la vista está, un producto genuino de Madrid que todavía podéis adquirir si os desplazáis hasta su segunda tienda,
¿Curioso verdad?, pues éste ha sido el éxito de una apuesta arriesgada, porque aunque su chocolate con leche también es famoso y en muchos lugares del mundo, lo que más ha trascendido a nuestros días insistimos, son sus caramelos de sabores variados. ¿Sabéis cuantos gustos diferentes tiene en su posesión? pues creemos que cerca de 20, y con el tiempo han ido creciendo. Recuerdo ahora mismo cuando entraron en venta sus nuevos sabores, porque al principio los más famosos eran los cítricos, el de menta, los de Rosa, los de Violeta etc, es decir, los clásicos caramelos de la Pajarita. Pero recuerdo casi perfectamente cuando entraron los de piña, ron, coco, frambuesa etc. Sabores todos ellos que no puedes elegir, te vienen en paquetes y cajas con la mezcla ya hecha. Mi favorito puede ser el de limón y naranja.
Pues poco más os podemos contar. El otro día enviamos a mi madre a comprarlos para así dároslos a conocer. Ahora estamos disfrutando de ellos como locos, y ojalá no se acaben pronto, pero hacía ya mucho tiempo que nos los saboreábamos y pensamos que podían haber cambiado, y no, están igual que siempre. Sobra deciros que en mi casa, y desde que tengo uso de razón, ha habido casi todos los años estos caramelos, sobre todo recuerdo cuando vivía mi abuelo, que no he conocido persona en el mundo que tomara más caramelos y de tantos tipos como él. Recuerdo además que teníamos en casa una sopera llena de estos, y la verdad es que era abrirla y embriagarte con su olor, porque aprovechamos para deciros que además de hermosos, son super aromáticos.
Y las pajaritas de chocolate si os somos sinceros las hemos probado por primera vez hace poco, y aunque a nosotros nos parece una compra menos original, se trata de un chocolate con leche fino y de calidad que siempre ha vendido la tienda, pero que nunca habíamos comprado. Creemos no obstante que con este producto la bombonería tiene muchísima competencia porque no es barato, y aunque sea bueno, no destaca de otras opciones comerciales. Con los caramelos a nuestro juicio no tiene apenas competencia, y la verdad que esperamos que duren muchos muchos años.
Sólamente mencionar por último y para acabar, porque realmente queríamos dedicarle otro post aparte, la otra tienda o proyecto que Vicente Solá abrió en el año 1915, sus famosos caramelos de violeta, vendidos a espuertas en su tienda La Violeta (Plaza Canalejas, 6), y situada aún en su enclave original. Quizás estos sí que sean hoy por hoy los caramelos más famosos de nuestra capital, bien es verdad que mucho tiene que ver su situación estratégica en Madrid, porque en esa tienda poseen poca variedad. Pero de nuevo os comentamos destacan por su calidad, aunque creemos que cambiaron de dueño hace años. Fijaros si tienen tal prestigio y tanta tradición, que se venden muy bien hasta en bodas, o en el extranjero etc. Muchos dicen además que Madrid sabe a violeta, a nosotros personalmente no nos encantan, pero es un sabor muy logrado y al parecer difícil de imitar. Y es que al entrar en su diminuta tienda te encuentras estos caramelos por todos lados, y el olor te embriaga por completo. Pero también poseen otras delicatessen como el marrón glacé, té de violeta, guindas al coñac etc.
Antes de despedirnos señalaros que
Cerramos hasta el Martes 6 de Abril. ¡Salud y feliz semana santa a todos!.























































































