Existe un libro muy interesante sobre recetas granadinas que la
diputación de Granada editó hará un par de años de una pequeña tirada muy breve y sólo distribuida en la provincia y que descubrimos gracias a la genial
María Pimientos de
Directoalpaladar. En este pequeño libro curiosamente sin ilustraciones, vienen cientos de recetas sencillas y tradicionales que aunque muchas no hayan nacido en la provincia de
Granada, han arragaido fuerte entre algunas familias y restaurantes de muchas de las pequeñas localidades repartidas por toda la orografía alpujarreña, del centro y de la costa. Una de las recetas que más nos gustó de todas las que venían en el apartado de
hortalizas fue ésta, la
sopa de pimientos. Estaba redactada por un tal
Jose Antonio Mazuecos Molina el cuál nos encandiló con su propuesta de hacernos imaginar por un momento lo buena que tendría que estar una
sopa hecha con la esencia del caldo de asar los
pimientos, algo sin duda extraordinario para el paladar. Un
caldillo vegetal exhuberante que siempre lo aprovechamos para arroces,
bases o incluso para aliñar otras
ensaladas. Por tanto esta receta no podía salir mal por definición. ¿Queréis acompañarnos para ver cómo se hace?.
Bueno, os tenemos que confesar que retocamos la receta un poco (es que a veces no lo podemos evitar), pero más o menos es esta la sopa. Nos encantó y poco más que añadir. De verdad que si tenéis por casa un par de
pimientos morrones muertos de risa dentro de la nevera o en la fresquera, y queréis hacer una
sopa escandalosamente sabrosa sin utilizar ninguna base para 'engordar' el sabor, animaros a realizar esta sopilla guarnecida con la que vais a disfrutar muchísimo, y lo mejor de todo, por muy poco dinero. En parte nos recordó a la famosa
sopa Verata o también llamada
sopa de tomate de la
Vera, y en serio, ya no sabemos con cuál quedarnos. Ambas son extraordinarias.
Ingredientes para
2-3 personas,
2 pimientos morrones hermosos,
2 tomates grandes,
1/2 cebolla,
2 huevos,
10 almendras,
2 rebanadas de
pan blanco (usamos de
molde sin corteza), un poco
cayena (nosotros usamos el exquisito
Merquén que me hizo llegar recientemente nuestro amigo
Polo),
30gr de
pasta menuda
pero no
sémola, tipo
fideos, piñones, maravilla, lluvia, sopa de letras,
AOVE, sal,
3 dientes de
ajo, azafrán,
agua y
sal.
Lo primero lógicamente será asar los
pimientos morrones en el horno a
190º embadurnados de
aceite de oliva y
sal. Los asamos entre
45 minutos y una hora. Si se os queman mucho envolver el recipiente de horno en
papel de aluminio.
Mientras tanto, pelamos los
tomates y los
ajos (los partimos en dos). Picamos también la
cebolla.
Rehogamos la
cebolla, la
cayena, las
almendras y el
ajo en
AOVE hasta que todo dore.
Echamos a continuación el
tomate troceado junto con algo de
sal, y el
azafrán molido. Lo dejamos reducir hasta que que lo veáis como en la segunda foto (unos
20 minutos). El
azafrán le da un toque único al plato que no podremos JAMAS sustituir por el
colorante artificial o el
pimentón.
Batimos el refrito a conciencia y reservamos.
Cocemos
2 huevos unos
12 minutos en
agua con
sal, los
12 minutos se cuentan desde que el agua comienza a hervir.
Tatachán, ¡los
pimientos ya han acabado!. Los dejaremos enfriar enteros (importante para que se pelen bien) y luego los pelaremos y los trocearemos o con la mano o con unas tijeras. Cuando los peléis, os daréis cuenta que el
caldo que queda en la
bandeja quedará infestado de las semillitas del propio vegetal, no os preocupéis, se cuela y a disfrutar.
Y al acabar tostaremos el
pan en un poco de
aceite de oliva para finalmente cortarlos en cubitos o en
crutons.
Pondremos los
pimientos en una
olla, echando el
caldo colado sobre los mismos, y completando con
agua hasta cubrirlos.
A continuación, añadiremos el refrito que hemos batido. Rebañamos el recipiente de
agua para no dejar mijita de ese refrito caído del cielo.
Daremos vueltas a los pimientos, y dejaremos cocer tapados unos
15 minutos. Aquí el
pimiento cogerá mejor textura para tomar en sopa, nada crujiente y muy tierno. Una vez haya cocido, añadiremos la
pasta, nosotros nos pasamos un poco en cantidad. Echar como medio vaso de chato de
vino.
Daremos vueltas hasta que se haga la
pasta (que no se nos pase por Dios) y mientras picaremos el
huevo duro.
Cuando esté hecha la
pasta, añadiremos el huevo, apagaremos y removeremos. Cuestión de
1 minuto.
Rica, socorrida, exquisita... y bonita ¿verdad?.
¡Ufff! cada vez que vemos las fotos de la
sopa ¡meteríamos la cuchara hasta no parar!.
Salud.